Un diesel Enric Mas no resuelve dudas en Burgos con la Vuelta a España en el horizonte

Ciclismo
lunes, 10 agosto 2026 en 21:00
Enric Mas, estrella de Movistar Team.
La Vuelta a Burgos debía servir para comprobar hasta dónde podía llegar Enric Mas antes de afrontar su gran objetivo de la segunda parte de la temporada. Y el resultado deja sensaciones encontradas. El corredor de Movistar Team terminó quinto en la clasificación general, un resultado que no puede considerarse negativo, pero que sabe a poco después de las sensaciones que transmitió en la primera jornada de montaña.
Fue precisamente ahí cuando comenzaron a crecer las expectativas. Mas se mostró capaz de luchar de tú a tú con corredores como Oscar Onley y Giulio Ciccone y transmitió una imagen de competitividad que invitaba a pensar en un posible podio en Burgos. Después de una temporada complicada, volver a verlo cerca de los mejores era una noticia muy positiva para Movistar Team.
Sin embargo, la evolución posterior de la carrera fue menos convincente. Mas fue perdiendo segundos prácticamente cada día y terminó viendo cómo varios corredores que habían demostrado más explosividad que él se colocaban por delante en la clasificación. El quinto puesto final es correcto, pero también deja claro que todavía existe una distancia entre el mallorquín y los grandes favoritos.
La Vuelta a Burgos no era, evidentemente, una réplica de La Vuelta a España. Se trataba de una carrera mucho más corta, con jornadas de media montaña y algunas ascensiones exigentes, pero sin la sucesión de grandes puertos largos que históricamente han favorecido más a Enric Mas.
Lagunas de Neila, eso sí, era un escenario perfectamente reconocible para el corredor de Movistar Team. En una subida de estas características puede mostrar sus mejores cualidades, pero el problema aparece cuando la carrera se convierte en una sucesión de ataques, aceleraciones y cambios de ritmo. Ahí Mas parece tener cada vez más dificultades para responder a los corredores que son capaces de arrancar y abrir unos metros.
Ese patrón se repitió en Burgos. El mallorquín estuvo siempre cerca de los mejores, pero nunca terminó de dar ese golpe que le permitiera ganar tiempo. Y en una carrera tan igualada, unos pocos segundos cada día acabaron siendo suficientes para que varios rivales le superaran en la general.

Onley y Gall elevan las dudas

El problema de cara a La Vuelta no es tanto el quinto puesto de Burgos como los corredores que terminaron por delante de él. Oscar Onley y Felix Gall demostraron un nivel que invita a pensar que pueden ser rivales muy serios para las posiciones de honor de la ronda española.
Onley ya había demostrado su calidad con su cuarto puesto en el Tour de Francia del año pasado, mientras que Gall llega después de terminar segundo en el Giro de Italia de 2026. Ambos tienen además un perfil que encaja muy bien con el ciclismo moderno: corredores capaces de atacar, abrir diferencias y mantener un ritmo elevado cuando la carretera se empina.
Por eso resulta complicado imaginar, después de lo visto en Burgos, que Mas pueda superar con facilidad a ambos en una lucha directa por el podio de La Vuelta. No significa que sea imposible, porque Burgos y La Vuelta son carreras completamente diferentes y el estado de forma puede cambiar en apenas unas semanas, pero sí parece que el mallorquín parte un escalón por detrás.

El problema de ser demasiado diésel

Enric Mas sigue siendo uno de los mejores escaladores españoles de su generación, pero su perfil parece cada vez más difícil de encajar con el ciclismo actual. Es un corredor muy regular, capaz de mantener un ritmo alto durante mucho tiempo y de resistir en las grandes ascensiones, pero no destaca precisamente por su capacidad para lanzar ataques explosivos.
Y eso puede ser un problema especialmente importante en La Vuelta a España. El diseño de muchas de las etapas de la carrera favorece los cambios de ritmo, los ataques a pocos kilómetros de meta y las ascensiones donde resulta imprescindible responder inmediatamente cuando uno de los favoritos acelera.
Mas es más diésel. Necesita encontrar su ritmo y mantenerlo, mientras que otros corredores de su generación son capaces de arrancar, sacar diez o quince segundos y después mantener esa diferencia. En un ciclismo cada vez más agresivo, esa característica puede penalizarle especialmente en la lucha por el podio.

¿Podio o victoria de etapa?

