¿Qué escaladores de la Vuelta a España 2026 pueden brillar en el Mundial de Montréal?

Ciclismo
domingo, 20 septiembre 2026 en 9:00
Enric Mas ganó la Vuelta a España 2026.
La Vuelta a España terminó hace solo una semana, pero para varios de sus mejores escaladores el siguiente gran reto asoma ya a la vuelta de la esquina. Enric Mas, Primoz Roglic, Felix Gall, Oscar Onley, João Almeida, Santiago Buitrago y Tobias Halland Johannessen tomarán la salida en Montréal el próximo domingo, trasladando expectativas muy distintas tras tres semanas en España a un recorrido del Mundial que premiará a un tipo particular de escalador.
Eso convierte a la Vuelta en una referencia inusualmente útil, pero también potencialmente engañosa. Mas acaba de ganar la carrera más importante de su trayectoria, Roglic fue segundo y Gall tercero, mientras Onley se llevó el maillot blanco y Buitrago la clasificación de la montaña.
Johannessen, por su parte, ganó la etapa final en Granada. Sobre el papel, por tanto, es un grupo extraordinario de corredores para llegar a unos Campeonatos del Mundo. La incógnita es si la forma construida en España seguirá ahí tras otras dos semanas de recuperación, y si sus características encajan de verdad con Montréal.
La prueba en línea élite masculina del 27.09.2026 cubrirá 273,7 kilómetros y 3.803 metros de desnivel. Tras un tramo inicial de 112,4 kilómetros desde Brossard, el pelotón cruzará a Montréal y completará 12 vueltas al circuito final de 13,4 kilómetros. El terreno decisivo incluye la Voie Camillien-Houde, el Chemin de la Polytechnique, con tramos por encima del 11 por ciento, y la subida tendida hacia meta en la Avenue du Parc.
Es una distinción clave al evaluar a los escaladores. Montréal es sin duda lo bastante duro como para favorecer a quienes trepan bien, pero no es un trazado de escalador puro. No hay una subida larga donde un especialista de la alta montaña pueda imponer ritmo y soltar rivales de forma progresiva.
En su lugar, la carrera se decidirá a base de esfuerzos cortos y explosivos repetidos, con 12 pasos por el circuito final y casi 3.800 metros de desnivel acumulándose en las piernas. El recorrido es un punto de encuentro entre escaladores, puncheurs y fondistas completos.
Esa diferencia puede separar a quien parece encajar perfecto sobre el papel de quien sufre pese a llegar de una gran vuelta exitosa. Y hay otra variable ineludible: la fatiga.

Enric Mas: el campeón de la Vuelta ante un recorrido poco propicio

Si esto se decidiera solo por la forma reciente, Enric Mas sería ineludible. El español acaba de ganar la Vuelta por primera vez, convirtiendo por fin años de podios en una victoria de gran vuelta. Terminó 2:15 por delante de Roglic y 2:44 sobre Gall tras tres semanas en las que siempre pareció el más fuerte tras el abandono de Pogacar.
El problema para Mas es que Montréal parece casi diseñado para exponer una de sus debilidades: la explosividad. Mas es un gran escalador. Rinde al máximo cuando puede asentarse en un ritmo duro y eliminar rivales poco a poco, más que responder a aceleraciones cortas repetidas, pero Montréal plantea otra pregunta. Los muros son breves, el circuito invita a los ataques y los últimos kilómetros añaden otra subida tendida hacia meta.
Eso no convierte a Mas en irrelevante. Ni mucho menos. Su Vuelta evidenció un nivel altísimo, y ganar una gran vuelta tras años de quedarse cerca debe darle un impulso psicológico notable. Más importante aún, ha mostrado que puede resistir ataques repetidos de rivales más explosivos.
¿Puede eso permitirle rendir por encima de lo que sugiere el perfil? Sin duda. Pero si hubiera que juzgar solo por características, el recorrido va en su contra. Un top 10 parece realista si mantiene la forma de la Vuelta; el podio exigiría un Mas menos habitual, y enfundarse el arcoíris sería una gran sorpresa.
La incógnita es precisamente lo que le hace atractivo: quizá la mejor versión de Enric Mas ya no es la del corredor que llegaba a Montréal sobre el papel.
Enric Mas cruza la meta en la Etapa 20 de la Vuelta a España 2026
Enric Mas cruza la meta en la Etapa 20 de la Vuelta a España 2026

