"He superado todas mis expectativas": Pello Bilbao se despide del ciclismo con los deberes hechos

Ciclismo
Pello Bilbao
Pello Bilbao afronta este sábado en Il Lombardía la última carrera de su trayectoria profesional. A los 36 años, el ciclista vasco pondrá fin a una etapa de 15 temporadas en la élite, una carrera que superó incluso las expectativas que se había marcado durante sus primeros años como profesional. Lejos de la nostalgia o de la necesidad de conseguir un último gran resultado, el corredor de Bahrain Victorious afronta su despedida con una palabra muy clara: "Relajado".
En una entrevista concedida a Domestique, Bilbao repasa una trayectoria de crecimiento progresivo que alcanzó su punto culminante después de cumplir los 30 años. Ganador de etapas en el Giro de Italia y protagonista de importantes resultados en las clásicas, encontró en el Tour de Francia de 2023 uno de los momentos más especiales de su carrera. Su triunfo en Issoire, después de una escapada, representó la culminación de un objetivo que consideraba imprescindible para un corredor de sus características.
Su última Vuelta a España también le dejó una experiencia que va más allá de los resultados individuales. Aunque buscó una victoria en la última etapa de Granada para completar el triplete de triunfos parciales en las tres grandes vueltas, Bilbao terminó dando prioridad a una misión diferente: ayudar a los jóvenes de su equipo a competir al máximo nivel. La victoria de Jakob Omrzel y el maillot de la montaña de Santiago Buitrago reforzaron una despedida en la que el legado colectivo adquirió un valor especial.
El corredor vasco también reflexiona sobre la profunda transformación que ha experimentado el ciclismo desde su debut en 2011. La velocidad, la nutrición, la presión por los puntos UCI y los problemas de seguridad forman parte de un deporte que, a su juicio, necesita adaptarse a una nueva realidad. Antes de cerrar definitivamente su etapa profesional, Bilbao confía en ofrecer una última actuación destacada en Lombardía. Después, quiere detenerse, disfrutar de su familia y decidir sin prisas qué camino seguir.

Una trayectoria que superó las expectativas

"Creo que he cumplido completamente mis expectativas. Incluso he hecho más de lo que esperaba, especialmente teniendo en cuenta mis primeros años como profesional, cuando ni siquiera estaba cerca de los puestos delanteros de las carreras". Bilbao resume así su evolución desde que debutó con Euskaltel Euskadi en 2011. Su progresión fue constante hasta alcanzar su mejor nivel alrededor de los 33 años, una madurez deportiva que le permitió firmar algunos de los resultados más importantes de su trayectoria.
Las dos victorias de etapa en el Giro de Italia de 2019 confirmaron su capacidad para competir por triunfos en las grandes vueltas, pero fue el Tour de Francia el que le proporcionó su éxito más especial. En 2023, Bilbao se impuso en la décima etapa, con final en Issoire, después de una jornada de escapada. "Para un corredor como yo, una etapa del Tour de Francia es el mayor objetivo que puedes conseguir", reconoce. Aunque había estado cerca en otras ocasiones, aquella victoria tenía un significado diferente: "Para mí era una obligación".
La Vuelta representaba su última oportunidad para ganar una etapa en cada una de las tres grandes vueltas. El vasco preparó especialmente la jornada final de Granada, consciente de que probablemente no volvería a disponer de una ocasión semejante. Sin embargo, su estrategia no salió como esperaba y la victoria se escapó. Lejos de lamentarlo, considera que completar ese particular triplete no habría cambiado sustancialmente el recuerdo que deja como ciclista. "Si alguien me recuerda, no será porque entré en ese grupo selecto en el último momento de mi carrera", explica.
Su despedida de la ronda española terminó adquiriendo otro sentido. Bilbao se volcó en ayudar a sus compañeros, especialmente a Omrzel, que consiguió una victoria de etapa en Calar Alto, y a Buitrago, que terminó conquistando la clasificación de la montaña. "Para mí, la misión más importante era llevar al equipo hasta ese nivel", asegura. El vasco disfrutó de su última gran vuelta transmitiendo conocimientos a los más jóvenes y contribuyendo a sus éxitos. "Cuando ayudas a alguien a conseguir una victoria importante, creas una conexión para siempre", desarrolla.
En la salida, la organización y el pelotón rinden homenaje a Steven Kruijswijk, David de la Cruz, Pello Bilbao, Magnus Cort y Jesús Herrada, que disputan la última etapa de una Gran Vuelta antes de retirarse.
En la salida, la organización y el pelotón rinden homenaje a Steven Kruijswijk, David de la Cruz, Pello Bilbao, Magnus Cort y Jesús Herrada, que disputan la última etapa de una Gran Vuelta antes de retirarse.

