Pelayo Sánchez reapareció públicamente para explicar, con detalle y en primera persona, los motivos que le impidieron rendir y competir con normalidad durante buena parte de la temporada pasada. En una conversación con Pablo Ordorica, comunicación del Movistar Team, el ciclista asturiano repasó en el
canal de Youtube del equipo telefónico un proceso largo y complejo marcado por problemas de salud que acabaron derivando en un herpes zóster y otras complicaciones posteriores que le hicieron no rendir en 2025.
Tras varios meses sin apenas competir, y con numerosas preguntas desde fuera sobre su situación, Sánchez comenzó aclarando cómo se encuentra actualmente: “Bueno, bien, aquí estamos, que es lo importante”. Una frase sencilla, pero significativa después de un año complicado.
El corredor recordó que 2024 había sido, hasta cierto punto, una temporada positiva. “Primer año del World Tour, un año súper, muy positivo, todo cosas muy buenas”, explicó, destacando especialmente su
victoria en el Giro de Italia. Aun así, reconoció que el final del curso no fue como esperaba y que el balance general quedó marcado por lo sucedido después. “El balance que hice de la temporada fue muy bueno, aunque acabó un poco mal o no como me gustaría”.
Pelayo Sánchez, entrevistado por Pablo Ordorica en el #SinCadena de Movistar Team
Con la renovación asegurada y motivado para 2025, la situación dio un giro inesperado. Desde fuera, su ausencia parecía una desaparición repentina, pero el propio Sánchez explicó que el proceso fue gradual. “Al final es un cúmulo de circunstancias”, señaló antes de detallar cómo pasó de sentirse competitivo en el World Tour a verse completamente apartado del pelotón. “De pronto parece que no han servido para nada tantos años trabajando para poder estar a ese buen nivel y estás en las catacumbas, en el fondo, luchando para volver a donde estabas”.
Inicio de año y problemas
El inicio de 2025 fue aparentemente normal hasta que, en enero,
comenzaron las primeras molestias. “Empecé a tener unas pequeñas molestias en la rodilla”, relató, un problema que en principio no parecía grave y que solo retrasó el inicio de la temporada unos días. Sin embargo, tras volver a entrenar, algo no terminaba de encajar. “Yo notaba que a la hora de entrenar no era capaz de realizar los entrenos, me costaba bastante acumular la carga semanal”.
Las primeras carreras confirmaron que el problema iba más allá de una simple lesión. Sánchez se retiró en todas ellas, incluidas Drôme y Ardèche. “Me encontraba realmente mal”, explicó, describiendo semanas sin entrenar y sin un diagnóstico claro. A nivel físico y psicológico, la situación se fue complicando. “Pensar que ya estás bien, vas a carrera y ves que el resto del pelotón ya va a un ritmo evidentemente alto”.
El punto de inflexión llegó cuando aparecieron los síntomas visibles. “Empezaron a salirme unas ronchas por el cuerpo que resultó ser a la postre un herpes zóster”, explicó. El asturiano detalló de forma clara qué supone esta enfermedad: “No deja de ser una reactivación del virus de la varicela que permanece dormido en el cuerpo y que, en algunos casos, sobre todo con las defensas bajas, se reactiva”.
Pelayo Sánchez apenas pudo competir en 2025
En su caso, el impacto fue importante. “A mí me cogió bastante bien, me metí un buen demarraje”, comentó con ironía, antes de añadir que la enfermedad le dejó prácticamente fuera durante la primera mitad del año. El dolor fue uno de los aspectos más difíciles de gestionar. “Nunca encuentras alivio, se te queda como bloqueada la articulación, no tienes fuerza y es un poco angustiante”.
Siguiendo las indicaciones médicas, el tratamiento fue claro: antivirales y descanso absoluto. “Sin salud no hay rendimiento”, afirmó en la confirmación con
Pablo Ordorica. El proceso de recuperación fue largo. “En cosa de un mes, tres semanas ya estaba remitiendo”, explicó, aunque no fue hasta pasados dos meses cuando pudo empezar a entrenar con cierta normalidad. Entre marzo y mayo estuvo completamente parado.
Durante ese tiempo, la comunicación pública fue mínima, algo que desde el equipo se decidió de forma consciente. Ordorica explicó que existen protocolos para proteger al corredor. Sánchez lo confirmó: “No es por esconder nada, sino porque la prioridad es recuperarse. A nivel psicológico también es duro el querer pero no poder”.
Cuando parecía que la situación se estabilizaba, aparecieron nuevos contratiempos. El ciclista dio positivo en una bacteria, Borrelia, lo que llevó al equipo a replantear toda la temporada. “Decidimos que el año iba a ser de transición y que lo primero que primaba era la salud”, explicó. A pesar de volver a competir brevemente, optaron por la prudencia para evitar recaídas.
El final de la temporada tampoco estuvo exento de problemas. Una nueva lesión de rodilla volvió a frenarle cuando empezaba a recuperar sensaciones. Desde entonces, Sánchez ha centrado su trabajo en la rehabilitación, con entrenamientos alternativos y trabajo compensatorio. “Nadar, caminar, intentar hacer un poco de trabajo compensatorio para recuperar esa rodilla y parece que va por el buen camino”.
A día de hoy, no hay fechas marcadas para su regreso a la competición. “La idea no es planificar nada en concreto ni hacer un calendario”, explicó. El objetivo es claro: “Volver a disfrutar de la bicicleta, disfrutar de los entrenamientos y poder sentirme competitivo”.
Con la mirada puesta ya en el futuro, el ciclista dejó atrás un año que define como errático y oscuro. “Vamos a por el 2026”, concluyó, con la intención de pasar página y recuperar sensaciones poco a poco, sin prisas y priorizando la salud por encima de cualquier resultado.
El 2025 de Pelayo Sánchez
En números, la temporada 2025 de Pelayo Sánchez (datos recogidos de
Procyclingstats) refleja con claridad lo poco que pudo competir y la dificultad para completar pruebas con normalidad. Su curso comenzó de forma muy irregular, con abandonos consecutivos en Faun-Ardèche Classic y Faun Drôme Classic a comienzos de marzo, seguidos de otro DNF en Strade Bianche. Pese a tomar la salida en Tirreno-Adriatico, donde logró finalizar cinco etapas y rodar en el grupo hasta la montaña, el asturiano volvió a abandonar en la sexta jornada, cerrando así su primera gran cita del año sin poder completarla.
Tras varias semanas sin competir, reapareció a finales de mayo en Boucles de la Mayenne, una de las pocas pruebas que pudo terminar, finalizando 31.º en la general tras completar prólogo y las tres etapas. En junio regresó al calendario World Tour con el Tour de Suisse, donde consiguió acabar las tres primeras etapas antes de abandonar en la cuarta. A partir de ahí, el patrón se repitió: DNF en el Campeonato de España en ruta, abandono en la Bretagne Classic y cuatro retiradas consecutivas en pruebas italianas de un día en septiembre, como el Giro della Toscana, la Coppa Sabatini o el Trofeo Matteotti. Un calendario fragmentado y marcado por los abandonos que explica, desde la competición, una temporada prácticamente en blanco para el corredor del Movistar Team.