La larga persecución de
Tadej Pogacar a
Milán-San Remo terminó por fin en victoria, pero la sensación inmediata tras la meta no fue de ambición por más. Fue de alivio. Tras años apuntando a la carrera, entrenando en sus carreteras y quedándose repetidamente a las puertas, el esloveno dejó claro que el esfuerzo para conquistar La Primavera le había pasado factura.
“Ahora puedo dejar de ir a San Remo cada semana o incluso dos veces por semana a entrenar. Es realmente duro mentalmente ir a entrenar a San Remo todo el invierno”,
dijo tras la carrera en declaraciones a Cycling News. Milán-San Remo siempre ha sido distinta al resto de Monumentos, no solo por su longitud e imprevisibilidad, sino por lo difícil que es de controlar.
Para Pogacar, ese desafío fue más allá del día de carrera. Su preparación implicó múltiples reconocimientos y una atención constante a una cita que se le escapaba por poco. “Esta carrera cuesta mucho esfuerzo, también mental. Es una de las pruebas más imprevisibles que he hecho. Creo que es una de las carreras más imprevisibles del mundo.”
Esa imprevisibilidad había marcado sus intentos previos. Pese a llegar como uno de los más fuertes del pelotón, Pogacar solía encontrarse rivales capaces de seguir sus ataques y forzar escenarios que no le favorecían.
Alivio tras años de presión
Ese contexto condicionó su reacción tras
ganar por fin la carrera. “Es un gran alivio ganarla al fin. Han sido muchos años entrenando por aquí, y lo voy a echar de menos.”
El comentario llevaba un punto de contradicción. La satisfacción por la victoria era evidente, pero también la sensación de que el proceso fue tan exigente que le hace replantearse cuántas veces quiere repetirlo.
La idea se aclaró aún más cuando abordó la posibilidad de volver en el futuro. “Si regreso a San Remo será solo para comer focaccia…”
Tadej Pogacar se llevó la Milán-San Remo 2026 por delante de Tom Pidcock y Wout van Aert
Capítulo cerrado, la atención mira hacia adelante
Aunque lo dijo con una sonrisa, subrayó una idea de fondo. Con Milán-San Remo ya en el zurrón, Pogacar no necesita moldear su temporada alrededor de una de las pocas carreras que faltaban en su palmarés.
Ahora puede cambiar el foco. “Estoy tan feliz de haber ganado San Remo que lo que venga después está bien, no me voy a obsesionar con nada.”
Eso no implica falta de ambición. Pogacar dejó claro que seguirá apuntando a las grandes citas en las próximas semanas. “Por supuesto, la forma es buena, y voy a Flandes y Roubaix con un equipo fuerte. Y vamos a por la victoria en ambas carreras.”
De la obsesión a la misión cumplida
Durante años, Milán-San Remo fue uno de los grandes retos de la carrera de Pogacar, una cita que se le resistía pese a su dominio en otros terrenos. Caída esa barrera, el tono ha cambiado.
Sus palabras no apuntan a una decisión firme de no volver, pero sí reflejan el peso que la carrera tuvo mientras permaneció sin conquistar.
Pogacar ha ganado por fin Milán-San Remo. El trabajo que sostuvo ese logro ya queda atrás. Regrese o no, el objetivo está cumplido.