Para
Luke Rowe, el Tour Down Under hizo más que abrir la temporada WorldTour 2026. Subrayó, casi en silencio, lo difícil que es desprenderse por completo de un equipo que moldeó casi toda una vida profesional.
Ahora en
Decathlon CMA CGM Team, Rowe se unió a su viejo amigo y excompañero Geraint Thomas en
el último episodio de Watts Occurring para repasar una carrera marcada por calor extremo, etapas alteradas, un choque con canguro y una serie de victorias británicas al esprint. Y entre todo ese caos, quedó una confesión sincera sobre INEOS que resonó más que ninguna.
Rowe pasó toda su carrera como ciclista dentro del sistema de Sky e INEOS antes de dar el salto a un rol rival. Ver el Tour Down Under desde el otro lado de la barrera no borró esos instintos. “Estuve mucho tiempo en Sky e INEOS, y quiero que mi equipo sea el mejor del mundo en Decathlon”, dijo Rowe. “Pero aun así, cuando INEOS gana, se me escapa una sonrisa. Es mi segundo equipo favorito.”
Thomas captó de inmediato el sentimiento. Entre ambos suman más de dos décadas en el mismo entorno, los mismos autobuses, las mismas reglas no escritas del pelotón. Cambiar de empleador no reescribe esa historia de la noche a la mañana. “Siempre hay tíos que te caen bien, que conoces un poco en otros equipos”, respondió Thomas. “Sabes cómo son y quieres que les vaya bien.”
El Tour Down Under, con su mezcla de presión contenida y caras conocidas, fue el escenario perfecto para que afloraran esas emociones.
Una carrera que expuso caos y carácter
Desde los primeros días en Australia, Rowe y Thomas definieron el Tour Down Under como una prueba que premia la adaptabilidad más que la planificación rígida. Las alertas por calor acortaron etapas, los abanicos cambiaron expectativas y las ambiciones de la general se descarrilaron antes de asentarse.
“Lo que debía ser no fue”, dijo Rowe al recordar la cuarta etapa. “El día que pensé que Johnny cogería bonificaciones y se pondría líder, no pude estar más equivocado.”
Caídas tempranas y la supresión de tramos clave por riesgo de incendio obligaron a improvisar a los equipos. UAE, en particular, sufrió una semana complicada. “Les salió fatal”, dijo Rowe. “Hubo algo de mala suerte.”
Aun con esas interrupciones, la carrera dejó momentos que recordaron a ambos por qué el Tour Down Under sigue siendo una apertura de temporada valiosa. Los corredores tuvieron que reaccionar en tiempo real, sin esconderse tras cálculos. “En un esprint reducido en Australia, que no es el mismo nivel que un París o un Tour de Francia, hay que correr la carrera tal como es”, explicó Rowe. “Lo ejecutaron de forma brillante.”
Esa disposición a comprometerse se vio sobre todo en las etapas al esprint, donde los británicos dominaron los resultados pese a las condiciones imprevisibles.
Victorias británicas y viejos instintos en marcha
La victoria de Sam Welsford destacó no solo por el resultado, sino por cómo se logró. El lanzamiento partió desde atrás en el grupo, exigiendo un timing perfecto más que una colocación de manual. “Por llevar la contraria, si lo intentan 20 veces, las estrellas se alinean quizá cinco”, dijo Rowe. “Pero para hacer lanzamientos de nivel mundial hoy, también hay que arriesgar y jugar.”
La ejecución, más que el resultado en sí, impresionó a ambos. Rowe se alegró especialmente por corredores a los que conoce desde hace años. “Me alegré más por Swifty que por Sam”, admitió. “Verle aún rindiendo a ese nivel, dando un lanzamiento de clase mundial, clavando el momento, fue fantástico.”
Thomas subrayó cómo la confianza dentro del tren de lanzamiento puede imponerse al pánico cuando la carrera parece perdida. “Dijo que estaban atascados atrás a un kilómetro de meta y pensó que todo había terminado”, recordó Thomas. “Pero con alguien así ahí, pones toda tu confianza en él.”
Esos instintos, afinados dentro del sistema INEOS, siguieron resonando en Rowe mientras observaba desde otro entorno de equipo.
El momento del canguro que definió la semana
Si el Tour Down Under dejó una imagen que trascendió el ciclismo, llegó en el circuito de Stirling. Un canguro irrumpió en carrera, provocó una caída en la que se vio envuelto Jay Vine y dejó al pelotón conmocionado. “Corrígeme si me equivoco, pero el canguro simplemente saltó al pelotón y causó una caída”, dijo Thomas.
La respuesta de Rowe captó lo surrealista del incidente. “El viejo Skippy causó estragos. Más ‘down under’ que eso, imposible, ¿no?”
Las imágenes mostraron al animal cojeando mientras se alejaba, y la carrera de Vine terminó con consecuencias mucho más serias. El incidente fue tema de conversación no solo por la anécdota, sino porque subrayó los riesgos incontrolables que persisten en el ciclismo profesional. “Entró de derecha a izquierda”, dijo Rowe. “Jay Vine estuvo implicado.”
La resaca solo acentuó la mala fortuna. “Se rompió el escafoides y pasó por quirófano”, añadieron. “Ese hueso tiene un riego sanguíneo malísimo. Tarda muchísimo en curar.”
Para dos ciclistas que han sufrido recuperaciones largas, el momento tuvo un trasfondo sobrio bajo el humor.
Jay Vine con el maillot ocre en el Tour Down Under 2026
Una carrera que aún importa dentro de los equipos
Pese a su fama de telonero cálido, Rowe recalcó que el Tour Down Under sigue teniendo peso interno, especialmente para las escuadras que buscan arrancar con impulso. “Como equipo, si puedes ir allí, sacar algo y volver con todo el mundo enchufado, importa”, dijo. “Se notó en la concentración, ¿no?”
Thomas coincidió, destacando cómo los resultados se sienten en concentraciones a miles de kilómetros. “Te despiertas por la mañana y escuchas que ha habido una victoria”, dijo. “Todo el mundo se contagia. Te da inercia.”
Esa perspectiva explica por qué Rowe se vio implicado emocionalmente, incluso al ver triunfos de su antiguo equipo.
El Tour Down Under, con su mezcla de familiaridad y novedad, devolvió todo a lo esencial. Los corredores corrieron por instinto, los equipos se entregaron cuando hubo oportunidad y viejas lealtades afloraron sin avisar.
Para Rowe, la semana en Australia reforzó una verdad simple sobre la vida tras competir. Cambiar de colores no borra relaciones, recuerdos ni hábitos construidos durante una década.
En un deporte obsesionado con las ganancias marginales y los cortes limpios, fue uno de los momentos más humanos de la carrera inaugural del WorldTour.