Lidl-Trek está creciendo hasta convertirse en uno de los “superequipos” del pelotón, una realidad desde la llegada del potente patrocinador Lidl en 2023. El equipo se ha movido con ambición en el mercado para asegurar a dos prometedores corredores de generales, Derek Gee y Juan Ayuso. Pero el proyecto va mucho más allá del conjunto World actual.
Su equipo de desarrollo,
Lidl-Trek Future Racing, entra en su tercer año de vida y ya ha producido varios talentos tanto para Lidl-Trek como para otras formaciones Pro y WorldTour. “No es solo un equipo; es todo un programa de desarrollo”, explica el director deportivo Markel Irizar a
Domestique. “El objetivo del programa es preparar a la próxima generación, y el equipo ha invertido muchos recursos en ello.”
El español subraya que la meta del proyecto es realmente
desarrollar ciclistas, más que ser el mejor conjunto de formación del pelotón. Por ello no siempre vemos a las perlas junior más brillantes dirigirse a
Lidl-Trek Future Racing, pero con tiempo y trabajo cada fichaje se convierte en un valor de futuro.
Hasta ahora, dos corredores han obtenido su billete al WorldTour a través del programa: Tim Torn Teutenberg el año pasado y
Jakob Söderqvist para esta temporada. Y ambos han tenido (o se espera que tengan) impacto inmediato a su llegada a la máxima categoría.
Visión a largo plazo
Y aunque el foco en las generales es cada vez más evidente en
Lidl-Trek, la llegada del campeón del mundo sub-23 de contrarreloj
Jakob Söderqvist parece llegar casi a la perfección para cubrir la marcha de Jasper Stuyven y Alex Kirsch del bloque de clásicas. Y esa es precisamente la visión de Irizar:
“Es cierto que siempre buscamos aquello que vamos a necesitar en el futuro, y tenemos información sobre cómo vamos a desarrollar el equipo WorldTour en los próximos dos o tres años”, dice Irizar.
“Por edad, podemos anticipar que ciertos corredores se retirarán, por ejemplo, o ver que nos faltan velocistas o escaladores. Hemos perdido a dos hombres como Jasper Stuyven y Alex Kirsch para las clásicas, pero ahora
Jakob Söderqvist da el salto, y ese es el objetivo.”
Jakob Söderqvist se proclamó campeón del mundo sub-23 de contrarreloj, pero su perfil ofrece mucho más
Héctor Álvarez
Serán 15 los corredores que vestirán el maillot de
Lidl-Trek Future Racing, talento a raudales. La plantilla para 2026 incluye al campeón del mundo junior en ruta Harry Hudson, o al campeón del mundo en pista Enaut Urkaregi. Pero el nombre que más ilusiona para la próxima temporada es el de
Héctor Álvarez.
El corredor de 19 años terminó 4.º en el Mundial sub-23. Y una semana después mejoró un puesto para subir al podio en el Europeo de la misma categoría. Por momentos hubo dudas sobre si no merecía un ascenso inmediato al WorldTour, pero
Lidl-Trek ya estaba al completo tras las llegadas de última hora de Juan Ayuso y Derek Gee. Simplemente no había sitio para Álvarez.
Pero el español no cayó en el olvido y, según Irizar, su salto al WorldTour es solo cuestión de tiempo: “Va a correr la mayor parte de la temporada con el equipo WorldTour, porque en los próximos años subirá al WorldTour, ya ha firmado”, revela el director deportivo.
Héctor Álvarez parece destinado a ser la próxima gran estrella española en las clásicas
Mejor sin potenciómetros para los jóvenes
La detección de talento ha evolucionado mucho en los últimos años. Hoy, incluso los cadetes y juniors llevan potenciómetros, acumulan datos de todo tipo y los ojeadores intentan identificar el mayor potencial de crecimiento.
Lidl-Trek también analiza todos esos datos, pero Irizar enfatiza que hay muchos factores que determinan quién llega a estrella y quién no.
“Es una pregunta difícil, que nosotros mismos nos hemos hecho”, dice Irizar. “No hay una herramienta para saber cuán desarrollado está un ciclista, porque aunque sepas cuánto entrena, eso no significa que no vaya a seguir mejorando. Y lo hemos visto: corredores que ya entrenaban mucho siendo jóvenes han seguido progresando una barbaridad. Y de verdad creo que la pregunta que nadie sabe responder es si estos chicos van a tener carreras largas como antes. No lo sé.”
Para Irizar, el potenciómetro puede ser excesivo y, si fuera por él, bastaría con medir la velocidad: “Es suficiente con un dispositivo que mida la velocidad, porque con eso podemos recoger información y estimar”, explica. “A veces olvidamos que el ciclismo no va de vatios, va de velocidad. No me importa cuántos vatios mueva un corredor, me importa que sea rápido. Quiero decir, si haces 10 vatios pero ganas y superas a Pogacar, entonces yo estoy feliz.”
Conocer la personalidad y otros atributos intangibles es clave para Irizar, que cree que el factor humano no puede obviarse. Y ese es también el punto fuerte de
Lidl-Trek: un equipo reconocido por su grupo cohesionado y su gran colectivo.
“Nuestro punto fuerte, creo, es el lado humano. No hay tantos equipos que junten a las plantillas masculina, femenina y de desarrollo en la misma concentración. Como siempre decimos, tenemos tres equipos y una identidad. Creo que se nos da muy bien cuidar a la gente. Por supuesto queremos ganar carreras, pero no olvidamos que tienen 18 años.”
“Quiero decir, claro que es importante, porque ganar carreras también demuestra que saben gestionar la presión y reaccionar en determinadas condiciones, pero el objetivo no es ser muy buenos corredores Devo, es ser muy buenos corredores WorldTour”, remata Irizar antes de poner un ejemplo de cómo su estrategia ha pagado grandes dividendos a largo plazo: “Por ejemplo, Mattias Skjelmose no tuvo una gran temporada en su último (segundo) año sub-23, pero aun así decidimos ficharlo. Tenía números muy buenos, pero también era una cuestión de mentalidad. Es un luchador.”