Vincenzo Nibali ve a
Tadej Pogacar como el corredor como el máximo favorito de cara a
Lieja-Bastoña-Lieja con el italiano señalando una brecha que ni
Paul Seixas ni
Remco Evenepoel podrían cerrar todavía.
Y su opinión se basa en un sólido pretexto: Pogacar es triple vencedor de La Decana, con triunfos en 2021, 2024 y 2025, y sus dos últimas victorias llegaron con esos ataques lejanos y resolutivos que lo han convertido en una leyenda de la era moderna en las Ardenas.
Para Nibali, ese dominio no es solo cuestión de pasado, sino de lo que sigue mostrando en el presente, insistiendo en que “Tadej Pogacar todavía tiene algo extra”,
dijo el italiano en su análisis en TNT Sports.Es un juicio moldeado tanto por la campaña 2026 de Pogacar como por su éxito en Liège. Las victorias en Strade Bianche, Milán-San Remo y el Tour de Flandes evidencian su capacidad para imponerse en perfiles muy distintos, mientras que su segundo puesto en París-Roubaix refuerza que, incluso fuera de su terreno ideal, sigue siendo central en el desenlace.
Seixas emerge como el rival más cercano
Aunque Nibali sitúa a Pogacar firmemente en la cima de la jerarquía, su análisis también refleja el creciente rumor en torno a Paul Seixas antes del Monumento del domingo.
El joven de 19 años llega a Lieja-Bastoña-Lieja tras una semana determinante, convertido en el ganador más joven de la historia de la
Flecha Valona. Ese resultado, sumado a su segundo puesto tras Pogacar en Strade Bianche y a su dominio en la general de la Itzulia, ha acelerado su ascenso de promesa a aspirante real.
“Lo hemos visto peleando contra Tadej en la reciente Strade Bianche, intentando y buscando mantenerlo cerca”, apuntó Nibali, señalando el primer indicio claro de que Seixas puede moverse al nivel de los grandes nombres del pelotón.
Esa actuación ha alimentado un relato más amplio en la previa de Liège, con Seixas cada vez más enmarcado como el corredor más capaz de quebrar el dominio de Pogacar.
Vincenzo Nibali en Milano-Sanremo 2026
Elogios… pero con una línea clara
Incluso dentro de ese elogio, la valoración de Nibali se mantiene con los pies en la tierra. “Quizá pueda llegar cerca, pero Tadej, al final, también es más rápido, así que creo que todavía es difícil que Seixas venza a Tadej.”
Es una distinción relevante. Igualar a Pogacar en una subida o en esfuerzos cortos es una cosa. Batirlo en la fase decisiva de un Monumento, donde confluyen fuerza, resistencia e instinto de carrera, es otro desafío completamente distinto. “No creo que ya pueda competir con Tadej. Aún es muy joven.”
Ese equilibrio entre progresión acelerada y distancia pendiente define la posición de Seixas de cara al domingo. El nivel sube rápido, pero el último escalón, el de desbancar a Pogacar, es el más difícil.
Evenepoel completa el trío de cabeza
Junto a Pogacar y Seixas, Remco Evenepoel sigue siendo central en la dinámica de carrera. Doble vencedor de Liège-Bastogne-Liège, el belga aporta experiencia y triunfos probados en este terreno. Su capacidad para sostener esfuerzos lejanos ofrece una amenaza distinta, especialmente si la prueba se abre pronto en las cotas clave.
Aun así, dentro de ese grupo de élite, la visión de Nibali refuerza una jerarquía conocida. Pogacar no es solo otro candidato. Es el listón con el que se mide a los demás.
El reto para el resto
Liège-Bastogne-Liège se ha definido repetidamente por el corredor capaz de lanzar el movimiento decisivo en las últimas cotas y sostenerlo hasta meta. Para Seixas y Evenepoel, la tarea es clara. No solo deben responder cuando Pogacar acelere, sino encontrar la forma de superar un nivel que, por ahora, parece ligeramente fuera de alcance.
El veredicto de Nibali deja poca ambigüedad. Pogacar sigue siendo la referencia y el hombre al que todos los demás deben encontrar cómo batir.