La última vez que
Tadej Pogacar compitió en la región de Romandía dejó una huella que nunca se borró del todo. Más de una década después, a las puertas del
Tour de Romandía 2026,
el esloveno llega no solo como la figura dominante del ciclismo moderno, sino también con un recuerdo de juventud que aún pesa físicamente.
El contraste difícilmente podría ser mayor. Entonces, un júnior atravesando una semana complicada. Ahora, la referencia del pelotón, que encadena su triunfo en
Lieja-Bastoña-Lieja con una de las pocas vueltas WorldTour que faltan en su palmarés.
La conexión de Pogacar con la región se remonta al Tour du Pays de Vaud, donde su experiencia contrasta con lo que más tarde sería habitual en su carrera. Allí, como júnior en 2015 y 2016, terminó 74.º en una edición antes de mejorar hasta el sexto puesto al año siguiente. Aquel primer intento, en particular, estuvo marcado por una caída que aún perdura.
Recordando aquella carrera antes de Romandía, evocó: “Fue una carrera bonita, pero sufrí mucho porque tuve una caída muy fuerte. Aún tengo una cicatriz en el tendón de Aquiles por esa caída, del plato.” Añadió: “No estuve nada bien allí y tuvimos una doble etapa. Por la tarde también tuve problemas estomacales. Fue una semana en la que cada día algo salía mal”,
rememoró en su rueda de prensa previa a Romandía.
“Al final conseguí meterme en el top-10 en la última etapa, así que me fui contento por eso. Pero, en conjunto, fue una semana bastante terrible para mí.”
Aun con esa experiencia, su visión de la región sigue siendo positiva y la describe simplemente como “una zona bonita para correr”.
Del sobrevivir al dominar
El Pogacar que vuelve esta semana a Suiza se parece poco al corredor que sufrió en aquella cita júnior. Llega al Tour de Romandía tras imponerse en la
Lieja-Bastoña-Lieja, su 13.º Monumento, culminando una primavera con victorias en múltiples terrenos y formatos. Lo ha hecho a su manera: con movimientos agresivos y determinantes, no con control conservador.
Pero el cambio es inmediato. De un esfuerzo máximo de un día en las Ardenas a una vuelta de seis jornadas que comienza a los pocos días, el reto varía rápido, aunque el objetivo no cambie.
“Quiero ganar, y no es ningún secreto que también queremos ganar aquí en Romandía. Lo intentaremos al máximo”, anticipó Pogacar. “Al mismo tiempo, cada carrera es diferente y es difícil pelear por la victoria. Veremos cómo va la semana. Si no gano, no será el fin del mundo. Daré lo mejor para intentar añadir el Tour de Romandía a mi palmarés.”
Un examen distinto
El trazado de este año plantea un desafío algo diferente a lo que Pogacar había previsto. “Creo que es una carrera bastante dura. Cuando la planeamos en diciembre, esperaba que hubiera dos contrarrelojes como es normal, un prólogo y uno más largo”, explicó. “Pero solo está el prólogo, así que es un gran reto menos en esta vuelta. Tenía muchas ganas de probarme porque no hago tantas contrarrelojes. Aun así, el recorrido me va muy bien, así que, si todo sale bien, será divertido.”
Ese prólogo inaugural, corto e intenso, propone un test inmediato. Como lo resumió Pogacar: “Es a tope durante tres kilómetros. Va a doler mucho en las piernas y en los pulmones.”
A partir de ahí, la carrera se abre a una semana con previsibles opciones frecuentes. “Después vamos más o menos día a día. Cada etapa es una buena oportunidad para atacar, pero creo que los demás equipos piensan lo mismo”, vaticina el campeón del mundo. “Hay muchas oportunidades durante la semana, quizá incluso para ataques sorpresa. Cada etapa pinta bien para intentarlo.”
Una nueva generación al alza
Preguntado por su reciente victoria en Lieja-Bastoña-Lieja y la actuación destacada del joven de 19 años Paul Seixas, Pogacar fue claro. “Él fue más impresionante que yo”, afirmó.
“A su edad yo aún estaba a un nivel mucho más bajo, así que hay una gran diferencia con tener 19 años”, añadió Pogacar. “Me parece muy impresionante. Remco Evenepoel también fue muy impresionante a esa edad.”
“Si comparas, quizá Remco con 19 ya ganaba muchas carreras”, dijo. “Pero lo que Paul ha mostrado hasta ahora es muy impresionante.”
Tadej Pogacar y Paul Seixas en la Lieja-Bastoña-Lieja 2026
Regreso con cuentas pendientes
Pese a su dominio en este 2026, el Tour de Romandía sigue siendo un raro vacío en el expediente de Pogacar, un plus de motivación para una carrera que ya tiene carga personal.
Vuelve a una región marcada por una vivencia opuesta, definida por caídas, molestias y frustración. Ahora lo hace como el corredor con el que todos se miden.
Si eso se traduce en victoria se decidirá en los puertos de la Suiza occidental durante la próxima semana, pero el contraste ya es evidente. De una carrera que dejó una cicatriz, Pogacar llega con la opción de dejar su huella en Romandía de un modo muy distinto.