Primoz Roglic: el recorrido ideal en su prime, no necesariamente en 2026

Con Roglic hay una ligera contradicción. Si trasladáramos al Primoz Roglic de su prime a Montréal, esto parecería una gran oportunidad de Mundial. Subidas cortas, aceleraciones repetidas, final técnico, llegada en ligera cuesta y sin Pogacar.
Pocos han sido históricamente mejores que Roglic para convertir una arrancada cuesta arriba en tiempo decisivo. Su explosividad, combinada con su sprint en grupos reducidos, habría hecho este tipo de Mundial especialmente atractivo en sus mejores años.
Pero la pregunta relevante no es qué podía hacer hace cinco años, sino qué puede hacer ahora. Con 36 años, el esloveno llegó a la Vuelta tras un serio accidente de entrenamiento y una preparación alterada. Su segundo puesto fue impresionante en esas circunstancias y supone su sexto podio en la Vuelta.
Sin embargo, la carrera también dejó señales de que ya no es el escalador dominante de sus mejores años. Mas pudo descolgarlo en las etapas decisivas, mientras que los momentos más sólidos de Roglic llegaron por su regularidad y una contrarreloj consistente. Terminó la Vuelta sin victorias de etapa y a 2:15 de Mas.
Eso importa en Montréal. Roglic puede entrar en el top 10 si tiene un buen día, y Eslovenia lo ha designado líder tras la ausencia de Pogacar, con todo el equipo a su servicio. Pero está lejos del grupo principal de favoritos al maillot arcoíris.

Felix Gall: aspirante si la Vuelta no lo ha vaciado

Gall sale de la Vuelta con quizá la combinación más interesante de forma y adecuación al recorrido entre los tres del podio. El austriaco fue tercero en la general, a solo 2:44 de Mas, tras una temporada ya excelente en la que ganó la Vuelta a Burgos y fue segundo en el Giro d'Italia. En Burgos demostró además que rinde en subidas más cortas y empinadas, ganando en El Escudo antes de asegurar la general.
Eso lo hace, sobre el papel, mejor encaje para Montréal que Mas. Gall no es el más explosivo del grupo y, si pudiera elegir el Mundial, pediría algo con ascensiones más sostenidas.
Pero tiene la pegada suficiente para sobrevivir a las cotas cortas, y su resistencia puede ser clave tras 250 kilómetros. Si la carrera deriva en un desgaste continuo más que en una secuencia de ataques puros, Gall podría ganar posiciones en la jerarquía.
La gran duda es evidente: ya ha corrido Giro y Vuelta esta temporada y acaba de completar otra gran vuelta de tres semanas. Las piernas pueden llegar perfectas a Montréal o, sencillamente, agotadas.
Así, considero a Gall un candidato muy plausible al top 5, con un techo que depende en gran medida de cuánto le haya vaciado la Vuelta.

Oscar Onley: la vía ofensiva puede ser su mejor opción

Onley llega con un guion distinto. Su sexto puesto en la general y el triunfo en la clasificación de jóvenes en la Vuelta impresionan tras la complicada temporada previa. El británico de 23 años admitió en Granada que estuvo enfermo al inicio y sufrió varias caídas, y describió 2026 como “no una gran temporada” antes de afirmar que simplemente acabar la Vuelta a buen nivel le dio confianza para el futuro.
Eso complica valorar su Vuelta. El sexto puesto es sólido, pero no fue el Onley que años atrás parecía capaz de medirse a los mejores en cada escenario de montaña.
El recorrido es otro asunto. Como Gall y Mas, Onley preferiría puertos más largos. Es un escalador natural más que un puncheur clásico, y las aceleraciones cortas y repetidas de Montréal no maximizan sus virtudes.
Gran Bretaña también cuenta con Tom Pidcock, líder evidente tras su sexto puesto en el reciente Grand Prix Cycliste de Montréal y su objetivo declarado de conquistar el título en ruta tras su oro en el mundial de cross-country. Adam Yates y Oscar Onley aportan opciones adicionales, pero Pidcock recibirá el respaldo más claro.
Así, Onley puede ser más peligroso si evita esperar a los últimos kilómetros. Un ataque lejano, cuando las cotas repetidas hayan cribado el pelotón, le daría más opciones de un buen resultado. Aun así, mi sensación es que trabajará de gregario para Pidcock, aparcando ambiciones, por lo que entrar en el top 10 sería una gran sorpresa.

