Iván Romeo terminó 10º en el
Campeonato de Europa Contrarreloj 2026 y el resultado vuelve a abrir una pregunta que empieza a ser difícil de ignorar: ¿es realmente el vallisoletano el especialista contra el reloj que parecía destinado a ser después de proclamarse campeón del mundo sub-23 en 2024? Porque en la prueba en ruta anterior hizo una mejor actuación, acabando 5º.
El ciclista de
Movistar Team sigue teniendo actuaciones que demuestran que posee un nivel extraordinario sobre la cabra, pero su irregularidad en las grandes citas y la ausencia de una victoria profesional individual en esta disciplina empiezan a dibujar un escenario diferente al que muchos podían imaginar hace dos años.
El Europeo de Eslovenia era una oportunidad especialmente importante. Sin
Remco Evenepoel, Filippo Ganna ni Tadej Pogačar, el abanico de candidatos al podio estaba mucho más abierto. Romeo aparecía entre los nombres con opciones de luchar por las medallas junto a especialistas como Stefan Küng, Primož Roglič, Jakob Söderqvist, Callum Thornley o Mikkel Bjerg.
Sin embargo, el español terminó décimo, a 58 segundos del oro de Roglič. El esloveno completó los 22 kilómetros en 28:16.61 para conquistar el título continental en casa, mientras que Romeo se quedó lejos de la batalla por las medallas. El resultado, por sí solo, no debería provocar ninguna alarma. Lo preocupante es el contexto.
La etiqueta de Romeo como especialista contra el reloj no apareció de la nada. En septiembre de 2024 protagonizó una de las grandes actuaciones de su carrera al proclamarse campeón del mundo sub-23 de contrarreloj en Zúrich.
Aquel día el español recorrió los 29,9 kilómetros en 36:42.70 y consiguió el oro con una remontada espectacular. Romeo llegó a estar 20 segundos por detrás de Jan Christen en el primer punto de referencia, pero recuperó terreno en la parte intermedia y terminó arrasando en los kilómetros finales. Su ventaja sobre Jakob Söderqvist fue de 32 segundos.
Aquella actuación no fue simplemente una medalla más en una categoría de formación. Romeo demostró entonces unas condiciones muy concretas: capacidad para mantener una potencia elevada durante mucho tiempo, buena gestión del esfuerzo y, especialmente, una capacidad extraordinaria para terminar las cronos a un ritmo altísimo.
Era lógico pensar que aquel potencial acabaría trasladándose al máximo nivel. Pero dos años después todavía no ha llegado la primera victoria profesional individual contra el reloj.
El problema no es que Romeo no haya conseguido ganar. A sus 23 años, todavía dispone de muchísimo margen de progresión. La cuestión es que sus resultados de 2026 están siendo demasiado irregulares para un corredor cuya especialidad se suponía que debía ser precisamente esta.
Su temporada contra el reloj comenzó con un 10º puesto en la Volta a la Comunitat Valenciana. Después llegó un 28º puesto en O Gran Camiño, aunque en aquella ocasión tuvo un problema mecánico que condicionó su rendimiento.
Iván Romeo, en el Campeonato de Europa Contrarreloj 2026.
Más adelante, en el prólogo de la Vuelta a España, solo pudo ser 19º. Y en la contrarreloj de 32,1 kilómetros de la etapa 18 terminó 123º. Este último resultado también necesita una explicación: Romeo tuvo que levantar el pie después de sufrir otro problema mecánico, por lo que sería injusto utilizar ese puesto como una referencia real de su nivel.
El dato más importante, por tanto, no está en el 123º puesto de Jerez ni en el 28º de O Gran Camiño. Está en el hecho de que, descontando esas circunstancias, tampoco ha acumulado una sucesión de actuaciones de primer nivel.
Las contrarrelojes de Iván Romeo en 2026
| Carrera | Resultado | Contexto |
| Volta a la Comunitat Valenciana, etapa 2 | 10º | Su primera crono de la temporada |
| O Gran Camiño, etapa 1 | 28º | Problema mecánico |
| Vuelta a España, prólogo | 19º | No entró en la lucha por la victoria |
| Tour de Polonia, etapa 7 | 4º | Su mejor crono del año |
| Vuelta a España, etapa 18 | 123º | Problema mecánico y tuvo que levantar el pie |
| Mundial de Montréal | 15º | Lejos de las medallas |
| Europeo de Eslovenia | 10º | A 58 segundos del oro |
Los resultados oficiales y las bases estadísticas confirman que el 4º puesto de Polonia ha sido, con diferencia, su mejor actuación individual contra el reloj de 2026.
Y aquí está precisamente el elemento que impide convertir este análisis en una sentencia contra Romeo. Porque en agosto apareció el Romeo que todos esperaban.
En la última etapa del Tour de Polonia, una contrarreloj de 12,5 kilómetros en Wieliczka, el vallisoletano terminó cuarto, a solo cinco segundos del vencedor, Stefan Küng. Por delante también quedaron Finn Fisher-Black y Callum Thornley.
