Nairo Quintana afronta el final de su carrera deportiva con una mezcla de tristeza, nostalgia y satisfacción por todo lo conseguido. El ciclista colombiano reconoce que la retirada es un momento difícil, pero tiene la tranquilidad de haber entregado todo lo que tenía sobre la bicicleta. "Di mi 100%, di lo que tenía y ese fue el resultado", resume, convencido de que no le queda nada por reprocharse después de una trayectoria que le llevó a conquistar el Giro de Italia y la Vuelta a España, además de subir al podio del Tour de Francia.
El colombiano vivió con especial emoción el homenaje recibido durante su última carrera. La presencia de antiguos rivales y compañeros, convertidos con el paso de los años en amigos, hizo todavía más significativo un momento que ya había imaginado durante los últimos meses. Nairo agradeció el gesto del pelotón y el cariño de los aficionados, dos elementos que considera el mayor premio de su trayectoria profesional.
La despedida, sin embargo, no llegó de un día para otro. La planificación de sus compromisos fuera de la competición había comenzado tiempo atrás y le permitió asumir progresivamente que cada carrera sería la última. "El día que te das cuenta de que verdaderamente es la última carrera es cuando te da mucha nostalgia", admite en una entrevista para El Espectador. El ciclista también es consciente de que la transición será complicada, especialmente por la ausencia de la competición y por dejar atrás una actividad que ha marcado su vida durante tantos años.
El cierre de esta etapa estuvo acompañado por figuras que compartieron con él algunos de los capítulos más importantes del ciclismo moderno. Chris Froome, Alberto Contador, Joaquim Rodríguez, Samuel Sánchez, Dani Moreno y su director deportivo, José Luis Arrieta, estuvieron entre las personas que le acompañaron. Para Quintana, terminar rodeado de quienes contribuyeron a escribir aquella historia convirtió la despedida en una jornada especialmente emotiva.
Más allá de su retirada, Quintana también quiso reflexionar sobre la situación del ciclismo colombiano y las dificultades para mantener su protagonismo internacional. A su juicio, el problema no está en la falta de talento, sino en la ausencia de proyectos sólidos, financiación y una gestión capaz de aprovechar el potencial de los jóvenes.
"Al ciclismo en Colombia le falta inversión". El corredor recuerda que, durante sus primeros años, la valentía y la capacidad de adaptación permitieron a los colombianos competir de tú a tú con los europeos, pero considera que la evolución tecnológica y los sistemas de entrenamiento han ampliado las diferencias.
En ese contexto, destacó la importancia que tuvo el Tour de l'Avenir para recuperar la confianza del ciclismo colombiano. Aquella victoria permitió comprobar que los corredores del país podían imponerse a sus rivales de otras partes del mundo y abrió una etapa de ambición renovada. Para Quintana, fue una de las experiencias más bonitas que podía vivir como deportista y como representante de Colombia.
Su propia carrera estuvo marcada por la persecución de un sueño: ganar el Tour de Francia. Lo intentó en varias ocasiones y terminó segundo en 2013 y 2015, resultados que consolidaron su posición entre los grandes corredores de su generación. Aunque no logró vestir el amarillo en París, sí conquistó el Giro de Italia de 2014 y la Vuelta a España de 2016, dos triunfos que engrandecieron su palmarés y confirmaron su capacidad para competir por las grandes vueltas.
Con el paso de los años, Quintana aprendió a aceptar los ciclos naturales del deporte. El colombiano explica que, cuando era joven, tuvo que descubrir por sí mismo cómo gestionar las victorias y la presión, mientras que después entendió que siempre aparecen corredores más fuertes y que el protagonismo no dura para siempre. "Si estuviese fuerte, no me retiraría", reconoce, aunque defiende que la decisión estaba planificada para cerrar su trayectoria antes de que el desgaste deportivo marcara el desenlace.
El balance final es positivo. Quintana pudo seguir compitiendo, contribuir al trabajo de su equipo y conseguir una victoria durante la temporada de despedida. Pero, por encima de los resultados, se queda con el cariño recibido a lo largo de los años. "Lo más importante de un deportista no son sus victorias, sino lo que puede transmitir y ayudar a su gente", afirma. Ese reconocimiento popular, asegura, ha sido el mayor premio de su carrera.
Javier Rampe es analista deportivo con más de 15 años de experiencia. Licenciado en Economía por la Universidad de Roma y Diplomado en Empresariales por la Universidad de Cádiz, a pesar de venir de una rama poco amable con el ciclismo, su pasión por las dos ruedas y el periodismo viene inculcada desde niño. Creció con Indurain y «el Chava» Jiménez. Admirador de la ‘escuela’ comunicativa de Michael Robinson, que le empujó a afrontar la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Buenos Aires; que aún cursa.
Ha estado siempre en contacto con el mundo del deporte y la cultura, participando desde muy joven en blogs deportivos y sitios de reseñas cinematográficas y musicales. Cuenta con presencia en medios como Cope, RAI o Radio Con Vos, fundador del pódcast especializado en ciclismo El Contraanálisis y un canal dedicado a entrevistas con futbolistas profesionales, Días De Fútbol.
Además de su labor en Ciclismoaldia, Javier ha entrevistado a lo largo de este tiempo a figuras clave en el devenir de nuestro deporte como Alejandro Valverde o Tadej Pogačar y otras en política antidopaje como Alberto Yelmo, David Varillas o Marcelo Milano. Marcos Maynar, en el ámbito de la 'Operación Ílex', también aparece entre los personajes entrevistados. Le gusta analizar en profundidad el ecosistema ciclista donde ha asistido a pruebas de gran calado como Strade Bianche, Vuelta a Andalucía o la Itzulia junto a diversos CX nacionales.
La formación en economía y su experiencia en marketing y comunicación en la empresa privada hacen que no deje de estudiar distintas estrategias de posicionamiento y que tenga siempre el foco en un titular evocador"