Mikel Landa ha pasado gran parte de su carrera persiguiendo el gran salto en una gran vuelta que ahora está al alcance de
Enric Mas. Mientras Mas porta el maillot rojo en la decisiva segunda mitad de la
Vuelta a España 2026, su compatriota atraviesa una temporada para olvidar.
Mas heredó el liderato tras el abandono de Tadej Pogacar, pero la victoria en el Alto de Aitana y otro ataque certero camino de Calar Alto han reforzado su posición. El líder de Movistar manda ahora con 1:45 sobre el cuádruple ganador Primoz Roglic, con Felix Gall a otros 21 segundos.
Ver a Mas convertir otra tentativa de podio en control de la carrera provocó una confesión inusualmente franca de Landa. Llegó acompañada de una defensa sin matices de un ciclista que lleva años volviendo a la Vuelta en busca de su mayor premio.
“Le tengo mucha envidia”,
dijo Landa a MARCA. “No creo que nadie le haya regalado nada”.
Mas convierte los repetidos casi en control
Mas ha repetido podios en la Vuelta sin lograr el triunfo absoluto que cambiaría la memoria de su trayectoria en las grandes vueltas. Landa cree que ese historial hace aún más merecido el actual maillot rojo.
“Ha estado cuatro o cinco veces en el podio de la Vuelta, así que la insistencia tiene premio”, señaló. “Ahora lidera, se le ve muy fuerte y con confianza, y ojalá pueda mantenerlo”.
Landa conoce las exigencias de pelear una y otra vez sin alcanzar el primer peldaño. Fue dos veces podio en el Giro de Italia y terminó cuarto en el Tour de Francia, años entre los mejores escaladores y bajo el escrutinio reservado a los grandes aspirantes españoles.
Mas se ha colocado ahora más cerca que nunca de romper ese mismo ciclo. La caída de Pogacar cambió de golpe el guion de la Vuelta, pero desde entonces Mas ha batido en la carretera a Roglic, Gall y Oscar Onley mientras ampliaba su ventaja paso a paso.
Landa lleva una Vuelta discreta hasta ahora
“El peor año de mi carrera”
La Vuelta de Landa empezó con ambiciones más contenidas. Tras un 2026 cuesta arriba, tomó la salida buscando sensaciones competitivas más que el maillot rojo.
Al menos ha habido síntomas de mejora en la primera mitad de la carrera. “Me costó un poco arrancar, pero ya la semana pasada estaba terminando un poco mejor”, explicó Landa. “El día de descanso también nos vino bien, y soy optimista para esta semana”.
La etapa de montaña del sábado y las jornadas posteriores en torno a Granada y Málaga aparecen como sus mejores opciones. Brillar en uno de esos días daría a Landa un botín tangible en una Vuelta iniciada con dudas sobre su forma y confianza. “Son las etapas que mejor me van”, dijo sobre los próximos exámenes de escalada.
Su condición también ha marcado sus expectativas para el Mundial. El seleccionador Alejandro Valverde sigue en la Vuelta el rendimiento de sus posibles elegidos, pero Landa no se ve ahora con la fuerza suficiente para justificar un puesto. “No creo que este año esté para ir, así que si le veo, hablaremos de otras cosas”, afirmó Landa.
Acabar la Vuelta a buen nivel se ha convertido en la prioridad inmediata antes de cerrar un curso áspero. “Quiero terminar lo mejor posible”, explicó. “Por suerte no arrastro molestias importantes, así que en eso estoy tranquilo. Quiero acabar con un poco de forma, pensar en el año que viene y olvidar este, porque ha sido el peor de mi carrera”.
Euskaltel ofrece a Landa un reinicio
La posibilidad de unirse al nuevo proyecto de Euskaltel le da a Landa un horizonte más ilusionante más allá de la Vuelta. Supone un reto deportivo y un regreso a la identidad vasca sobre la que se forjaron sus primeros años como profesional.
“Para mí ha sido algo maravilloso, algo con lo que soñábamos desde hace años”, dijo. “No sabíamos si algún día sería posible, y dijimos: ‘Vamos, ahora o nunca’. Así que estoy muy contento con el nuevo proyecto y la nueva temporada”.
Antes de ese nuevo comienzo, las etapas de montaña restantes ofrecen a Landa opciones para reencontrarse con la agresividad que definió sus mejores actuaciones. Mas arranca desde la posición a la que ambos han aspirado durante años: de rojo y marcando su propio camino hacia una primera victoria en una gran vuelta.