Jasper Philipsen se marcha del
Baloise Belgium Tour con el resultado que ninguno de sus rivales al sprint logró esta semana: una victoria de etapa y el título general en la misma tarde, conquistados tras una jornada final que lo llevó al límite.
El velocista de
Alpecin-Premier Tech llegó a Hoeilaart aún sin ganar en la carrera, con Tim Merlier, Biniam Girmay y Olav Kooij ya en la lista de vencedores. Al término de
una etapa final muy nerviosa, Philipsen batió al pelotón en meta, dio la vuelta a la general de Alex Aranburu y aseguró la primera vuelta por etapas de su carrera. “El calor fue brutal”, dijo Philipsen tras sellar la general. “Con ese trazado rompepiernas además, se hizo durísimo.”
Philipsen convierte el Kilómetro Dorado en la herramienta para vencer la general
Philipsen arrancó el día a solo dos segundos de Aranburu, lo que hacía imposible ignorar el Kilómetro Dorado. Allí había segundos de bonificación, con más en la llegada, pero disputarlos implicaba el riesgo de vaciar las piernas que necesitaba para el sprint final. “Fue crucial”, afirmó. “Sabía que entrañaba un riesgo, pero tenía que intentarlo. Al final solo pude recuperar un segundo y después me quedé al límite.”
Eso dejó a Philipsen con una ecuación brutal. Había recortado la desventaja, pero aún necesitaba terminar entre los tres primeros para llevarse la clasificación general. La etapa se negó a calmarse tras el Kilómetro Dorado, con ataques hasta los últimos kilómetros antes de reagruparse para el sprint.
“Luego intenté resetear para el sprint, porque aún tenía que acabar al menos en el top-3 para ganar la general”, explicó. “Por suerte, los demás también iban con lo justo.”
Philipsen hizo más que sobrevivir. Ganó la etapa, aseguró la general y se adjudicó por primera vez una vuelta por etapas. El escenario lo hizo aún más especial. “Y además, la Vuelta de mi propio país”, dijo Philipsen.
Aviso a los rivales del Tour antes de julio
El resultado llega en un momento oportuno del verano de Philipsen. En su calendario asoman el Campeonato de Bélgica y el
Tour de Francia, donde el plantel de esprinters podría volver a enfrentarle con Merlier, Kooij, Girmay y el resto de velocistas que afinan forma para julio. “Dos citas importantes, en las que también me gustaría puntuar”, señaló Philipsen.
El Baloise Belgium Tour le ofreció exactamente la semana que necesitaba. Merlier ganó en Knokke-Heist, Girmay se impuso en la etapa inaugural y Kooij batió a Merlier y a Philipsen en Aarschot. Philipsen tuvo que esperar al último día, pero su respuesta le dio el mayor premio de la carrera. “Necesitaba esta semana para ganar dureza y velocidad”, dijo Philipsen. “He crecido mucho, porque al principio aún no estaba al 100% afilado.”
Esa finura llegó justo a tiempo. Philipsen dejó Bélgica con una victoria de etapa, un título general y un recordatorio oportuno para sus rivales del sprint de la gran ronda gala antes de julio.