Enric Mas afronta la segunda mitad de la
Vuelta a España con el maillot rojo sobre los hombros y, sobre todo, con una confianza renovada. El ciclista del Movistar se convirtió en el gran protagonista de la carrera tras el abandono de Tadej Pogacar el pasado sábado después de su dura caída y confirmó su liderato un día después con una victoria de enorme autoridad en el Alto de Aitana.
Lejos de sentirse abrumado por la responsabilidad, el líder de Movistar aseguraba en el
Partidazo de Cope estar incluso más tranquilo que hace una semana y no duda cuando le preguntan quién es su favorito para ganar la Vuelta.
“¿Para mí? Yo”, respondió con rotundidad. Ante la reacción de sorpresa de los periodistas, el balear insistió: “Sí, sí, está claro. Si no confío yo en mí mismo, estamos…”
Una declaración que resume perfectamente el estado de ánimo con el que afronta ahora la carrera. Mas sabe que la situación ha cambiado radicalmente tras la retirada de Pogacar, pero considera que su forma de afrontar la competición debe ser exactamente la misma.
“Es lo mismo”, explicó cuando le preguntaron por el salto que ha dado en sus aspiraciones, pasando de pelear por el podio a convertirse en uno de los principales candidatos a ganar la Vuelta. “Al final, la carretera pone a cada uno en su sitio. Los días, pues lo mismo. Y el luchar, pues tú intentas darle 100%”.
“Iba al límite”
La victoria en Aitana permitió a Mas reforzar su posición al frente de la clasificación general, aunque el mallorquín reconoció que no tenía margen para haber hecho mucho más en los kilómetros finales.
Preguntado por si se arrepentía de no haber atacado con más fuerza cuando estaba abriendo hueco, fue tajante: “Iba al límite. Yo creo que todos los corredores que estábamos ahí fuimos al límite”.
La sensación que transmitió fue la de un corredor consciente de que cada segundo puede ser importante, pero también de que en una llegada como la de Aitana no había espacio para reservar fuerzas.
Una afición que le pone “la piel de gallina”
Mas también habló de la relación especial que está sintiendo con el público durante esta
Vuelta a España. El líder reconoce que siempre se ha sentido respaldado cuando compite en España, pero percibe algo diferente en esta edición.
“Sí que es verdad que en España, cuando corro en España, siempre la afición ha estado de 10, pero sí que es verdad que esta Vuelta noto algo especial”, aseguró. La diferencia, según explicó, está en la intensidad con la que los aficionados están viviendo la carrera: “Cuando estamos en la etapa los gritos son con más euforia”.
Enric Mas, ganando en Aitana
Aunque durante la competición permanece completamente concentrado, hay momentos en los que el ambiente consigue atravesar esa concentración.
“Al final vas concentrado en ti, pero oyes muchas veces…”, explicó. Y cuando le preguntaron si escuchar su nombre le afecta, reconoció: “Oyes muchas veces Enric y bueno, muchas veces se me pone la piel de gallina”.
Especialmente cuando el recorrido está completamente abarrotado de aficionados. Sí, cuando hay tanta gente, tanto burullo, cuando hacen un pasillo, eso es… vas a tope, pero aún así es emocionante”, confesó.
Una energía que, además, puede convertirse en un impulso adicional: “Claro, y mucho”, respondió cuando le preguntaron si esa adrenalina le ayuda también a dar pedales.
“Ahora estoy mucho más tranquilo”
Curiosamente, Mas asegura que se encuentra más tranquilo ahora que hace una semana, pese a que su situación en la carrera es completamente diferente. Antes de la retirada de Pogacar aspiraba a pelear por un podio que parecía complicado; ahora es el líder y uno de los grandes favoritos al triunfo final. “Ahora estoy mucho más tranquilo, la verdad”, afirmó.
Y no cree que el cambio de escenario deba alterar su manera de competir. Para Mas, la receta continúa siendo la misma: confiar en sus posibilidades, afrontar cada jornada al máximo y dejar que la carretera dicte sentencia.
Por eso, cuando le preguntaron quién es el favorito para ganar la Vuelta a España, no necesitó mirar a ningún rival. “Yo”.
El mensaje está claro: Enric Mas no quiere limitarse a defender la roja. Después de ganar en Aitana y confirmar que atraviesa uno de sus mejores momentos de forma, el líder del Movistar se ve capaz de luchar por el triunfo final.