Los 10 mejores ciclistas de todos los tiempos: Tadej Pogacar ya está por encima de Eddy Merckx

Ciclismo
jueves, 13 agosto 2026 en 10:00
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Determinar quién es el mejor ciclista de todos los tiempos es un ejercicio inevitablemente subjetivo. El palmarés proporciona datos, pero no puede medir por sí solo el contexto competitivo, la evolución del deporte, la preparación física, la tecnología, la especialización de los rivales o la profundidad del pelotón. Por eso, cualquier lista histórica debe aceptar cierto grado de debate.
Con ese criterio, y teniendo en cuenta lo conseguido hasta agosto de 2026, hay un cambio fundamental respecto a los rankings tradicionales: Tadej Pogacar puede ser considerado ya el mejor ciclista de todos los tiempos por delante de Eddy Merckx.
El esloveno acaba de conquistar su quinto Tour de Francia, igualando una de las grandes marcas de la historia, y lo ha hecho en una época mucho más globalizada, profesionalizada y competitiva. Pero corriendo como El Caníbal, algo impensable hasta hace poco más de un lustro cuando cuando dominaban los soporíferos trenes de montaña.
El debate, además, no se limita a la eterna comparación entre Pogacar y Merckx. Bernard Hinault, Fausto Coppi, Jacques Anquetil, Miguel Indurain y Sean Kelly forman parte de una élite histórica en la que cada uno representa una manera diferente de entender el ciclismo: dominio en las Grandes Vueltas, capacidad para ganar en todos los terrenos, superioridad contra el reloj, regularidad o un talento extraordinario para las clásicas. Hoy repasamos un top-10 legendario con los mejores ciclistas de la historia.

10. Alejandro Valverde: la longevidad hecha ciclista

Cerrar el Top 10 con Valverde supone reconocer una carrera extraordinariamente larga y competitiva. El murciano ganó un Mundial, una Vuelta a España, cuatro Liejas y cinco Flechas Valonas, además de acumular una impresionante colección de podios y victorias durante casi dos décadas. Una pena que durante casi una década prefiriera correr en Murcia antes que Flandes.
Su principal argumento es precisamente esa longevidad. Valverde fue capaz de mantenerse en la élite desde principios de los 2000 hasta el final de su carrera, compitiendo con generaciones muy diferentes. No alcanzó el dominio absoluto de los nueve corredores anteriores, pero pocos pueden igualar su combinación de regularidad, versatilidad y duración al máximo nivel.

9. Gino Bartali: una leyenda entre dos épocas

Bartali representa una de las carreras más complejas de valorar históricamente. Ganó dos Tours y tres Giros, pero sus mejores años quedaron condicionados por la interrupción provocada por la Segunda Guerra Mundial. Esa circunstancia obliga a interpretar sus estadísticas con especial cuidado.
Su capacidad para dominar la montaña, su longevidad y su importancia histórica lo mantienen entre los diez mejores. Bartali no acumuló las cifras de Merckx o Pogacar, pero fue uno de los corredores que definieron el ciclismo de antes y después de la guerra.
Roger De Vlaeminck durante el Giro de Italia 1976
Roger De Vlaeminck, leyenda del ciclismo belga: uno de los mejores clasicómanos de siempre

8. Roger De Vlaeminck: el emperador de las clásicas

De Vlaeminck fue una máquina de ganar Monumentos. Sus cuatro París-Roubaix y sus victorias en los cinco Monumentos lo convierten en uno de los mayores especialistas de la historia, aunque llamarlo simplemente especialista sería injusto. También ganó el Giro de Italia y fue capaz de competir al máximo nivel en terrenos muy diferentes.
Su puesto se explica especialmente por la dificultad de repetir durante tantos años semejante dominio en las clásicas. En una época plagada de grandes especialistas, De Vlaeminck consiguió convertirse en una referencia transversal. El problema para escalar más posiciones es la menor dimensión de su palmarés en las Grandes Vueltas.

7. Sean Kelly: el corredor total

Kelly fue probablemente uno de los corredores más completos de la historia. Ganó la Vuelta a España, siete París-Niza, dos París-Roubaix, dos Milán-San Remo, dos Lieja-Bastoña-Lieja y tres Lombardías, además de acumular 158 victorias profesionales según ProCyclingStats.
Su gran argumento es la versatilidad. Kelly podía competir por una clasificación general, sobrevivir en la montaña, ganar al sprint y dominar las clásicas más duras. Sin embargo, queda por detrás de Indurain porque nunca alcanzó el mismo nivel de dominio en las Grandes Vueltas. Su palmarés es extraordinariamente amplio, pero el pico de superioridad del navarro fue mayor.
Miguel Indurain, en acción en una crono del Tour de Francia
Miguel Indurain, en acción en una crono del Tour de Francia

6. Miguel Indurain: el gigante que cambió el Tour

Indurain merece situarse por delante de Sean Kelly porque su dominio en las Grandes Vueltas alcanzó una dimensión superior. El navarro ganó cinco Tours consecutivos entre 1991 y 1995 y añadió dos Giros de Italia, convirtiéndose en una referencia absoluta contra el reloj y en la montaña.
Su grandeza reside también en la manera en que ganó. Indurain podía destrozar la clasificación en una contrarreloj y después defenderse con una autoridad enorme en los puertos. No necesitaba atacar constantemente: su capacidad para controlar las carreras convirtió el Tour en un escenario donde sus rivales competían, en muchas ocasiones, por el segundo puesto. Su pico de rendimiento en la primera mitad de los noventa justifica colocarlo sexto.

