Col du Haag: este brutal muro de los Vosgos podría decidir hoy el Tour de Francia

Ciclismo
sábado, 18 julio 2026 en 14:20
Col Du Haag
El Tour de Francia vive de grandes nombres como Alpe d’Huez, Tourmalet o Mont Ventoux. Pero en la 14.ª etapa podría ser precisamente una subida hasta ahora en gran medida desconocida la que se convierta en el nuevo espantajo del pelotón: el Col du Haag.
Este puerto de 1.233 metros celebra hoy su debut en el Tour de Francia. Sobre el papel son 11,2 kilómetros al 7,3 % de media. Sin embargo, estas cifras solo cuentan una parte de la historia. El Col du Haag no es una carretera de montaña regular en la que los favoritos puedan acomodarse en su ritmo. Es una pared que golpea de inmediato y en el final apenas ofrece respiro.

Duele desde el primer metro

La ascensión comienza en Saint-Amarin. En cuanto los corredores abandonan la localidad, la pendiente se dispara con rampas de hasta el 13 %. Tras este inicio brutal, sigue alrededor de Geishouse una breve fase en la que la carretera se muestra algo más benévola.
Pero ese alivio es engañoso. La verdadera crueldad del Col du Haag aguarda en los últimos seis kilómetros. Allí prácticamente desaparece cualquier tramo llano. La carretera asciende casi sin interrupción con pendientes del diez al doce por ciento.
Ahí radica precisamente la diferencia del nuevo coloso de los Vosgos con Alpe d’Huez. En la famosa subida con sus 21 curvas, el tramo más duro está justo al pie. Quien supera los dos o tres primeros kilómetros puede, al menos, intentar encontrar un ritmo rondando el ocho por ciento.
En el Col du Haag ese momento no llega. Quien aquí se pase de su límite, apenas tendrá ocasión de recuperarse.
Florian Lipowitz Tour de France 2026 etapa 6
Florian Lipowitz Tour de France 2026 stage 6

Una antigua pista forestal convertida en escenario del Tour

También el origen de esta subida hace que su estreno sea especial. Durante mucho tiempo, el trazado discurría por una deteriorada pista forestal que ahora ha sido renovada y habilitada como conexión ciclista. Ahora será recorrida por primera vez por los mejores profesionales del mundo.
La carretera se adentra por los densos bosques de los Vosgos. Apenas hay amplias herraduras en las que un corredor pueda coger algo de inercia. En su lugar dominan los tramos largos y directos. Mirar hacia delante puede resultar casi tan doloroso como la propia pendiente: los corredores ven la rampa, saben exactamente lo que se les viene encima y, aun así, no pueden esquivarla.
Esto convierte al Col du Haag en una subida para escaladores explosivos, pero también en una trampa táctica. Un ataque demasiado temprano puede ser letal. Sin embargo, quien espere demasiado corre el riesgo de quedarse sin carretera en los tramos más empinados.

Esperanzas alemanas bajo máxima presión

Para Florian Lipowitz y los aficionados alemanes al ciclismo, esta montaña será especialmente interesante. El alemán inicia la etapa como séptimo de la general, a 4:44 minutos del maillot amarillo. Su compañero en Red Bull, Remco Evenepoel, es tercero, mientras que entre Evenepoel, Tom Pidcock, Juan Ayuso, Paul Seixas y Lipowitz solo hay 38 segundos.
Así, en el Col du Haag no solo se disputa la victoria de etapa o el duelo entre Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard. Un breve momento de debilidad puede costarle a Lipowitz varias posiciones. A la inversa, la dureza también ofrece una gran oportunidad: quien aún tenga reservas puede abrir diferencias enormes en cuestión de minutos.
Por ello Red Bull debe encontrar un equilibrio difícil. El equipo quiere proteger el puesto en el podio de Evenepoel, pero tampoco puede perder de vista a Lipowitz en la apretada lucha por el Top 5. Precisamente en una carretera tan empinada, una clara distribución de roles puede ser decisiva.

La cumbre no es la meta

Se añade tensión extra porque la etapa no termina en el Col du Haag. Tras el puerto, quedan todavía casi seis kilómetros hasta Le Markstein. El plan oficial sitúa la cima en el kilómetro 149,4, y la meta llega tras 155,3 kilómetros.
Por ello, un corredor no solo debe superar las rampas empinadas. Necesita todavía suficiente fuerza tras la cima para proseguir un ataque o cerrar una brecha abierta.
Antes ya esperan el Grand Ballon, el Col du Page y el Ballon d’Alsace. En total, la etapa de 155,3 kilómetros acumula unos 3.800 metros de desnivel. El Col du Haag no es, por tanto, una prueba aislada, sino el último y más brutal golpe tras un largo día en los Vosgos.
El Tour ha descubierto hoy una nueva montaña. Quizá el Col du Haag no alcance de inmediato el mito de Alpe d’Huez. Pero su debut reúne todos los ingredientes para un espectáculo: una carretera desconocida, porcentajes de dos dígitos, una lucha cerrada por el podio y esperanzas alemanas en medio.
En el Col du Haag hay poco lugar para esconderse. Quien sea débil quedará al descubierto. Quien sea fuerte puede escribir historia.
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