El contador sigue avanzando y la estadística comienza a adquirir tintes alarmantes. Tras las nueve primeras etapas del
Tour de Francia 2026,
Movistar Team acumula ya 138 jornadas consecutivas sin levantar los brazos en la Grande Boucle, una racha que se remonta al 25 de julio de 2019, cuando Nairo Quintana se impuso en Valloire después de una larga escapada camino de los Alpes.
Desde entonces han pasado siete ediciones, varias generaciones de corredores y un sinfín de oportunidades desaprovechadas. Solo el Groupama-FDJ, casi anónimo en este certamen de la gran vuelta, con las 142 etapas que acumula desde el triunfo de Thibaut Pinot en el
Tour de 2019, presenta una sequía más prolongada entre los equipos presentes en la carrera.
Y la situación no invita precisamente al optimismo. La primera semana del conjunto telefónico ha estado marcada por los contratiempos y la falta de protagonismo. El equipo llegó a Barcelona con la ilusión de construir su carrera alrededor de Cian Uijtdebroeks, pero la enfermedad que arrastraba el belga terminó desembocando en un temprano abandono que dejó al equipo sin un líder para la clasificación general antes incluso de alcanzar la primera jornada de descanso.
Sin un hombre para pelear la general y sin velocidad para los sprints, el plan debía pasar inevitablemente por las fugas. Sin embargo, el balance tampoco es alentador. Más allá del tercer puesto de
Raúl García Pierna en la segunda etapa y la combativa presencia de
Pablo Castrillo en la escapada de Ussel, Movistar apenas ha conseguido dejar su sello en la carrera.
La sensación es que el equipo ha dejado escapar algunos de los días más propicios para los aventureros y ahora el calendario ofrece menos ventanas de oportunidad. Aun así, el Tour todavía reserva algunas etapas de media montaña en las que el conjunto español puede encontrar su redención. La jornada de Le Lioran, el largo recorrido hasta Belfort o la explosiva llegada a París con los pasos por Montmartre son escenarios que, sobre el papel, podrían favorecer a corredores como Pablo Castrillo,
Einer Rubio o Raúl García Pierna.
138 etapas sin ganar en el Tour
Pero para pensar en la victoria deberán darse circunstancias muy concretas. Movistar necesita una fuga numerosa, repleta de corredores de segunda línea en la clasificación general y sin el interés de los grandes bloques por controlar la carrera. Solo en un escenario así, con los favoritos concediendo varios minutos y una escapada llegando con margen suficiente, podrían sus hombres jugar sus cartas.
Y aun en ese contexto, la victoria exigiría un movimiento valiente, probablemente un ataque lejano y una apuesta al todo o nada. Castrillo, y su forma de competir como demostró en dos ocasiones en La Vuelta, ya dejó claro en la novena etapa que tiene piernas para estar delante; García Pierna posee la resistencia necesaria para sobrevivir en jornadas caóticas y Einer Rubio cuenta con la explosividad para rematar en terrenos montañosos.
El problema es que el margen de error es mínimo. Con diez días de competición ya consumidos y el líder en casa, la misión de acabar con una sequía de 138 etapas parece más complicada que nunca. Pero el Tour, precisamente, tiene la costumbre de ofrecer oportunidades inesperadas a quienes insisten. Y a Movistar, después de siete años de espera, solo le queda seguir intentándolo.