El abandono de
Cian Uijtdebroeks en el Tourmalet ha dejado al
Movistar Team sin su gran referencia para la clasificación general cuando apenas ha arrancado la montaña. El objetivo del top-10 se ha evaporado y la estructura telefónica se ve obligada a cambiar el guion de manera drástica. Ahora, el
Tour de Francia 2026 pasa de ser una carrera de control y resistencia a una búsqueda desesperada de protagonismo.
Porque en
la ronda gala, cuando la general se escapa, las etapas y la combatividad se convierten en la única moneda de cambio. Hasta el momento, trataron la ofensiva en fugas con hombres como Raúl García Pierna o
Pablo Castrillo pero, cuando toca rematar, no tuvieron éxito.
Es la segunda vez esta estación que la formación navarra se queda en fuera de juego tras jugárselo todo a una carta. En el Giro de Italia pasó la idéntica situación con un Enric Mas falto de forma. Algo previsible después de la lesión y posterior preparación hacia la gran ronda transalpina. Y ahora con Uijtdebroeks; si bien el belga dejó buenos destellos en el Tour Auvergne-Rhône-Alpes, comenzó la Grande Boucle padeciendo una enfermedad.
Movistar cuenta aún con cuatro cartas para intentar darle la vuelta a la tortilla en una Grande Boucle que amenaza con convertirse en una nueva decepción.
Pablo Castrillo, el hombre de la montaña
El aragonés es, sobre el papel, la mejor baza del equipo. Su rendimiento en la sexta etapa dejó una imagen de enorme compromiso. Terminó 22º, completamente vacío, después de pasar toda la jornada a la ofensiva y pelear en las durísimas rampas pirenaicas del
Tourmalet.
Castrillo ya ha demostrado esta temporada que tiene capacidad para moverse en terrenos de alta montaña y, sin la presión de la clasificación general, puede convertirse en un corredor peligrosísimo para las escapadas. La tercera semana, con grandes puertos y etapas de desgaste, parece diseñada para un ciclista de sus características.
Raúl García Pierna, el gran agitador
Si hay un nombre propio en el inicio del Tour de Movistar, ese es el de Raúl García Pierna. El tricantino ha sido el corredor más activo de la formación española, buscando fugas desde los primeros días y firmando un brillante tercer puesto en la etapa de Foix, el mejor resultado del equipo hasta el momento en esta Grande Boucle.
Su actitud es precisamente lo que necesita el conjunto telefónico: presencia, ambición y capacidad para pelear las etapas. Quizá no sea el favorito para levantar los brazos en París, pero sí uno de esos corredores capaces de sumar puntos UCI, entrar en escapadas y mantener al equipo en el foco mediático.
Einer Rubio, ciclista de Movistar Team.
Einer Rubio, la oportunidad inesperada
La situación también abre una puerta para Einer Rubio. El colombiano acudió al Tour como gregario y alternativa secundaria, pero el abandono de Uijtdebroeks le libera de cualquier obligación. El escenario que ahora se presenta es exactamente el que mejor se adapta a sus cualidades.
Paradójicamente, el escalador cafetero era uno de los corredores de la plantilla con más garantías para afrontar una carrera de tres semanas. Su experiencia en el Giro de Italia y su capacidad para rendir en la alta montaña le convierten en un candidato ideal para buscar una etapa en los Alpes.
Javi Romo, el hombre para las jornadas imprevisibles
El cuarto nombre es el de Javi Romo. Su Tour ha pasado más desapercibido, pero la segunda y tercera semana ofrecen numerosas etapas quebradas donde el español puede encontrar su oportunidad.
Su versatilidad le permite sobrevivir en recorridos de media montaña y convertirse en un hombre peligroso en escapadas numerosas. Movistar necesitará que dé un paso adelante para multiplicar las opciones del equipo.
La realidad es que el abandono de Uijtdebroeks ha cambiado por completo las aspiraciones de la escuadra navarra. Ya no se trata de terminar entre los diez mejores de la general, sino de conseguir que el equipo tenga un papel protagonista.
Una victoria de etapa sería el premio soñado, pero incluso si no llega, pelear las fugas, sumar puntos y dejarse ver cada día puede evitar que el
Tour de Francia 2026 se convierta en un fracaso absoluto.
Castrillo, García Pierna, Rubio y Romo tienen ahora la responsabilidad de sostener el orgullo de un equipo que, tras apostarlo todo a una sola carta, necesita reinventarse para que la Grande Boucle no termine demasiado pronto o se convierta en una pesadilla.