El arranque de la temporada 2026 de
Jasper Philipsen deja clara una intención: centrar todos los esfuerzos en las clásicas de un día. De sus diez primeras participaciones del curso, nueve corresponden a pruebas de una jornada, mientras que la única carrera por etapas disputada hasta ahora, la Volta ao Algarve, ya ha quedado atrás.
En tierras portuguesas no logró el inicio victorioso que esperaba, pero su discurso no refleja preocupación. El belga mira directamente al Opening Weekend y al bloque de clásicas flamencas como el verdadero punto de partida de su temporada.
“Para los ciclistas clásicos cuyo corazón late por las auténticas carreras flamencas: increíblemente importante”, explicó a HLN al ser preguntado por el significado de ese primer gran fin de semana. “La
Omloop y
Kuurne-Bruselas-Kuurne son, en ese sentido, los primeros grandes y relevantes eventos del año”.
La primera cita será la Omloop Nieuwsblad, seguida por la Kuurne-Brussels-Kuurne, dos pruebas que tradicionalmente marcan el tono competitivo de la primavera en el norte. Philipsen es consciente de que las oportunidades no abundan en este periodo del calendario y que cada carrera representa una ocasión que no siempre se repite.
Entre todas las clásicas, hay una que ocupa un lugar especial en su imaginario: la Paris-Roubaix. El belga fue segundo en 2023 y 2024, en ambas ocasiones por detrás de su compañero
Mathieu van der Poel, y en 2025 trabajó para que el neerlandés completara su tercer triunfo consecutivo.
Cuando se le plantea cuál sería la carrera soñada para ganar, no duda: “Si pudiera elegir, sería fácil, por supuesto. De todas las clásicas, París-Roubaix es ‘El Santo Grial’”.
Aun así, su enfoque es pragmático. “Pero creo que simplemente tengo que aprovechar lo que pueda, porque las oportunidades ya son limitadas en primavera. Así que estaré muy feliz si gano la Omloop el sábado”.
Jasper Philipsen, estrella de Alpecin
El tiempo, clave en la carrera
Philipsen prefiere no anticipar escenarios cerrados. “Las condiciones meteorológicas jugarán un papel importante en eso. Y cómo lo afrontemos internamente, ¿no? Ya veremos”, comentó al ser preguntado por la posibilidad de una llegada al sprint y por la influencia que puede tener su compañero en la estrategia del equipo.
Con un calendario claramente orientado a las clásicas y con Roubaix como referencia emocional, Philipsen encara la primavera de 2026 concentrado en maximizar cada oportunidad en un terreno donde el margen de maniobra es mínimo.