Mikel Landa afrontará la
Vuelta a España 2026 con una motivación especial. El veterano corredor vasco de
Soudal Quick-Step comenzó este jueves 13 de agosto su participación en el Tour de República Checa, una carrera que utilizará para recuperar sensaciones y llegar con garantías a la última gran vuelta de la temporada. Será su última Vuelta con el conjunto belga y, posiblemente, también su última participación en una grande.
La carrera española tendrá un significado especial para un corredor que durante muchos años fue uno de los grandes protagonistas del ciclismo nacional gracias al fenómeno del Landismo. Además, su presencia en
La Vuelta supone una especie de recompensa después de una temporada marcada por la mala suerte y los problemas físicos.
El 2026 de Landa comenzó a torcerse en la Itzulia. El vasco sufrió una dura caída en la segunda etapa, durante el descenso de San Miguel de Aralar, que terminó condicionando por completo sus siguientes objetivos.
El accidente le dejó fuera del Giro de Italia, donde estaba previsto que asumiera el liderazgo de Soudal Quick-Step. El golpe fue especialmente duro porque la Corsa Rosa aparecía como una de sus grandes oportunidades para volver a competir por la general de una gran vuelta.
Tras perderse el Giro, el calendario se reorientó hacia el Tour de Francia. Landa intentó recuperar el nivel necesario y utilizó la Vuelta a Suiza como preparación para la Grande Boucle.
Sin embargo, las consecuencias de aquella caída seguían presentes. El vasco no pudo completar la carrera suiza y, finalmente, tampoco pudo disputar el Tour.
Ahora el escenario es completamente diferente. Landa afrontará la
Vuelta a España después de haber confirmado su fichaje por Euskaltel Euskadi hasta 2028. El acuerdo anunciado hace unas semanas supone el regreso del corredor a la estructura vasca y, salvo sorpresa, marcará el tramo final de su carrera profesional.
Con el Giro y el Tour prácticamente descartados para las próximas temporadas, salvo que Euskaltel Euskadi consiga una inesperada wildcard, La Vuelta se presenta como el último gran escenario para Landa.
Mikel Landa correrá la Vuelta a España 2'26
Por eso esta participación tiene un componente emocional evidente. Será la última oportunidad de verle en una gran vuelta con Soudal Quick-Step y una de las últimas ocasiones para disfrutar del corredor que durante años hizo soñar a miles de aficionados españoles.
El podio parece una utopía para Mikel Landa
Sin embargo, una cosa es la ilusión y otra la realidad deportiva.
Landa llega a la Vuelta sin haber podido completar una temporada normal y todavía necesita recuperar mucho terreno. Su regreso en la Vuelta a Burgos estuvo lejos de ser brillante: terminó 37º en la clasificación general, aunque el objetivo era principalmente comenzar a recuperar sensaciones.
El Tour de República Checa será, por tanto, un paso importante. Landa necesita demostrar durante estos días que su estado físico está mejorando y que puede afrontar tres semanas de competición con garantías.
Pensar en el podio de la Vuelta a España parece actualmente más una utopía que una posibilidad real. La carrera tendrá además un nivel extraordinario, con Tadej Pogacar como gran favorito y una larga lista de corredores preparados para luchar por las posiciones de honor.
El plan ideal de Landa en la Vuelta a España
| Objetivo | Valoración |
| Clasificación general | Muy complicado |
| Podio | Una utopía actualmente |
| Victorias de etapa | Objetivo más realista |
Ahí es donde debería aparecer el verdadero objetivo de Landa. Si la clasificación general comienza a escaparse, Landa debería cambiar completamente el enfoque y buscar una victoria de etapa. No sería una victoria cualquiera. Sería la segunda de su carrera en la Vuelta a España, después de la conseguida en 2015, hace ya once años.
Aquel triunfo pertenece a otra época de su carrera. Ahora Landa llega como un corredor veterano, después de una temporada complicada y con la certeza de que su futuro estará en Euskaltel Euskadi. Pero precisamente por eso una victoria tendría un valor enorme.
El recorrido de la Vuelta ofrece oportunidades para un corredor de sus características, especialmente en jornadas de montaña en las que pueda filtrarse en una escapada y aprovechar su experiencia. No necesita ganar la Vuelta. Ni siquiera necesita luchar por el podio. Landa necesita encontrar un día.
Un día en el que vuelva a sentirse competitivo, ataque desde lejos y pueda levantar los brazos en la que probablemente sea una de sus últimas grandes vueltas.
Después de todo lo ocurrido en 2026, sería el final perfecto para cerrar su etapa con Soudal Quick-Step y recuperar, aunque solo fuese por una jornada, aquella sensación que durante tantos años acompañó al Landismo. La Vuelta a España 2026 puede ser su última gran oportunidad.