El ciclismo español ha escrito buena parte de su historia sobre grandes escaladores capaces de desafiar a los mejores corredores del mundo en las carreteras del Giro de Italia, el Tour de Francia y la Vuelta a España. Sin embargo, alcanzar el podio de una gran vuelta no siempre significa estar cerca de conquistarla, y algunos de los talentos más recordados del pelotón terminaron sus carreras sin levantar ninguno de los tres trofeos.
La competencia de distintas generaciones, las limitaciones contra el cronómetro, las caídas y la aparición de rivales extraordinarios marcaron las trayectorias de varios vueltómanos nacionales. Algunos se quedaron a las puertas de la victoria final después de protagonizar batallas memorables; otros encontraron en la montaña el escenario perfecto para brillar, pero nunca consiguieron mantener la regularidad necesaria durante tres semanas.
Entre ellos aparecen Joaquim "Purito" Rodríguez, José María "Chava" Jiménez, Iban Mayo, Fernando Escartín y Laudelino "Lale" Cubino. Cinco perfiles distintos, unidos por una misma paradoja: fueron capaces de ganar etapas, disputar clasificaciones generales y poner contra las cuerdas a algunos de los grandes dominadores de su época, pero nunca lograron inscribir su nombre en el palmarés de una gran vuelta.
Sus historias también reflejan la evolución del ciclismo español, desde los años en los que Miguel Indurain y después corredores como Jan Ullrich y Marco Pantani marcaron el camino, hasta la generación que tuvo que enfrentarse a Alberto Contador, Chris Froome y Vincenzo Nibali. Y, como bonus, Joseba Beloki representa el caso más doloroso: un corredor que llegó a ser segundo del Tour y vio cómo una caída cambió radicalmente su destino.
Purito Rodríguez sobre las colinas del Cuitu Negru
Purito Rodríguez, dos oportunidades que se escaparon por segundos
Joaquim Rodríguez fue uno de los mejores escaladores de su generación y convirtió las llegadas explosivas en su principal arma. Su capacidad para acelerar en rampas imposibles le permitió ganar etapas en las tres grandes vueltas, pero las contrarrelojes y algunos errores tácticos terminaron condenando sus aspiraciones de conquistar una clasificación general.
La temporada 2012 concentró sus dos grandes oportunidades. En el Giro de Italia, Purito vistió la maglia rosa y llegó a la contrarreloj final de Milán con 31 segundos de ventaja sobre el canadiense Ryder Hesjedal. Sin embargo, el recorrido contra el reloj se convirtió en una pesadilla y acabó segundo, a solo 16 segundos del vencedor.
Meses después, la Vuelta a España le ofreció una nueva oportunidad. "Purito" defendió el liderato frente a Alberto Contador, pero el ataque del madrileño en Fuente Dé, aprovechando un momento de debilidad del Katusha, cambió la carrera. Purito terminó tercero, por detrás de Contador y Alejandro Valverde. En 2015 volvió a ser segundo en la Vuelta, esta vez superado por Fabio Aru. Su palmarés de grandes vueltas se cerró sin una victoria final, pese a haber estado varias veces a un paso de conseguirla.
José María Jiménez fue uno de los escaladores más carismáticos del ciclismo español de los años noventa. Su capacidad para atacar en la montaña, su instinto competitivo y su facilidad para ganar etapas lo convirtieron en un corredor capaz de levantar al público de sus asientos. Sin embargo, su irregularidad le impidió transformar aquellas exhibiciones en una victoria en una gran vuelta.
Su mejor oportunidad llegó en la Vuelta a España de 1998. El abulense terminó tercero, por detrás de Abraham Olano y Fernando Escartín, después de ganar cuatro etapas y la clasificación de la montaña. Un año más tarde volvió a brillar, con otras victorias parciales y el quinto puesto en la general. Su principal rivalidad se desarrolló en un pelotón español que también contaba con corredores como Olano y Escartín, mientras que en el Tour se medía con figuras internacionales como Jan Ullrich y Marco Pantani.
