Enric Mas salió reforzado de la contrarreloj de
la Vuelta a España, aunque la actuación del líder ha quedado acompañada por una polémica que mueve el foco de lo realmente importante.
Primoz Roglic no consiguió recortar las diferencias que necesitaba y, pese a terminar cuarto en la etapa, dejó pasar una de sus mejores oportunidades para poner contra las cuerdas al maillot rojo. El español respondió con una actuación de enorme nivel y mantuvo bajo control al principal favorito antes de las últimas etapas de montaña.
Sin embargo, las imágenes posteriores a la crono provocaron un nuevo debate alrededor de la posición de las motos de carrera. En una de las fotografías más compartidas, tomada en el mismo punto del recorrido, se observa una diferencia evidente entre la situación de ambos corredores. Mientras Roglic aparece con las motos más alejadas, Mas circula con dos vehículos considerablemente más cerca por delante.
La imagen llegó hasta Sven Vanthourenhout, director deportivo del
Red Bull - BORA - hansgrohe, que no ocultó su preocupación. El técnico belga consideró que la fotografía era "un momento puntual", pero reconoció que es una situación que no le gusta y que, a su juicio, no debería producirse en el ciclismo moderno. La cuestión, además, no sería algo exclusivo de esta contrarreloj.
Vanthourenhout explicó que la presencia de las motos ya había sido motivo de preocupación entre los corredores durante la Vuelta. "Es algo que preocupa muchísimo a los ciclistas", señaló, recordando que el asunto se había discutido en varias ocasiones a lo largo de la carrera. El director de Red Bull también evitó responsabilizar directamente a Mas: el líder no decide dónde se colocan los vehículos y cualquier corredor aprovecharía una situación favorable si se encontrara en ella.
Red Bull pone el foco en una recurrente polémica
La comparación entre Mas y Roglic alimentó todavía más el debate. El esloveno también vio las imágenes y, según Vanthourenhout, no recibió precisamente bien la situación. Aun así, el director deportivo quiso insistir en que su equipo debía concentrarse en aquello que podía controlar. El problema, desde su perspectiva, no era la actitud del líder, sino la posición de las motos durante determinados momentos de la carrera.
La preocupación no se limita tampoco a la contrarreloj.
Preguntado en Sporza sobre si Mas había podido beneficiarse de las motos en las jornadas de montaña, Vanthourenhout fue contundente: "Ya ha sucedido". Es una afirmación que eleva la polémica, especialmente cuando todavía quedan etapas decisivas y Roglic necesita recuperar tiempo para cambiar el rumbo de la clasificación general.
La discusión, sin embargo, no debería ocultar el rendimiento que Mas ha ofrecido durante las tres semanas. El corredor del
Movistar Team no ha llegado hasta el maillot rojo gracias a una única jornada ni a una circunstancia puntual. Ha sido uno de los corredores más sólidos de toda la Vuelta, ha respondido en la montaña y ha mostrado una regularidad que le ha permitido llegar a la parte decisiva de la carrera con una ventaja considerable; gracias también a un cambio de mentalidad propositiva.
De hecho, incluso aceptando que la posición de las motos pueda haber tenido alguna influencia en determinados momentos, resulta complicado explicar la situación general únicamente desde ese factor. Mas ha demostrado una forma excepcional durante toda la carrera y, en términos deportivos, ha estado por encima de las expectativas que existían sobre él antes de la salida. La Vuelta está demostrando que su liderato tiene mucho más detrás que una fotografía viral.
Roglic necesitaba mucho más de la contrarreloj
La contrarreloj era, precisamente, el terreno en el que Roglic debía marcar diferencias. El esloveno llegaba como uno de los grandes especialistas en la pelea contra el contro y tenía ante sí una oportunidad extraordinaria para reducir el margen con Mas. Sin embargo, terminó cuarto y no consiguió transformar su superioridad teórica en una ventaja suficiente para comprometer seriamente el maillot rojo.
Ahí está una de las claves de la situación actual. Incluso con la ayuda puntual que puedan proporcionar las motos, Roglic debería haber recortado más de un minuto a Mas en condiciones normales si realmente quería convertir la contrarreloj en un golpe definitivo sobre la clasificación general. El hecho de que no lo consiguiera habla tanto de su rendimiento como del nivel alcanzado por el español.
Mas no solo resistió: compitió de tú a tú con uno de los mejores especialistas contra el reloj de su generación. Y lo hizo después de haber demostrado durante las etapas de montaña que, esta vez, sus piernas están respondiendo mejor que las de Roglic. La evolución de la carrera ha convertido al español en algo más que un líder provisional: es, por rendimiento acumulado, el hombre que llega con más argumentos a la última parte de la Vuelta.
Roglic todavía tiene opciones y las próximas jornadas ofrecen terreno suficiente para atacar. Pero la realidad es que el esloveno ya ha dejado escapar una oportunidad que difícilmente volverá a repetirse. La polémica de las motos merece atención y debe ser vigilada por los organizadores, pero no puede utilizarse para borrar una evidencia: Mas ha sido, hasta la fecha, el mejor corredor de esta Vuelta y su ventaja se sostiene sobre un rendimiento que superior al de su principal rival sobre el asfalto.