Joao Almeida: un caso complejo tras una temporada perdida

Almeida es quizá el corredor más fácil de subestimar de este grupo, y también el más difícil de recomendar en función de lo mostrado en 2026. Empezó bien el año. Fue segundo en la Volta Comunitat Valenciana y tercero en la Volta ao Algarve, competitivo en el corto y empinado Alto do Malhão.
Después, sin embargo, su temporada prácticamente se desvaneció. Una campaña marcada por caídas y malos resultados lo dejó muy lejos del nivel exhibido en su gran 2025. Abandonó en el Tour Auvergne-Rhône-Alpes y solo fue 38º en la general de la Volta a Catalunya. En la Vuelta, su clasificación lo dice todo: 34º, pese a un tercer puesto en la contrarreloj de Jerez.
Esa Vuelta fue especialmente reveladora. Almeida estuvo ausente de la lucha por la general, incluso tras el abandono de Pogacar, y nunca mostró piernas para pelear por una etapa. Aun así, ha sido convocado por Portugal junto a António Morgado, Ivo Oliveira, Afonso Eulálio y otros.
¿Podría aparecer de repente un Almeida fresco en Montréal? Por supuesto, pero hay muy poca evidencia. El recorrido no es su mayor problema; su forma sí. Portugal tiene mejores cartas con Morgado o Eulálio, que deberían gozar de más libertad y opciones reales de aprovechar la carrera mejor que Almeida.
Para mí, un top 10 sería una enorme sorpresa y, visto lo mostrado durante el año, simplemente terminar la prueba ya sería una victoria.

Buitrago y Johannessen: las sorpresas silenciosas

Dos corredores a los que no descartaría del todo son Santiago Buitrago y Tobias Halland Johannessen. Ninguno es un especialista evidente para Montréal. Ambos preferirían un trazado con puertos más largos y ninguno tiene el perfil explosivo de los favoritos. Pero ambos salen de la Vuelta con algo muy valioso: inercia competitiva.
Buitrago ganó la clasificación de la montaña tras pasar buena parte de la segunda mitad de la Vuelta al ataque desde fugas y rozando varias veces la victoria de etapa. Fue segundo en múltiples ocasiones y admitió tras la última jornada de montaña que llegó a meta “completamente vacío”.
Ese detalle final es clave. Buitrago puede haber alcanzado el punto de forma ideal en España, pero la duda es si su cuerpo podrá recuperarse a tiempo para Montréal. Colombia también tendrá que decidir cómo emplearlo de forma agresiva o no, ya que será colíder junto a Tejada e Higuita.
Johannessen presenta un caso aún más sugerente. El noruego terminó 26.º en la general, pero su Vuelta acabó de forma espectacular: segundo en la etapa 20 y ganador de la jornada final en Granada, logrando su primera victoria de etapa en una Gran Vuelta.
Su golpe de pedal al final de la carrera es, por tanto, difícil de ignorar. La cuestión es si puede reproducirlo tras viajar de España a Canadá y si Noruega podrá crear el escenario táctico adecuado para él.
Ni Buitrago ni Johannessen figurarían entre mis primeras opciones para el podio o el top-5. Pero ambos pueden entrar en la ecuación si los favoritos se vigilan, la carrera se rompe antes de lo previsto, conservan la forma de la Vuelta y tienen un gran día. Y creo que un top-10 es un objetivo realista para los dos.

El factor Vuelta

La Vuelta también ha reducido el número de escaladores que podrían haber sido relevantes en Montréal. El doble ganador Tadej Pogacar se perderá la carrera después de que su caída diera por terminada su temporada, mientras que Richard Carapaz, Mattias Skjelmose y Jakob Omrzel también se han dado de baja tras la Vuelta, con la fatiga y la recuperación condicionando sus planes.
Eso deja a Mas, Roglic, Gall, Onley, Almeida, Buitrago y Johannessen entre los principales escaladores de la Vuelta que aún viajan a Canadá. Sus actuaciones en la Vuelta ofrecen señales alentadoras, pero las exigencias distintas de Montréal impiden trasladar su forma de una carrera a otra sin más.
La prueba en línea del Mundial, el 27.09.2024, debería aportar la respuesta. Para algunos, la Vuelta habrá sido la preparación ideal; para otros, tres semanas de competición pueden haber dejado demasiada fatiga. El recorrido también determinará cuáles de estos escaladores se adaptan mejor a sus ascensiones cortas y explosivas.
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