La actuación tuvo además una consecuencia enorme: Romeo consiguió terminar tercero en la clasificación general y logró así el primer podio de su carrera en una prueba del WorldTour. Movistar destacó aquel resultado como una demostración de que el corredor había recuperado un nivel competitivo muy alto.
Es decir, Romeo sí puede estar cerca de los mejores especialistas. El problema es que todavía no consigue hacerlo con regularidad. Y esa diferencia es fundamental.
Un corredor puede ser capaz de alcanzar el cuarto puesto en una contrarreloj de WorldTour y, al mismo tiempo, no haber alcanzado todavía la consistencia necesaria para ser considerado uno de los grandes especialistas de la disciplina.
Montréal y Eslovenia agrandan la duda sobre Romeo
El Mundial de Montréal era otro escenario en el que Romeo podía demostrar que su evolución iba en la dirección correcta. Terminó 15º, mientras Remco Evenepoel conquistaba su cuarto título mundial consecutivo por delante de Filippo Ganna y Paul Seixas. Romeo acabó a 2:13 del belga.
El resultado puede contextualizarse por la enorme competencia y por las características del recorrido, pero vuelve a aparecer el mismo patrón: cuando llega una de las grandes cronos internacionales, Romeo todavía no está cerca de las medallas.
Y el Europeo ha reforzado esa sensación. Más aún porque la ausencia de Evenepoel, Ganna y Pogačar dejaba una oportunidad excepcionalmente abierta. Cyclingnews situaba a Romeo entre los aspirantes que podían entrar en la pelea por el podio, dentro de un grupo en el que también aparecían Küng, Roglič, Söderqvist, Thornley, Bjerg o Armirail.
Finalmente, Roglič se llevó el oro, Armirail fue segundo y Decomble tercero. Romeo terminó décimo. No es un mal resultado en términos absolutos. Sí es un resultado decepcionante en función de las expectativas que se habían generado alrededor de él.
El gran interrogante: ¿especialista o corredor completo con una gran crono?
Quizá la pregunta que empieza a hacerse necesaria sea otra. Romeo tiene condiciones para ser un magnífico corredor contra el reloj, pero todavía no está demostrado que vaya a convertirse en un especialista de referencia mundial. Y son dos cosas diferentes.
Su palmarés amateur hizo pensar que la contrarreloj podía ser el gran territorio de dominio del español. Su oro mundial sub-23, además conseguido con una remontada espectacular, alimentó esa percepción. Pero el paso a profesionales ha demostrado que las cronos son mucho más complejas.
El nivel medio es extraordinariamente alto. La preparación específica, la aerodinámica, la gestión del esfuerzo, la posición sobre la bicicleta y la capacidad para mantener el rendimiento durante toda la prueba tienen cada vez más importancia. Una diferencia relativamente pequeña puede convertir a un candidato al podio en un corredor fuera del Top 10.
Romeo todavía está construyendo esa versión profesional de sí mismo. Y quizá el error haya sido esperar que aquella exhibición de Zúrich se trasladara inmediatamente al máximo nivel.
La conclusión tampoco debería ser que Romeo ha dejado de ser un especialista contra el reloj. Eso sería precipitado.
Su cuarto puesto en Polonia es una prueba demasiado evidente de que posee el nivel necesario para pelear con especialistas consolidados. También lo fueron algunas de sus actuaciones anteriores en profesionales: fue séptimo en la contrarreloj del Tour de Francia 2025 y cuarto en el Campeonato de España de ese mismo año, mientras que en 2025 también logró un tercer puesto en el prólogo del Tour de Romandía.
Pero esos resultados todavía no han formado una tendencia suficientemente sólida. Ese es el verdadero punto de debate.
Desde que conquistó el arcoíris sub-23 en 2024, Romeo ha pasado de ser una de las grandes promesas españolas contra el reloj a convertirse en un corredor que todavía necesita demostrar que puede trasladar aquella superioridad a la categoría profesional.
El décimo puesto del Europeo no cambia por sí mismo su trayectoria. Tampoco lo hace el 15º del Mundial de Montréal. Ni siquiera los problemas mecánicos de O Gran Camiño y la Vuelta deberían utilizarse para construir una conclusión definitiva.
Pero cuando se colocan todos esos resultados juntos, aparece una realidad difícil de esconder: Iván Romeo todavía no es el especialista contra el reloj que muchos pensaban que podía ser.
Tiene el talento. Tiene un título mundial sub-23. Ha demostrado que puede acabar cuarto en una crono del WorldTour. Ha subido al podio de una gran vuelta por etapas gracias, entre otras cosas, a ese rendimiento.
Lo que le falta es convertir esos destellos en una constante. Y ese puede ser uno de los grandes retos de Romeo para los próximos años: demostrar que el campeón del mundo sub-23 de Zúrich no fue simplemente una enorme promesa contra el reloj, sino el primer capítulo de un especialista capaz de competir de verdad por victorias profesionales.