El desenlace de la
Lieja-Bastoña-Lieja es ya conocido por todos.
Remco Evenepoel cedió en La Redoute cuando
Tadej Pogacar lanzó su ataque, con
Paul Seixas como el único capaz de mantenerse más cerca de ese movimiento decisivo. La brecha se mantuvo y las preguntas regresaron con la misma rapidez.
Para
Tom Boonen, ese argumento está mal planteado. Porque si la vara de medir es Pogacar a pleno rendimiento, la conclusión ya es sesgada.
La comparación equivocada
La crítica central hacia Evenepoel esta primavera ha sido sencilla: no ha cerrado la brecha. Esa era la expectativa ligada a su fichaje y a su progresión, y Lieja pareció reforzar la idea de que la diferencia sigue ahí.
Boonen no discute la brecha. Discute cómo se está utilizando. “¿Su nivel? Creo que es el mismo o incluso mejor que el del año pasado”, explicó en conversación con
Sporza en Wielerclub Wattage. “Pero esos otros dos han dado un paso que quizá sea imposible de seguir para cualquiera en el mundo.”
También señaló el contexto más amplio del año y el entorno de Evenepoel. “Pero denle a Remco algo de tiempo, porque es solo su primer año con su nuevo equipo”, añadió Boonen. “La mayonesa aún tiene que ligar.”
Esa combinación replantea todo el debate. Si el listón en la cumbre es, por ahora, inalcanzable para todos, y Evenepoel todavía se está asentando en una nueva estructura, entonces juzgarlo únicamente frente a Pogacar deja de ser una evaluación justa para convertirse en un estándar irreal.
Evenepoel se impuso en la Amstel Gold Race
Lo que los resultados no cuentan
Perdida en la reacción a Lieja quedó la foto completa de la primavera de Evenepoel. Una victoria en la Amstel Gold Race, un podio en su debut en el Tour de Flandes y una presencia constante en las grandes citas apuntan a un corredor que amplía su registro más que estancarse.
La lectura de Boonen va en esa línea. “Creo que Remco ha hecho una primavera muy sólida. Esta primavera, Remco ha descubierto cosas que quizá no sabía que podía hacer”, señala el icono belga.
Esa idea de descubrimiento importa. Sugiere evolución más que limitación, aunque el titular en Lieja contara otra historia.
Un momento que parece permanente
Hay, sin embargo, una razón por la que la crítica ha calado. El dominio de Pogacar no es algo aislado. Se ha sostenido durante toda la primavera, y esa continuidad ha hecho que la brecha parezca definitiva.
Boonen reconoce esa percepción. “No te compares con Pogacar y Seixas del domingo pasado en Lieja. Porque eso es solo un momento en el tiempo, aunque ese momento esté durando un rato.”
Es una distinción sutil, pero importante. Una fase dominante puede parecer una jerarquía fija, incluso cuando no lo es.
Mirar más allá de Pogacar
Boonen va un paso más allá al proyectar lo que viene. “Pero un día ese momento terminará. Pogacar no va a seguir haciendo esto para siempre. Y entonces eso puede traducirse en victorias para Remco.”
No es una rebaja del nivel de Pogacar, sino un recordatorio de lo rápido que puede girar el ciclismo. El dominio, incluso el más rotundo, rara vez es permanente.