Mads Pedersen sufrió una caída en la primera etapa de la Volta a Comunitat Valenciana 2026 y padeció fracturas de muñeca y clavícula, en lados distintos. Fue un golpe muy duro que él mismo detalló y que puso en jaque toda su primavera. En cambio, desembocó en dos meses de entrenamiento brutal, gran parte bajo techo, para llegar a punto a los Monumentos.
Pedersen necesitó parar la bici en la carretera por la gravedad de las lesiones, pero como las piernas salieron relativamente indemnes, pudo subirse al rodillo. Con poco margen hasta los adoquines, donde iba a liderar a
Lidl-Trek con aspiraciones de victoria, tocaba acumular horas.
Como no podía hacerlo en ruta, lo hizo en interior. Semanas después de la caída viajó a Mallorca. “Allí entrenó ochenta horas en dos semanas. En la primera, pasó todo el tiempo en los rodillos, 37 horas en total”, explicó su preparador, Mathias Reck, en el
pódcast Half Wheeling. Sale una media de más de 5 horas diarias sobre la bici, todas en el mismo sitio. Para la mayoría sería un sacrificio imposible o una receta segura para el agotamiento. Para Pedersen fue una inversión acertada, acorde con sus ambiciones en las clásicas de primavera.
“Y no fueron solo sesiones suaves; también hizo intervalos. Tres horas por la mañana y tres por la tarde, durante seis días en total. Entre medias, una hora de recuperación.”
Una preparación demencial rumbo al Tour de Flandes
Pedersen empezó después a entrenar en carretera, con cautela por la carga sobre la muñeca. Su reaparición se adelantó en Milán–Sanremo, tras la baja por enfermedad de Jonathan Milan. Todo el trabajo surtió efecto: esprintó hasta la cuarta plaza, tirando del pelotón hasta meta.
Y de ahí solo fue a más, combinando calendario y carga extra con la mira puesta en el Tour de Flandes. “Creo que hizo la semana más dura de su vida para Flandes. Fue una locura. El martes, cinco horas con intervalos, tramos a rueda de scooter y, si no me falla la memoria, también trabajo de calor. El miércoles, siete horas. Primero Dwars door Vlaanderen a 48 kilómetros por hora de media, y luego otras dos horas a alto ritmo de vuelta al hotel, con viento de cara.”
Dwars door Vlaanderen formó parte del bloque de trabajo, y la recuperación llegó días después. “El jueves, otra sesión de cinco horas, en parte a rueda del scooter. Y el sábado, afinó de verdad las piernas para el domingo con una salida exigente de tres horas. A quien nos escuche, le digo: no lo intenten en casa. Pocos se recuperan de esto tras un resfriado y una caída.”
Para Pedersen, salió bien, pues fue quinto en el
Tour de Flandes, el techo realista dadas la competencia y las circunstancias. En Roubaix tampoco logró el triunfo que buscaba, pero firmó otro resultado sólido en una primavera en la que superó una adversidad que pudo haber terminado su campaña en el primer día de carreras.
Mads Pedersen antes de París-Roubaix 2026
Mads Pedersen soporta más carga que la media
El enfoque en Flandes (y luego en Roubaix) fue total y le dio un impulso sostenido. “Pero, por la frustración de volver a encontrarnos con contratiempos, en un momento en que no podíamos permitírnoslo, fue mentalmente necesario hacer más que nunca. Tenía que estar fuerte de cabeza. Y funcionó, porque ya estuvo mejor de lo previsto en Dwars door Vlaanderen y aún mejor en el Tour de Flandes.”
Esta primavera dio a Reck más pistas sobre las capacidades fisiológicas del danés, y sostiene que Pedersen puede entrenar más de lo pensado y recuperarse bien. En gran medida, esa es una de las claves de su éxito, como en el caso de Tadej Pogacar. La capacidad de trabajar duro de forma constante sin sucumbir a la fatiga permite mejorar a largo plazo y preparar los grandes objetivos con entrenamiento, sin depender tanto del ritmo de competición en otras carreras.
“Me llevó años darme cuenta de cuánta carga puede asumir Mads. Es una locura si lo piensas. Es muchísimo entrenamiento. Tiene una capacidad de recuperación increíble. Si entrena poco, la frecuencia cardíaca se le dispara y baja la potencia. Por eso lo hacemos así”, explica.
“Hace entre 1.100 y 1.200 horas al año. Para compaginarlo con tantos viajes y carreras, hay que encadenar muchas semanas de 30 horas. Tenemos mucha suerte de que disfrute tanto sobre la bici.”