El inicio de temporada 2026 para
Mads Pedersen ha sido demoledor. Consolidado ya como una de las grandes estrellas del pelotón, el danés tuvo que abandonar la
Volta a la Comunitat Valenciana en su primer día de competición. El accidente que tuvo en la etapa 1 fue muy duro, provocando mucha tristeza en los aficionados, e incluso en sí mismo.
Las consecuencias físicas de la
caída de Mads Pedersen en la jornada inaugural de la Volta a Comunitat Valenciana quedaron claras a las pocas horas. Muñeca rota. Clavícula rota. Un debut de temporada que terminó casi antes de empezar. Menos visible, pero igual de revelador, es cómo el antiguo campeón del mundo está procesando mentalmente el contratiempo.
Según el ex seleccionador danés Anders Lund, la reacción inmediata de Pedersen ha sido de profunda frustración, pero también de enfoque afilado. “Está extremadamente amargado; no hay duda de ello. Pero también es extremadamente orientado a objetivos”,
afirmó Lund en un análisis para Eurosport.dk.Pedersen se cayó y abandonó la etapa inicial de la ronda española el miércoles, y
Lidl-Trek confirmó después fracturas tanto en la muñeca como en la clavícula. Era la peor forma posible de iniciar una temporada cuidadosamente planificada en torno a objetivos de principios de primavera.
Un revés que afila el enfoque
Lund, que trabajó de cerca con Pedersen durante su etapa al frente de la selección danesa, cree que la respuesta emocional encaja en un patrón conocido más que en una señal de descarrilamiento. “Casi diría que este tipo de contratiempo le agudiza la concentración”, dijo. “No hay duda de que es un Mads P. concentrado y decidido el que se despierta esta mañana y ya está en proceso de trazar un nuevo plan en el que cree.”
Mads Pedersen sufrió un accidente y se lesionó en su primera carrera de 2026.
Esa reacción importa. Pedersen nunca ha carecido de resiliencia, pero el momento de la lesión hace que la respuesta psicológica sea especialmente relevante. Las caídas tempranas pueden dejar huella mental, sobre todo cuando interrumpen meses de preparación y obligan a recalibrar de inmediato.
La lectura de Lund es que podría estar ocurriendo lo contrario. “Si cabe, [estará] aún más centrado, de forma monomaníaca, en los objetivos que quiere lograr”, añadió Lund.
Gestionar la recuperación sin perder el rumbo
Más allá de la reacción emocional, el reto práctico ahora es la recuperación. Lund estimó que fracturas de este tipo suelen requerir en torno a tres semanas, aunque advirtió que las lesiones de muñeca son a menudo más complejas por la vibración constante a la que están expuestos los ciclistas, especialmente en las carreras que persigue Pedersen.
Antes de la caída, el plan de Pedersen era correr el Tour de la Provence desde el 14 de febrero y París-Niza desde el 8 de marzo, con Milán-San Remo el 21 de marzo como el primer Monumento del curso.
Esos planes ahora quedan en el aire. Pero Lund no pone el acento en el pánico ni en la frustración que derive en indecisión. Señala, más bien, a un corredor que ya se está reenganchando mentalmente con el problema que tiene delante.
En ese sentido, la caída no ha cambiado el carácter de Pedersen. Simplemente lo ha activado antes de lo previsto.