En la temporada 2026,
Tadej Pogacar irá a por su quinto
Tour de Francia. Si el esloveno gana de nuevo la Grande Boucle, igualará en el récord histórico
a Eddy Merckx, Miguel Induráin, Jacques Anquetil y Bernard Hinault. Probablemente lo haga con una bicicleta Colnago que supere los 10.000 euros de precio. En
UAE Team Emirates XRG querrán la mejor disponible. Pero, ¿y si no hiciese falta?
En su último vídeo de YouTube,
Phil Gaimon decidió ir directo al grano: hablar del estado actual de las bicicletas de carretera y anunciar sus nuevas marcas asociadas para 2026. Lo que parecía una simple actualización se convirtió en una sorpresa mayor. El ex ciclista de Garmin-Sharp no montará una Factor este año, sino cuadros de la estadounidense State Bicycle Company.
La elección no fue fruto de falta de alternativas, como explicó: “Puedo conseguir bicicletas de casi cualquier marca”. Todas las bicicletas de alta gama, añade, comparten virtudes evidentes: son rápidas, bonitas y muy avanzadas tecnológicamente. Sin embargo, lleva tiempo sintiendo que las grandes marcas han perdido el rumbo.
Más allá del rendimiento, Gaimon también carga contra el coste actual de las bicicletas de gama alta. Asegura que, igual que siempre rechazó el dopaje, también se ha mostrado reacio a aceptar los precios desorbitados que han dominado el mercado. “Los precios de las bicicletas nuevas hoy en día realmente empezaron a desanimarme”, confesó.
Tadej Pogacar buscará su quinto Tour de Francia en 2026
Una marca accesible y aspirante a “clase mundial”
Es precisamente aquí donde aparece State Bicycle Co. Conocida por sus bicicletas de piñón fijo, sus modelos Klunker, sus colaboraciones atrevidas y su apuesta por el valor por encima del prestigio, la marca nunca había estado realmente en la conversación de las grandes bicicletas de carretera. Pero eso podría cambiar.
El nuevo modelo que presenta Gaimon llegará pronto al mercado con cambio electrónico por unos 2.800 dólares, y con una versión SL que rondará los 4.000. Y el estadounidense no duda en elevar su apuesta:
“Creo que Tadej podría ganar el Tour de Francia con esta bicicleta”.
Escalador de naturaleza, Gaimon considera que el sector ha volcado sus esfuerzos casi exclusivamente en la aerodinámica y en lo que dicen los túneles de viento. Ese camino común, asegura, ha obligado a sacrificar aspectos clave, especialmente el peso, algo que considera mucho más determinante en la vida real del ciclista que pequeñas ganancias aerodinámicas.
Aclara, eso sí, que disfruta de las cosas bien hechas y que sigue obteniendo resultados de nivel, por lo que cree que merece una bicicleta “de gama alta y muy capaz”. Pero dejó claro que no le interesa utilizar una bici como símbolo de estatus.
Recuerda incluso que algunas de sus bicicletas más antiguas eran más rápidas precisamente porque eran más ligeras: “De nada te sirve una bici súper veloz para el sprint si te quedas atrás en la subida a 20 kilómetros de meta”, sentenció.
Para él, ese desequilibrio explica por qué tantas bicicletas modernas parecen alejadas de cómo pedalea la mayoría de la gente.