Chava nunca encontró la regularidad necesaria para sostener una candidatura al triunfo durante las tres semanas. Su mejor versión aparecía en los puertos, donde podía descolgar a casi cualquiera, pero la clasificación general exigía mucho más que destellos. Falleció en diciembre de 2003, a los 32 años, dejando la sensación de que su talento para la montaña merecía una historia más larga en las grandes vueltas.
Iban Mayo, el sueño de destronar a Armstrong
Iban Mayo llegó a 2003 convertido en una de las grandes esperanzas del ciclismo español. Su victoria en la Vuelta al País Vasco y, especialmente, su exhibición en el Dauphiné Libéré reforzaron la expectativa de que podía desafiar a Lance Armstrong en el Tour de Francia. Escalador puro, explosivo y agresivo, el vizcaíno representaba una alternativa al dominio del estadounidense.
Su mejor oportunidad se produjo precisamente en el Tour de 2003. Mayo ganó la etapa con final en Alpe d'Huez, una de las victorias más recordadas de su carrera, y terminó sexto en la clasificación general. Armstrong resistió los ataques y acabó conquistando su quinto Tour consecutivo, mientras que corredores como Jan Ullrich también estuvieron por delante del español en la lucha por el podio.
La progresión de Mayo se frenó en las temporadas siguientes. En 2004 abandonó el Tour y tampoco consiguió trasladar su mejor versión a una gran vuelta completa. Su participación en el Giro de Italia de 2007 terminó con el puesto 38, lejos de las expectativas que había generado. Nunca volvió a disputar una clasificación general con la fuerza de aquel verano de 2003, cuando pareció capaz de discutirle la hegemonía a Armstrong.
Fernando Estartín, histórico escalador español
Fernando Escartín, dos veces segundo en la Vuelta
Fernando Escartín fue uno de los grandes vueltómanos españoles de finales de los noventa. Su estilo, basado en la resistencia y la escalada, le permitió competir de tú a tú con los mejores especialistas en carreras de tres semanas. A diferencia de otros corredores de esta lista, su regularidad sí le permitió mantenerse durante años entre los principales aspirantes a los podios.
La Vuelta a España de 1997 fue su primera gran oportunidad: acabó segundo, por detrás de Alex Zülle. En 1998 repitió la posición, esta vez superado por Abraham Olano. La competencia era feroz, con corredores como Jan Ullrich, Marco Pantani y los propios Zülle y Olano disputándose las grandes carreras de la época. Escartín también subió al podio del Tour de Francia de 1999, donde terminó tercero, por detrás de Lance Armstrong y Alex Zülle.
Su trayectoria demuestra que no siempre basta con alcanzar una regularidad extraordinaria para ganar una gran vuelta. Escartín fue capaz de pelear por la victoria en distintas carreras y épocas, pero nunca encontró la combinación de superioridad y circunstancias que necesitaba para rematar una clasificación general. Sus dos segundos puestos en la Vuelta y el tercer lugar en el Tour quedaron como sus mejores resultados.
Laudelino "Lale" Cubino fue uno de los escaladores españoles más destacados de los años ochenta. En una época en la que el ciclismo nacional empezaba a consolidar su presencia en las grandes vueltas, el salmantino sobresalió por su capacidad para atacar en los puertos y buscar victorias de etapa. Su perfil encajaba con el de los corredores que podían cambiar una carrera en la montaña, aunque mantener ese nivel durante tres semanas era un reto diferente.
Su gran oportunidad llegó en la Vuelta a España de 1988, donde terminó tercero en la clasificación general. La carrera estuvo marcada por el triunfo del irlandés Sean Kelly, con el colombiano Fabio Parra también en la pelea por las primeras posiciones. Cubino demostró que podía competir con los mejores escaladores internacionales, pero no consiguió remontar la diferencia necesaria para disputar el triunfo hasta el final.
