La
Vuelta a España 2026 diseñó una decena de etapas por Andalucía, una comunidad con una orografía heterogénea que invita a escaramuzas e intentonas ciclsitas. En la redacción de Ciclismoaldía contamos con presencia en el sur del país y, aprovechando que la carrera pasaba por nuestra tierra, decidimos asistir a varias jornadas de competición para mostrar de primera mano todo lo que sucedía en una gran ronda, que parece sentenciada por
Enric Mas y Movistar.
Tumivos la oportunidad de charlar con ganadores de un Tour de Francia como Perico Delgado u Óscar Pereiro, con Adrián López o Imanol Erviti del cuerpo técnico del Netcompany INEOS -uno de los equipos más importantes del pelotón internacional- o con protagonistas de la prueba como Wout van Aert, Cristian Rodríguez, Raúl García Pierna, Carlos Rodríguez, Sepp Kuss o Sinuhé Fernández, entre muchos otros nombre de una inumerable lista de corredores que pelearon por el objetivo trabajado durante toda la temporada.
Con la ilusión de ese niño gaditano al que su padre acercaba cada verano el ciclismo con un trozo de sandía o un helado, junto a Juan Larra nos dirigimos hacia Dos Hermanas para presenciar la salida de
la 17ª etapa que terminó en Sevilla con la victoria al esprint de Matthew Brennan. El británico cerrará la Vuelta con un cinco parciales en su haber y una consagración internacional difícilmente vista en alguien de 21 años.
Al día siguiente nos dirigimos hacia nuestra zona: Cádiz y su "temida"
contrarreloj entre El Puerto de Santa María y Jerez de la Frontera, donde Primoz Roglic y su equipo buscaron una y mil excusas para explicar los motivos de las casi nulas diferencias frente a un superlativo Enric Mas, que fue capaz de minimizar pérdidas. Y es que el balear ha logrado acallar críticas, entre las que hay varias mías.
Enric Mas y su cambio de mentalidad
El jefe de filas telefónico llegará a Granada -salvo sopresa mayor este fin de semana- con el rojo en su bolsillo y, por fin, como incontestable líder de un
Movistar Team ajeno a la victoria en una vuelta de tres semanas hace 7 años cuando Richard Carapaz dijo "aquí estoy yo", destronando a un Mikel Landa -en uno de sus mejores momentos, el alavés terminó cuarto en Italia y sexto en Francia- que partía como comandante y terminó haciendo labores de gregario para materializar el Giro del ecuatoriano.
Enric Mas ha dejado atrás los numerosos complejos que un día le impedían atacar para hacerlo cada vez que ha podido, haciendo olvidar tanto a organizadores como aficionados la ausencia del mejor ciclista de todos los tiempos: Tadej Pogacar.
Y es precisamente ahí donde aparece la gran historia de esta Vuelta. La ausencia de Pogacar, que parecía condenar a la carrera a perder buena parte de su atractivo deportivo, terminó abriendo un escenario inesperado. Mas recogió el testigo, asumió la responsabilidad y convirtió una carrera que podía haber quedado marcada por la superioridad del esloveno en una batalla abierta, imprevisible y con un protagonista español. El balear no solo heredó el maillot rojo: se ganó el derecho a defenderlo atacando.
La metamorfosis de Mas ha sido evidente. El corredor que durante años midió cada movimiento y parecía necesitar que otros marcasen el ritmo ha encontrado en esta Vuelta una versión mucho más ambiciosa, capaz de responder, atacar y asumir el peso de la carrera. Cada jornada de montaña ha servido para consolidar esa transformación y, al mismo tiempo, para devolver a Movistar Team a un lugar protagonista en una gran vuelta. Siete años después de aquel Giro de Carapaz, el conjunto telefónico vuelve a mirar de frente a la victoria en una carrera de tres semanas.
Testigos del triunfo de Movistar en la Vuelta a España 2026
Y CiclismoAlDía ha tenido el privilegio de formar parte de esta historia desde dentro, acompañando al pelotón y estando presente en varias de las etapas que han definido esta Vuelta. Hemos sido testigos directos de la evolución de Mas, sobre todo en la contrarreloj donde mostró una motivación jamás vista antes; y de cómo, poco a poco, la carrera encontraba un nuevo dueño.
Pero no solo hemos asistido a la eclosión tardía del mariscal telefónico, presenciamos la segunda victoria de la temporada de Stefan Küng. Como era de esperar, en su disciplina: la contrarreloj. El suizo volvió a levantar los brazos tras a crono del Tour de Polonia para abandonar la
Vuelta a España al día siguiente y así preparar mejor el objetivo del arcoíris en la prueba contra el tiempo de Montréal.
Estar en la gran ronda española también ha significado para CiclismoAlDía tomar una decisión: dejar durante unos días la "comodidad" de la redacción física para trasladar nuestro trabajo allí donde realmente ocurren las noticias. Al pie de la carretera, en las salidas, en las llegadas, en las zonas mixtas y en esos espacios donde una prueba de tres semanas se explica mucho mejor cuando se vive desde dentro.
No se trataba únicamente de contar lo que sucedía, sino de estar allí para poder contarlo de otra manera. Y, por supuesto, sin la ayuda de Jorge Borreguero esto no habría sido posible, que se puso la 10 para hacer el trabajo final y más importante: escribir. Porque la misión principal de nuestra profesión es llevar la noticia pero si ésta no es publicada, no significa nada.
Trabajamos junto a otros medios de comunicación
Ha sido, además, una Vuelta especialmente abierta con los medios de comunicación. Compartir acreditaciones, espacios y conversaciones con compañeros de COPE, SER, Onda Cero, RTVE, MARCA o Diario AS ha permitido comprobar de primera mano la dimensión de una carrera que sigue siendo un punto fortísimo de conexión para el periodismo deportivo español. Entre entrevistas, carreras hacia la zona mixta o tras la meta en búsqueda de la declaración del corredor, también hemos podido compartir momentos con profesionales a los que leemos o escuchamos durante todo el año.
Una Vuelta va solo de resultados. También está en las historias que se construyen alrededor del pelotón, en las personas que las cuentan y en quienes tienen la oportunidad de vivirlas desde dentro. CiclismoAlDía quiso estar ahí, sobre el asfalto y formar parte de una edición que ya tiene un lugar especial en la historia del ciclismo español.
Mientras Enric Mas busca poner el broche en Granada, nosotros también podremos decir que estuvimos allí para contarlo.
El trabajo fue menos trabajo.