Una de las polémicas de las que más recuerdo se guarda en la historia reciente del ciclismo se dio en el Tour de Francia 2009. Lance Armstrong corría con Astana por primera vez, compartiendo equipo con Alberto Contador. Como se esperaba, las chispas entre ambos saltaron.
Contador venía de ganar el anterior Tour y la Vuelta a España, por lo que quería ir a ganar la nueva edición de la Grande Boucle. Pero evidentemente eso chocaba con los intereses de Lance Armstrong. Ambos querían correr para ganar.
Sobre toda la tensión que se generó entre ambos ciclistas, Contador ha hablado recientemente en el podcast 'El Pinganillo' de Javier Ares: "Fue complicado, pero era lo normal. Si tienes a 2 corredores con las ideas claras, que ambos quieren ganar la misma carrera, sabes que van a saltar chispas", comenzó explicando.
"En ese momento era entendible que él quisiera de nuevo ganar. Pero el equipo también tenía que entender que yo tenía el mismo deseo. Venía de ganar mi último Tour de Francia, mi último Giro de Italia y mi última Vuelta a España. Estaba deseando volver al Tour de Francia y ganarlo de nuevo. Pero claro, solo podía ganar uno", añadió Alberto Contador, explicando el contexto.
"Yo creo que me fui preparando mentalmente desde el principio de año. Las críticas por Twitter me servían como motivación extra para entrenar más duro todavía. Lo que me provocó todo esto es que llegase al Tour con el objetivo claro de ganar la carrera", comentó la leyenda del ciclismo español.
La mala relación entre ambos era evidente. Eso provocaba una tensión, no ya entre ellos dos, si no en todo el equipo. Por esa razón, Alberto Contador intentó hablar con Lance Armstrong un día antes del inicio del Tour de Francia 2009.
"Cuando llegamos a la concentración de noviembre, en Tenerife, donde fue la presentación oficial, vi cómo el equipo estaba totalmente centrado en él. Yo pensé: 'mira da igual, yo lo único que quiero es mi mecánico, mi masajista, mi preparador y mi bicicleta. Del resto me encargaré yo'. Pero desde el primer momento ya había tensión. Por mi parte no, pero si por el otro lado es así no se puede hacer nada", explicó Contador.
"El día antes del Tour de Francia fui a su habitación a hablar con él. Nuestros compañeros no estaban tan acostumbrados a la presión como nosotros dos. Estaban en la mesa en una situación para nada cómoda. Fui a hablar por el bien de todos, para que todo fuese lo más fluido posible. Desafortunadamente no valió para nada, pero al menos se intentó. Nunca he vuelto a tener relación con él", concluyó.