"Qué bien nos queda el rojo": La alegría de Enric Mas detrás de cámaras tras ganar en la Vuelta a España

Ciclismo
lunes, 31 agosto 2026 en 20:00
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Hay victorias que se celebran y otras que se sienten. La de Enric Mas en la novena etapa de la Vuelta a España pertenece a las segundas. El triunfo del balear no solo devolvió al corredor del Movistar Team a lo más alto de una etapa de una gran vuelta después de cuatro años de espera, sino que convirtió la jornada en una especie de reivindicación colectiva para un equipo que llevaba tiempo trabajando para volver a disfrutar de un momento así. En las imágenes de Sin Cadena, la emoción se percibe desde primera hora, entre bromas, nervios, concentración y una ilusión que crece a medida que avanza el día.
La jornada comenzaba en un ambiente especialmente positivo. El equipo sabía que tenía una responsabilidad añadida después de recuperar el liderato de la carrera, pero también la oportunidad de defenderlo en un terreno conocido. La llegada a territorio alicantino despertaba recuerdos entre los corredores y el personal del equipo. Familiares y amigos esperaban en la salida y la afición local prometía responder, mientras Enric Mas asumía una situación que describía con naturalidad: llevar el maillot rojo suponía más responsabilidad, pero también una dosis extraordinaria de ilusión y motivación.
El abandono de Tadej Pogačar había cambiado el escenario de la Vuelta, pero en Movistar no había lugar para una celebración desmedida. La pérdida del gran favorito dejaba un sabor agridulce. El equipo era consciente de que había salido beneficiado deportivamente, pero también de que una carrera pierde parte de su brillo cuando un corredor de ese nivel se ve obligado a abandonar. Con todo, el nuevo escenario abría una oportunidad para Mas, cuya regularidad y trabajo de los últimos años encontraban finalmente una recompensa.
"Todo el trabajo de estos últimos años ahora da sus frutos". La frase resume buena parte del sentimiento que recorría al equipo antes de la salida. La confianza en Enric era absoluta. Quienes trabajan diariamente con él destacaban su meticulosidad, su pasión por la bicicleta y una profesionalidad que se extiende a cada detalle: entrenamientos, descansos, concentraciones, alimentación y preparación. Un corredor «que ama la bici» y que, pese a las caídas y los contratiempos sufridos durante su carrera, siempre había sabido levantarse.

Una jornada para creer

El recorrido exigía concentración. Desde el coche del equipo se insistía en la importancia de encontrar los ritmos adecuados, controlar el desgaste y cuidar especialmente la nutrición y la hidratación. No era una etapa para improvisar. Cada esfuerzo podía tener consecuencias en un día marcado por el desnivel y por ascensiones capaces de hacer daño.
La tensión aumentó en los kilómetros decisivos. Las voces desde el coche acompañaron a Mas en cada movimiento: cerrar huecos, controlar a sus rivales, interpretar el viento lateral y mantener la posición. El momento de mayor exigencia llegó cuando Roglic comenzó a abrir distancia. "Venga, que Roglic se va abriendo más", se escuchaba desde el coche.
Y entonces llegó la recompensa. Tras cuatro años de espera, Enric Mas volvía a levantar los brazos en una etapa de la Vuelta. La reacción del equipo fue inmediata y desbordante. "¡Etapón, Enric!", se escuchaba entre gritos de incredulidad y alegría. No había discursos preparados ni celebraciones contenidas. Solo compañeros y miembros del equipo tratando de asimilar lo que acababan de vivir.
La victoria tenía además un significado especial porque llegaba vestida de rojo. "¡Qué bien nos queda el rojo!", celebraban desde el equipo, conscientes de que aquella jornada podía marcar un punto de inflexión en la carrera. La escena final de Sin Cadena muestra a un Movistar unido, emocionado y convencido de que el triunfo no pertenece únicamente a Enric Mas.
"Esto es gracias a vosotros", respondía el propio corredor. Y quizá ahí reside la verdadera dimensión de la victoria. Enric Mas ganó la etapa, pero detrás de él aparecía el trabajo de todo un equipo. El de quienes controlaron la alimentación, prepararon cada detalle, marcaron los ritmos, dieron confianza y acompañaron al líder cuando las piernas empezaban a decidir la carrera. Cuatro años después, el premio volvía a estar en casa.
La Vuelta había cambiado de escenario. Y Enric Mas también. Ahora, con el maillot rojo sobre sus hombros y una victoria de etapa en el bolsillo, el corredor del Movistar Team afronta la carrera desde una posición privilegiada: la de quien ha vuelto a creer en sí mismo y ha conseguido que todo un equipo vuelva a creer con él.
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