Cuando
Movistar Team acudió al mercado para reforzar su plantilla de cara a la temporada 2026, uno de los nombres que más ilusión generó fue el de
Roger Adrià. Sin embargo, después de una primavera muy complicada, las sensaciones no han sido mejores en su regreso en la
Vuelta a Suiza, y su presencia en el próximo
Tour de Francia debería ser, como mínimo, cuestionada.
El
ciclista catalán, de 28 años, aterrizó en la estructura telefónica procedente de Red Bull - BORA - hansgrohe con la etiqueta de ser uno de los fichajes estrella del invierno y con la misión de cubrir una necesidad muy concreta dentro del equipo: encontrar un corredor capaz de asumir el papel de clasicómano de referencia y convertirse en una fuente constante de puntos
UCI.
La salida de Alex Aranburu había dejado un vacío importante en ese perfil de corredor explosivo, competitivo en clásicas y capaz de pelear resultados durante gran parte del calendario. Sobre el papel, Roger Adrià parecía el candidato ideal para asumir esa responsabilidad. Sin embargo, varios meses después del inicio de la temporada, la realidad está siendo muy distinta a la que imaginaban tanto el equipo como los aficionados.
Lejos de consolidarse como una de las piezas importantes de la plantilla, Adrià está firmando una campaña muy por debajo de las expectativas y, a estas alturas del año, se ha convertido en uno de los nombres más decepcionantes del conjunto español.
Los primeros compases de la temporada dejaron algunos indicios positivos. Sin llegar a firmar actuaciones sobresalientes, Roger Adrià parecía estar encontrando su sitio dentro de la nueva estructura. Su actuación más destacada llegó en la Clásica Jaén Paraíso Interior, donde logró finalizar en la duodécima posición.
Aquel resultado permitía pensar que el corredor todavía estaba adaptándose a su nuevo entorno y que los mejores resultados llegarían conforme avanzara la temporada. No era un puesto espectacular para un ciclista llamado a liderar el bloque de clásicas, pero sí una actuación suficientemente sólida como para alimentar el optimismo.
El problema es que han pasado más de cuatro meses desde aquella carrera y ese 12º puesto continúa siendo, todavía hoy, su mejor resultado con los colores de Movistar Team.
Lejos de progresar, la sensación ha sido la contraria. Las semanas han ido pasando sin que Adrià consiguiera dar un paso adelante ni mostrar señales claras de crecimiento competitivo.
Roger Adrià, ciclista de Movistar Team.
Resultados de Roger Adrià en Movistar Team
| Carrera | Resultado |
| Muscat Classic | 14º |
| Tour de Omán (etapa 2) | 10º |
| Clásica Jaén Paraíso Interior | 12º |
| Omloop Het Nieuwsblad | Abandono |
| Kuurne - Bruselas - Kuurne | 65º |
| Strade Bianche | Abandono |
| Tirreno Adriático (etapa 2) | 30º |
| E3 Saxo Classic | 33º |
| En los Campos de Flandes | Abandono |
| GP Miguel Indurain | 16º |
| Itzulia | Abandono |
| Amstel Gold Race | 27º |
| Flecha Valona | Abandono |
| Lieja-Bastoña-Lieja | Abandono |
| Vuelta a Suiza (etapa 3) | 18º |
La tabla refleja perfectamente la situación actual del corredor. Más allá de ese 12º puesto en Jaén y de un discreto 18º lugar en la tercera etapa de la Vuelta a Suiza, no aparecen resultados capaces de justificar el enorme interés que despertó su incorporación durante el mercado invernal.
Durante las clásicas de primavera existió un argumento que ayudó a explicar parcialmente su bajo rendimiento. Roger Adrià arrastró problemas relacionados con las alergias, una circunstancia que limitó claramente su capacidad para competir en algunas de las citas más importantes del calendario.
Esa situación puede servir para comprender parte de sus dificultades, pero no explica por completo el balance de la temporada. De hecho, dentro de Movistar Team también existía la posibilidad de orientar su calendario hacia otras carreras donde esas condiciones le afectaran menos.
La realidad es que el equipo apostó por mantenerle en pruebas importantes y los resultados nunca llegaron.
Los momentos más complicados de su campaña se produjeron precisamente en dos de los grandes monumentos de las Ardenas. Tanto en Flecha Valona como en Lieja-Bastoña-Lieja, Adrià se vio obligado a abandonar, dejando una imagen muy alejada de la que se esperaba de un corredor llamado a ser una referencia en este tipo de terrenos.
Aquellos abandonos representaron probablemente el punto más bajo de una temporada que, desde entonces, no ha encontrado una vía clara de recuperación.