Ciclismo moderno: rápido, exigente y peligroso

Quince temporadas en el pelotón le han permitido observar una transformación profunda del deporte. Bilbao identifica dos factores fundamentales: el desarrollo aerodinámico del material y la evolución de la nutrición. Como ejemplo, recuerda que al comienzo de su carrera los geles energéticos se reservaban prácticamente para el esfuerzo final. Las cantidades de carbohidratos que consumían los corredores eran muy inferiores a las actuales. Ahora, explica, él mismo ronda los 110 gramos por hora, mientras que algunos ciclistas superan los 150.
También ha cambiado la manera de competir. En el pasado, los equipos solían distribuir sus objetivos entre los esprints, la clasificación general o la búsqueda de etapas. Actualmente, las grandes estructuras aspiran a controlar distintos escenarios y disputar prácticamente cualquier jornada. Bilbao considera que esa ambición, unida a la presión por sumar puntos UCI, ha incrementado la exigencia y ha reducido el margen de maniobra de muchos corredores.
El sistema de puntuación tiene consecuencias directas en la planificación de las escuadras. Terminar entre los cinco primeros de una clásica WorldTour puede representar un resultado valioso por los puntos obtenidos, incluso sin subir al podio. Sin embargo, Bilbao advierte de que esa dinámica también puede erosionar la confianza de algunos profesionales. "Muchos corredores han dejado de creer en sus posibilidades", lamenta al explicar la dificultad creciente de conseguir una victoria, incluso en carreras de menor categoría.
La seguridad es otra de sus preocupaciones. El aumento de la velocidad media, que estima en unos tres o cuatro kilómetros por hora respecto a sus primeros años, hace que el pelotón alcance velocidades cercanas a los 70 km/h en terreno llano. Para Bilbao, las medidas de protección no han avanzado al mismo ritmo. Por eso reclama revisar algunos recorridos que, pese a su tradición histórica, resultan especialmente peligrosos en el ciclismo actual. "El ciclismo es un deporte diferente ahora y creo que tenemos que adaptar algunos recorridos y olvidarnos un poco de la historia del ciclismo", defiende.

Il Lombardía, la última página de su carrera

Bilbao afronta su cuarta participación en el Giro de Lombardía con sensaciones diferentes a las de otros finales de temporada. Acostumbrado a llegar a octubre con un importante desgaste acumulado, este año se siente fresco y motivado después de haber renunciado al Tour de Francia y disputar únicamente la Vuelta como gran vuelta por etapas. Sus resultados en 2026 respaldan esa confianza: fue sexto en Lieja-Bastoña-Lieja y quinto en la Clásica de San Sebastián. Además, considera que los problemas mecánicos le impidieron mostrar su mejor versión en pruebas como la Amstel Gold Race y la Strade Bianche.
El vasco cree que la experiencia y la madurez le permiten rendir mejor en las clásicas largas y exigentes desde el punto de vista aeróbico. Por eso afronta Lombardía con la sensación de que todavía puede ofrecer una actuación destacada. Sin embargo, no necesita una victoria para cerrar su carrera con satisfacción. Después de haber superado las expectativas de sus primeros años, no siente que tenga ninguna cuenta pendiente que deba resolver antes de retirarse.
Su siguiente capítulo todavía está por escribir. Bilbao no ha diseñado un plan profesional para después de la bicicleta y quiere dedicar el próximo año a descansar, compartir tiempo con sus hijos, su familia y sus amigos, y descubrir qué quiere hacer en el futuro. "Quiero simplemente respirar y parar", explica. Será el momento de alejarse de las exigencias del calendario y tomar decisiones sin la presión de tener que preparar una nueva temporada.
La despedida llegará este sábado, en una de las grandes clásicas del calendario, pero el resultado no determinará el balance de una trayectoria que alcanzó su mejor versión cuando muchos corredores ya empiezan a pensar en la retirada. Bilbao se marcha con victorias en grandes vueltas, puestos destacados en las clásicas y la satisfacción de haber ayudado a otros a alcanzar sus objetivos. Una carrera que le ha dado más de lo que imaginaba y que resume con una frase que refleja su estado de ánimo ante el final: "No puedo pedir más".
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