Enric Mas llega a la
Vuelta a España 2026 en un momento de la temporada muy diferente al que atravesó durante los primeros meses del curso. El líder de
Movistar Team ha ido recuperando progresivamente las sensaciones después de una primera parte del año condicionada por una lesión y por un Giro de Italia en el que estuvo lejos de encontrar su mejor versión. Ahora, con la gran vuelta española como objetivo, el balear vuelve a mostrar la solidez que tradicionalmente le ha acompañado en el tramo final de cada temporada.
Su
rendimiento en la primera gran jornada de montaña de La Vuelta, con final en Andorra la Vella, confirmó esa evolución. En una etapa explosiva de apenas 106 kilómetros y cuatro puertos, Mas consiguió mantenerse entre los mejores perseguidores de Tadej Pogacar y llegó a protagonizar un ataque cuando la carrera ya estaba completamente rota. No pudo acercarse al esloveno, pero sí se mantuvo en la batalla por las posiciones de privilegio.
El resultado adquiere todavía más valor por el contexto. Pogacar volvió a demostrar una superioridad incontestable y abrió una diferencia enorme respecto al resto de favoritos, hasta el punto de que la pelea por la victoria de la Vuelta parece, al menos de momento, pertenecer a una categoría diferente. Por detrás del campeón del UAE Team Emirates-XRG, sin embargo, Enric Mas volvió a situarse entre los corredores capaces de resistir el ritmo de los grandes nombres.
“Peleamos por el segundo puesto, por el podio y por la realidad. Ya lo sabíamos antes de llegar”, explicó Mas después de la etapa. Sus palabras reflejan una confianza que no se encontraba en el corredor que afrontó el Giro de Italia. El balear parece haber dejado atrás aquellas sensaciones negativas y llega a su gran objetivo del año en una trayectoria ascendente, precisamente en el momento de la temporada en el que históricamente suele ofrecer su mejor rendimiento.
Una temporada condicionada por la lesión
El camino hasta esta Vuelta no ha sido sencillo para Mas. La primera parte del calendario estuvo marcada por una lesión que alteró su preparación y condicionó la construcción de su estado de forma. Para un corredor cuyo rendimiento depende especialmente de alcanzar su máximo nivel después de acumular semanas de competición, cualquier interrupción en esa progresión puede tener consecuencias importantes.
El Giro de Italia fue precisamente el reflejo de esas dificultades. Mas acudió a la carrera italiana con expectativas elevadas, pero las sensaciones no acompañaron y su rendimiento quedó lejos del que Movistar Team esperaba de su principal referencia para la clasificación general. La carrera italiana terminó convirtiéndose en una etapa más dentro de un proceso de recuperación que debía llevarle hacia el segundo gran objetivo de la temporada.
Con el paso de las semanas, el balear comenzó a recuperar confianza y regularidad. La diferencia no se encuentra únicamente en los resultados, sino también en la manera de competir. En Andorra volvió a responder cuando la carrera se endureció, soportó una selección provocada por los equipos de los favoritos y fue capaz de mantenerse junto a corredores como Primož Roglič, Sepp Kuss, Felix Gall, Oscar Onley y Richard Carapaz.
Ese comportamiento resulta especialmente significativo porque la etapa no ofrecía margen para esconderse. La sucesión de Port d'Envalira, Collada de Beixalis, Coll d'Ordino y Alto de la Comella convirtió la jornada en una prueba de resistencia desde prácticamente el inicio. Movistar Team también asumió responsabilidades y trabajó para endurecer la carrera. “El equipo está de 10. Ha puesto un ritmo muy duro”, destacó Mas después de cruzar la meta.
Enric Mas y Primoz Roglic, mejores ciclistas tras Tadej Pogacar en este inicio de Vuelta a España
La Vuelta, territorio conocido para Mas
La
Vuelta a España representa además un escenario especialmente favorable para el corredor balear. Sus mejores actuaciones en grandes vueltas han llegado precisamente en la carrera española, donde ha demostrado en varias ocasiones que es capaz de competir durante tres semanas al máximo nivel. Su regularidad, su capacidad para resistir en la montaña y su progresión durante la competición encajan con una carrera que tradicionalmente ha servido para cerrar sus temporadas en plena forma.
Ese patrón vuelve a aparecer en 2026. La lesión y el irregular Giro retrasaron su progresión, pero también permitieron que el corredor llegara a la segunda mitad del año con margen para construir de nuevo su estado de forma. El resultado empieza a verse ahora, cuando la carretera ofrece las primeras grandes dificultades de la Vuelta.
En Andorra, además, Mas no se limitó a sobrevivir. Cuando Pogacar ya había abierto una diferencia considerable, el español intentó mover la carrera y lanzó un ataque a menos de 30 kilómetros de la llegada. La respuesta de Primož Roglič y los posteriores movimientos de los perseguidores demostraron que la lucha por las posiciones de honor seguía abierta. Mas no consiguió sacar segundos a sus rivales, pero tampoco perdió terreno.
“Íbamos un grupo muy bueno, luego nos ha entrado el de Carapaz en bajada y continuamos”, explicó el corredor de Movistar Team al analizar la persecución. La frase resume una de las claves de su actuación: mantenerse siempre dentro de la carrera, incluso cuando la ofensiva de Pogacar había cambiado por completo el escenario.
Un objetivo más allá de Pogacar
La exhibición del esloveno obliga a reformular las expectativas de todos sus rivales. Mas lo asumió con naturalidad: “Seguiremos peleando pero la realidad es que Tadej Pogacar es el mejor”. El balear no necesita negar la superioridad del gran favorito para mantener intactas sus ambiciones. Su objetivo pasa ahora por convertirse en uno de los principales candidatos a acompañarlo en el podio.
La primera etapa de montaña ha dejado precisamente esa sensación. Pogacar parece jugar otra carrera, pero detrás existe un grupo de corredores con diferencias mucho más ajustadas. Ahí Mas ha conseguido instalarse desde el primer gran examen y, sobre todo, ha ofrecido señales de que su progresión física continúa en la dirección correcta.
Para Movistar Team, la situación supone una noticia especialmente positiva. El equipo necesitaba recuperar al mejor Enric Mas después de las dudas acumuladas durante el Giro y el balear ha respondido en el momento clave. Su capacidad para superar los puertos, mantenerse entre los favoritos y todavía tener fuerzas para atacar representa una confirmación de que el trabajo realizado durante los últimos meses está dando resultado.
La Vuelta apenas ha comenzado, pero Mas ya ha enviado un mensaje claro. La lesión pertenece cada vez más al pasado, las malas sensaciones del Giro también y el corredor vuelve a acercarse al momento de la temporada en el que tradicionalmente alcanza su techo competitivo. Pogacar ha demostrado estar un paso por delante, pero la batalla por todo lo que queda detrás del esloveno acaba de comenzar. Y Enric Mas, a diferencia de hace unos meses, parece preparado para disputarla.