El
Trofeo Ses Salines de la
Challenge Mallorca dejó una de las imágenes más simbólicas de este inicio de temporada con el debut de Stefan Küng con el
Tudor Pro Cycling Team. Tras muchos años defendiendo los colores del Groupama FDJ, el ciclista suizo abrió una nueva etapa de su carrera vistiendo el maillot de la formación helvética en una contrarreloj por equipos, una disciplina que encaja a la perfección con su perfil y su trayectoria como uno de los grandes especialistas contra el crono del pelotón internacional.
Para Küng, la jornada tuvo un componente especial desde antes de la salida. El propio corredor reconoció que las sensaciones previas fueron diferentes a lo habitual en declaraciones a
Cycling Pro Net. “Antes de la salida fue una sensación un poco extraña. No me sentía todavía del todo en modo competición”, explicó. Sin embargo, ese estado cambió rápidamente en cuanto se acercó el momento clave. “En cuanto llegamos a la salida, los nervios empezaron a aparecer y volvió ese pequeño estrés previo a la carrera”, señaló, describiendo una sensación muy reconocible para cualquier ciclista profesional, incluso para alguien con su experiencia.
El suizo también destacó el contexto particular de la prueba. El calor fue un factor a tener en cuenta, al igual que la novedad que suponía el equipo para él y la propia disciplina para algunos de sus compañeros. “Era un día caluroso, un equipo nuevo para mí y una disciplina nueva para algunos de los chicos que tenemos aquí”, comentó. Más allá del resultado, Küng quiso poner en valor el carácter formativo de esta contrarreloj por equipos. “Para nosotros es un paso de aprendizaje de cara a París-Niza, el Tour de Francia y lo que venga después. Por eso fue importante hacerlo y empezar a construir”, añadió.
Al analizar el desarrollo de la prueba, Küng fue realista. Admitió que todavía hay aspectos por pulir, algo lógico a estas alturas del calendario. “Creo que hemos sacado varios puntos de aprendizaje. Es pronto en la temporada y siempre es difícil juzgar, pero aun así ejecutamos bastante bien el ejercicio”, explicó. El balance general fue positivo, aunque el corredor suizo dejó claro que la ambición siempre está presente. “Hay una o dos cosas que podemos mejorar y veremos qué valor tiene nuestro tiempo al final”, apuntó.
Stefan Kung, uno de los mejores contrarrelojistas del mundo
El resultado final dejó al Tudor muy cerca del Team Jayco AlUla, una circunstancia que Küng vivió con sentimientos encontrados. “Estar tan cerca de Jayco no está nada mal, pero claro, habría preferido ganarles”, reconoció con sinceridad. La referencia personal tampoco pasó desapercibida. “Conozco bastante bien a Marco Pinotti y, sí, este resultado escuece un poco”, admitió, recordando que la diferencia fue mínima tanto en el punto intermedio como en la meta, apenas dos segundos.
La crono de Kung y el Tudor
Preguntado por si el equipo pudo salir demasiado conservador, Küng evitó buscar excusas fáciles. “Es difícil de juzgar. Haces el reconocimiento, pero no es lo mismo que ir a velocidad de carrera”, explicó. Eso sí, identificó un punto concreto donde el equipo perdió fluidez. “En la rotonda, a siete kilómetros de meta, fuimos bastante lentos y ahí perdimos velocidad. A este nivel, si pierdes diez kilómetros por hora que no deberías perder, es muy difícil recuperarlos”, analizó.
Aun así, el suizo rehuyó una lectura simplista basada en segundos concretos. “Es fácil decir que aquí perdimos dos segundos o allí otros dos, pero lo importante es el conjunto”, afirmó. Su conclusión fue clara y coherente con su carácter competitivo. “Siempre quieres más, yo siempre quiero más, pero fue un buen esfuerzo”. Un debut sólido, cargado de aprendizaje y con margen de mejora para un Stefan Küng que ya empieza a construir su nueva historia con el Tudor.