La Vuelta a Suiza tampoco ofrece señales positivas
Después de una primavera complicada, la Vuelta a Suiza aparecía como una oportunidad ideal para reencontrarse con las buenas sensaciones. Era una carrera importante, con nivel competitivo elevado y con etapas donde un corredor de las características de Roger Adrià podía intentar dejar su sello.
Sin embargo, el balance tampoco invita al optimismo.
Más allá del 18º puesto conseguido en la tercera etapa, el corredor español apenas ha tenido protagonismo. No ha destacado en la lucha por los triunfos parciales, tampoco ha logrado entrar en fugas con opciones reales de éxito y, en general, ha pasado desapercibido durante gran parte de la prueba.
Quizá lo más preocupante no sea únicamente la ausencia de resultados. También lo es la falta de presencia en carrera. Cuando un corredor no encuentra las piernas necesarias para pelear victorias, muchas veces puede compensarlo mostrando iniciativa, entrando en escapadas o buscando protagonismo de otras formas. En el caso de Adrià, ni siquiera eso está ocurriendo.
Las sensaciones que transmite continúan siendo negativas y el tiempo empieza a jugar en su contra.
Roger Adrià, ciclista de Movistar Team
El Tour de Francia está a la vuelta de la esquina
Toda esta situación adquiere una dimensión todavía más preocupante por una razón evidente: faltan menos de dos semanas para el inicio del Tour de Francia 2026.
Roger Adrià formará parte de la carrera, pero resulta difícil encontrar argumentos deportivos que respalden actualmente esa decisión. Su estado de forma no invita al optimismo y sus resultados recientes tampoco justifican plenamente su presencia en la prueba más importante del calendario.
En circunstancias normales, un corredor de su perfil debería llegar al Tour después de haber demostrado capacidad para competir, generar resultados o, al menos, ofrecer señales claras de crecimiento. Ninguna de esas tres condiciones parece cumplirse actualmente.
Por eso empiezan a surgir dudas razonables sobre si realmente merece ocupar una plaza dentro de la alineación definitiva.
Ambos corredores comparten características relativamente similares dentro de la plantilla y podrían desempeñar funciones parecidas en carrera. Sin embargo, mientras Roger Adrià sigue buscando su mejor versión, Carlos Canal ha ido acumulando méritos que fortalecen su candidatura para las grandes citas.
Precisamente por eso, resulta legítimo preguntarse si el equipo no disponía de alternativas más sólidas para completar su selección de cara al Tour de Francia.
No se trata únicamente de valorar nombres, sino de analizar rendimientos. Y desde esa perspectiva, Adrià llega claramente por detrás de lo que se esperaba cuando fue contratado.
Una pregunta incómoda para entender el presente
Existe además otra cuestión que empieza a cobrar fuerza con el paso de los meses.
Quizá esta sea simplemente la nueva realidad competitiva de Roger Adrià.
Durante 2024 fue uno de los hombres más destacados de Red Bull - BORA - hansgrohe y se ganó la consideración de ser un auténtico especialista en carreras de un día. Sin embargo, la decisión del conjunto alemán de permitir su salida durante el último mercado adquiere ahora una lectura diferente.
Es posible que dentro del equipo detectaran un estancamiento que desde fuera todavía no resultaba evidente. Un freno en su progresión deportiva que hoy parece mucho más visible a la luz de los resultados que está obteniendo en Movistar Team.
Naturalmente, todavía es pronto para extraer conclusiones definitivas sobre un corredor que ha demostrado calidad en el pasado. Las temporadas son largas y el ciclismo ofrece numerosas oportunidades para cambiar dinámicas negativas.
Pero también es cierto que las sensaciones actuales son preocupantes y que, por el momento, no existe ningún indicador que invite a pensar en una reacción inmediata.
Roger Adrià, ciclista de Movistar Team
Un fichaje que necesita reaccionar cuanto antes
Movistar Team incorporó a Roger Adrià para que fuera una pieza diferencial dentro de su estructura. Llegó con el objetivo de aportar resultados, protagonismo y puntos UCI. Llegó para convertirse en uno de los referentes de las clásicas y para cubrir un vacío importante dentro del equipo.
A día de hoy, ninguna de esas expectativas se está cumpliendo.
Su mejor resultado continúa siendo aquel 12º puesto logrado en la Clásica Jaén Paraíso Interior, sus abandonos en Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja marcaron uno de los momentos más difíciles de la temporada y su paso por la Vuelta a Suiza tampoco ha dejado señales esperanzadoras.
Todavía está a tiempo de cambiar el rumbo de su campaña y demostrar que el talento que exhibió en temporadas anteriores sigue ahí. Sin embargo, observando exclusivamente lo ocurrido hasta ahora, la conclusión parece bastante clara: Roger Adrià está muy lejos del nivel esperado y, en estas condiciones, su presencia en el Tour de Francia 2026 genera más dudas que certezas.