Tadej Pogacar fue el principal afectado por una tanda de controles antidopaje durante la noche en el
Tour de Francia. El maillot amarillo es sometido a controles frecuentes, pero esta vez la visita llegó a las 5:00, dejando al corredor del UAE Team Emirates - XRG con apenas unas horas de sueño antes de una de las etapas reina de la carrera.
La situación ha indignado a muchos. Aunque tanto Pogacar como Vingegaard aceptaron con calma lo ocurrido en sus declaraciones a primera hora, sus compañeros no lo hicieron y expresaron abiertamente su frustración.
En una carrera donde cada detalle cuenta y la recuperación se cuida al milímetro, perder horas de sueño entre dos jornadas clave del Tour ha encendido los ánimos tanto en UAE como en Visma.
En la salida de la etapa en Champagnole, Tadej Pogacar rememoró el episodio. “No a las 2:00, sino a las 5:00 de la mañana. Siempre me acuesto tarde, así que fue un gran choque dormir solo cuatro horas hoy, pero tuve una mañana muy guay y larga”, dijo.
Fiel a su estilo, el maillot amarillo relató la escena sin dramatismos. “No pude volver a dormir, así que me quedé tranquilo escuchando algunos viejos éxitos de Eminem y haciendo café, totalmente cafeinado y listo para empezar el día”.
“Pero sí, definitivamente fue un susto que me despertaran en plena fase de sueño dulce”.
Tadej Pogacar en la Etapa 10 del Tour de France 2026
Los controles constantes ya no sorprenden al maillot amarillo
Los controles, dentro y fuera de carrera, son una constante para un ciclista como Pogacar, ganador durante toda la temporada. Sin embargo, sí es inusual que le despierten a esa hora.
“Voy todos los días. Cada día con el maillot amarillo tienes control tras la etapa, después de los compromisos con los medios y todo eso. Además, vienen de forma aleatoria por las mañanas durante el Tour, y hoy eligieron la noche”.
Una situación difícil de gestionar, pero que se manejó de la mejor manera posible. El esloveno concluyó con unas palabras hacia quienes realizaron los controles, sin trasladarles directamente su enfado.
“También me sabe mal por los chicos que vienen a hacer los controles, porque me imagino que algunos corredores se enfadan con ellos. Pero solo hacen su trabajo. Quienes los envían, sus jefes, son los que toman las decisiones”.