El propio Mas ha hablado recientemente de intentar ganar una etapa en La Vuelta, una declaración perfectamente comprensible después de lo ocurrido en el Giro de Italia. Antes de la ronda italiana había apostado públicamente por la clasificación general, pero aquella experiencia terminó siendo negativa y parece lógico que ahora prefiera rebajar las expectativas.
Sin embargo, hay una cuestión interesante: incluso sin Tadej Pogacar en la salida, ganar una etapa probablemente sería más complicado para Mas que terminar entre los cinco primeros de la general. Y con Pogacar presente, la dificultad aumenta todavía más, porque es razonable pensar que el esloveno controlará varias de las jornadas destinadas a los favoritos y dejará muchas menos oportunidades para el resto.
Si el corredor de UAE Team Emirates-XRG cumple con los pronósticos y domina la carrera, las victorias de etapa que queden disponibles podrían terminar en manos de las fugas. La pregunta será entonces si Mas está dispuesto a sacrificar la clasificación general para buscar esos movimientos o si, por el contrario, intentará mantenerse cerca de los mejores durante las tres semanas. A día de hoy, parece más probable lo segundo.

Un top 5 parece más realista que el podio

Después de lo visto en Burgos, la previsión más razonable para Mas pasa por pensar en un top 5 en La Vuelta. El podio no es imposible, ni mucho menos, pero actualmente parece una posibilidad más complicada de lo que parecía después de aquella primera etapa de montaña burgalesa.
Hay que tener en cuenta, además, el contexto de su temporada. El año pasado estuvo condicionado por su caída en el Tour de Francia, que le impidió competir con normalidad, mientras que en 2026 tomó la decisión de acudir al Giro de Italia sin la preparación necesaria. Su temporada, por tanto, no ha seguido el camino ideal.
En ese escenario, terminar quinto en La Vuelta sería un resultado bastante digno. No respondería a las expectativas más ambiciosas que se han generado alrededor de su figura durante los últimos años, pero sí demostraría que Mas sigue siendo un corredor capaz de competir por las posiciones delanteras de una gran vuelta.

La incógnita de Cian Uijtdebroeks

Además, Movistar Team tendrá otra variable importante en La Vuelta: Cian Uijtdebroeks. El belga compartirá, previsiblemente, buena parte de las responsabilidades de liderazgo con Mas y será interesante comprobar qué papel termina adoptando el equipo.
La gran incógnita es el estado de forma con el que llegará Uijtdebroeks. Mas, por el contrario, ya ha dejado una referencia relativamente clara en Burgos, donde volvió a sentirse competitivo aunque no alcanzó el nivel necesario para luchar por la victoria.
Podríamos encontrarnos, por tanto, ante una situación de coliderazgo. Movistar tendrá que observar cómo responde cada corredor durante la primera semana y decidir si apuesta por uno de ellos o mantiene abiertas las dos opciones durante buena parte de la carrera.
Enric Mas, ciclista español venido a menos
Enric Mas, estrella de Movistar Team.

Burgos no es La Vuelta

Hay una última consideración que conviene no perder de vista. La Vuelta a Burgos no es La Vuelta a España. Un corredor puede terminar quinto en Burgos y tres semanas después estar luchando por el podio de una gran vuelta, especialmente cuando todavía quedan días para recuperar sensaciones y preparar el gran objetivo.
Por eso sería injusto enterrar ahora las opciones de Mas. El mallorquín ha demostrado en numerosas ocasiones que La Vuelta es una carrera en la que sabe competir y que puede alcanzar un nivel diferente al que muestra en otras pruebas por etapas.
Pero tampoco tendría sentido ignorar las señales de Burgos. Mas estuvo cerca de los mejores, pero nunca fue claramente uno de los mejores. Cada jornada perdió algunos segundos y terminó quinto, por detrás de corredores que mostraron más capacidad para cambiar el ritmo y hacer diferencias.
La Vuelta será la verdadera prueba. Si Mas consigue encontrar su mejor versión y el recorrido le permite imponer su ritmo, el podio seguirá estando a su alcance. Si la carrera vuelve a convertirse en una sucesión de ataques explosivos, la realidad que hemos visto en Burgos podría repetirse.
Y quizá, después de todo lo ocurrido durante la temporada, un quinto puesto en La Vuelta no sería un mal resultado para un Enric Mas que necesita volver a sentirse plenamente competitivo en una gran vuelta.
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