5. Jacques Anquetil: la precisión convertida en dominio

Anquetil fue el primer corredor en conquistar cinco Tours de Francia y construyó su reinado alrededor de una especialidad en la que era prácticamente imbatible: la contrarreloj. Su capacidad para obtener minutos contra el reloj condicionaba las estrategias de sus rivales y le permitía administrar las montañas con una frialdad extraordinaria.
Su victoria en el Giro y su capacidad para ganar en diferentes escenarios completan un perfil mucho más amplio de lo que a veces se recuerda. No tenía el carácter explosivo de Pogacar ni la agresividad de Merckx, pero convirtió la regularidad y la precisión en una auténtica forma de dominación.

4. Fausto Coppi: el hombre que adelantó su tiempo

Coppi pertenece a otra época, pero su influencia trasciende las estadísticas. Cinco Giros y dos Tours constituyen la base de un palmarés excepcional, aunque su importancia histórica va mucho más allá. El italiano cambió la manera de entender la preparación, la alimentación, la recuperación y la estrategia de carrera.
Fue, además, un corredor capaz de establecer diferencias enormes en la montaña y de dominar las contrarrelojes. Su figura simboliza la transformación del ciclismo hacia una concepción mucho más científica y profesional. Por eso, incluso cuando las cifras de otros corredores son superiores, Coppi permanece entre los grandes imprescindibles.

3. Bernard Hinault: la última gran autoridad

Hinault es el corredor que más se aproxima a la combinación de dominio y versatilidad de los dos primeros. Ganó cinco Tours de Francia, tres Giros de Italia y dos Vueltas a España, además de un Mundial. No era simplemente un especialista en Grandes Vueltas: competía con una personalidad y una capacidad ofensiva que le permitieron imponerse también en las grandes clásicas.
Su lugar en el podio histórico se explica por la amplitud de su palmarés y por haber sido capaz de mantener una autoridad extraordinaria durante años. En una clasificación que no se limite a contar victorias, Hinault representa uno de los mejores ejemplos de corredor total.
Eddy Merckx en acción durante su carrera legendaria
Eddy Merckx en acción durante su legendaria carrera

2. Eddy Merckx: el Caníbal eterno

Colocar a Pogacar por delante de Merckx no significa minimizar al belga. Al contrario. Merckx continúa siendo el estándar con el que se mide cualquier fenómeno posterior. Sus cinco Tours, cinco Giros y una Vuelta suman once Grandes Vueltas, mientras que sus 19 victorias en Monumentos y sus 525 triunfos profesionales explican por qué durante décadas fue considerado de forma casi unánime el mejor corredor de la historia.
La diferencia está en cómo interpretar ese dominio. Merckx fue extraordinariamente superior a sus contemporáneos, hasta el punto de convertir una parte importante de las carreras en una demostración de poder individual. El esloveno, sin embargo, está reproduciendo ese comportamiento en un pelotón en el que resulta mucho más difícil establecer semejante hegemonía. El belga posee todavía el palmarés absoluto más espectacular; el ciclista de UAE Team presenta, a juicio de este ranking, la demostración de superioridad más extraordinaria en relación con la dificultad competitiva de su época.

1. Tadej Pogacar: el nuevo número uno

Pogacar no necesita que la historia le espere. A sus 27 años ya ha ganado cinco Tours, un Giro de Italia, dos Mundiales y trece Monumentos, incluyendo triunfos en Milán-San Remo, Tour de Flandes, Lieja-Bastoña-Lieja y Lombardía. Su palmarés combina Grandes Vueltas y clásicas de una manera que recuerda inevitablemente a Merckx.
Pero la comparación adquiere otra dimensión cuando se analiza el contexto. La joven leyenda compite en un ciclismo mucho más igualado, científico y global que el de los años sesenta y setenta. Los equipos cuentan con estructuras de preparación sofisticadas, análisis de datos, nutrición avanzada y rivales capaces de preparar durante meses un único objetivo. Y, pese a ello, el esloveno corre como lo hacía Merckx: ataca, gana contrarrelojes, sube, es capaz de imponerse en los adoquines y busca la victoria incluso cuando no la necesita. Su dominio no consiste únicamente en acumular triunfos: consiste en ganar de prácticamente todas las maneras posibles.

Un número uno que cambia la historia

Este ranking no pretende borrar a Merckx de la cima histórica. Pretende plantear una pregunta diferente: ¿qué corredor ha demostrado ser más extraordinario en relación con la época en la que compitió? Y ahí Pogacar tiene argumentos suficientes para ocupar el primer puesto.
Merckx seguirá teniendo las cifras que parecen inalcanzables: 11 Grandes Vueltas y 19 Monumentos. Uno de los ciclistas más completos que haya visto alguna generació, que está construyendo un palmarés extraordinario a una inédita velocidad en un ciclismo donde la especialización, la información y la profundidad competitiva dificultan enormemente la aparición de un dominador absoluto.
Tadej Pogacar no pelea con otros ciclistas sino con la historia. No solo contra Eddy Merckx sino contra Michael Jordan, Roger Federer, Valentino Rossi, Lionel Messi o Michael Phelps.
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