A lo largo de su carrera también dejó actuaciones destacadas en el Tour de Francia y en otras pruebas por etapas, pero nunca logró conquistar una de las tres grandes vueltas. Su figura pertenece a una generación que abrió camino a los grandes vueltómanos españoles de los años posteriores. Fue un corredor de montaña de enorme calidad, aunque su palmarés en las carreras de tres semanas quedó por debajo de lo que prometía su talento.
Bonus: Joseba Beloki, una caída que cambió la historia
Joseba Beloki merece un lugar aparte por la cercanía que alcanzó con la victoria en el Tour de Francia. Fue tercero en 2000 y 2001, y segundo en 2002, siempre en una época dominada por Lance Armstrong. El vasco representaba una alternativa sólida gracias a su regularidad, su capacidad para escalar y su rendimiento contra el reloj. En la Vuelta a España de 2002 también terminó tercero.
Su mayor oportunidad llegó en el Tour de 2002, cuando acabó a 7 minutos y 17 segundos de Armstrong, en una edición en la que el estadounidense controló la carrera. Un año después, cuando volvía a disputar los primeros puestos, sufrió una caída en el descenso de La Rochette durante la etapa hacia Gap. Armstrong tuvo que salirse de la carretera para esquivarlo, atravesando un campo, mientras Beloki sufrió graves lesiones que alteraron el resto de su carrera.
Beloki nunca volvió a recuperar el nivel que lo había convertido en uno de los grandes rivales de Armstrong. A diferencia de los otros cinco protagonistas, no se quedó únicamente a las puertas de una gran vuelta por falta de rendimiento: llegó a ser segundo del Tour y mantuvo durante varias temporadas una candidatura real al triunfo. Su historia representa el lado más cruel del ciclismo, donde una caída puede cambiar para siempre el destino de un corredor.
En conjunto, Purito Rodríguez, Chava Jiménez, Iban Mayo, Fernando Escartín y Lale Cubino simbolizan distintas maneras de quedarse a un paso de la gloria. Algunos fueron derrotados por rivales extraordinarios; otros, por sus propias limitaciones o por circunstancias que escapaban a su control. Beloki recuerda, además, que ni siquiera estar entre los mejores garantiza una segunda oportunidad. Todos dejaron huella en el ciclismo español sin conquistar el Giro, el Tour o la Vuelta.
Javier Rampe es analista deportivo con más de 15 años de experiencia. Licenciado en Economía por la Universidad de Roma y Diplomado en Empresariales por la Universidad de Cádiz, a pesar de venir de una rama poco amable con el ciclismo, su pasión por las dos ruedas y el periodismo viene inculcada desde niño. Creció con Indurain y «el Chava» Jiménez. Admirador de la ‘escuela’ comunicativa de Michael Robinson, que le empujó a afrontar la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Buenos Aires; que aún cursa.
Ha estado siempre en contacto con el mundo del deporte y la cultura, participando desde muy joven en blogs deportivos y sitios de reseñas cinematográficas y musicales. Cuenta con presencia en medios como Cope, RAI o Radio Con Vos, fundador del pódcast especializado en ciclismo El Contraanálisis y un canal dedicado a entrevistas con futbolistas profesionales, Días De Fútbol.
Además de su labor en Ciclismoaldia, Javier ha entrevistado a lo largo de este tiempo a figuras clave en el devenir de nuestro deporte como Alejandro Valverde o Tadej Pogačar y otras en política antidopaje como Alberto Yelmo, David Varillas o Marcelo Milano. Marcos Maynar, en el ámbito de la 'Operación Ílex', también aparece entre los personajes entrevistados. Le gusta analizar en profundidad el ecosistema ciclista donde ha asistido a pruebas de gran calado como Strade Bianche, Vuelta a Andalucía o la Itzulia junto a diversos CX nacionales.
La formación en economía y su experiencia en marketing y comunicación en la empresa privada hacen que no deje de estudiar distintas estrategias de posicionamiento y que tenga siempre el foco en un titular evocador"