Perico Delgado y David Ferrer intercambiaron sus papeles por un día en el último Pericopuerto de RTVE. El exciclista y el extenista se citaron en Aitana para afrontar juntos una exigente subida que permitió descubrir la pasión de Ferrer por el ciclismo y establecer paralelismos entre dos deportes en los que la cabeza, la resistencia y la capacidad de sufrir resultan determinantes.
Ferrer, que llegó a ser número 3 del mundo en 2013, dejó la raqueta en 2019 y desde entonces ha encontrado en la bicicleta una nueva forma de disfrutar del deporte. Sus amigos de Xàbia fueron los responsables de introducirle en el ciclismo y, desde entonces, no solo entrena sobre dos ruedas, sino que también comparte carreras y rutas con ellos.
El reto elegido por Delgado no era precisamente sencillo. La ascensión hacia Aitana, pasando por Tudons, obligaba a afrontar cerca de 18 kilómetros de subida y una parte final especialmente exigente. La jornada de la Vuelta a España a la que hacía referencia el programa acumulaba además unos 5.200 metros de desnivel, convirtiéndose en una de las jornadas más exigentes de la carrera.
Durante el recorrido, ambos deportistas repasaron sus respectivas carreras, hablaron de sus referentes y analizaron las similitudes entre ciclismo y tenis. Ferrer recordó algunos de los partidos que marcaron su trayectoria y explicó cómo aprendió de una generación encabezada por Rafa Nadal, Novak Djokovic y Roger Federer, mientras Delgado aportó su visión desde el ciclismo profesional.
Aitana, un puerto tendido en sus primero metros y complicado en su desenlace
La aventura comenzó con una pequeña revancha después del duelo de tenis entre ambos. “Después de la humillación que me has hecho en el tenis, espero que te comportes en la bicicleta y también me des un poco de tregua”, bromeó Delgado. Ferrer recogió el guante: “Aquí va a ser al revés, que me vas a humillar tú, Pedro”.
El valenciano reconoció que afrontaba la ascensión desde la perspectiva de un aficionado. “Yo soy amateur en este deporte”, explicó antes de comenzar un puerto que conocía que iba a ponerle a prueba. Preguntado por si se consideraba escalador o rodador, respondió con sinceridad: “Yo voy a días, Pedro. Voy días”.
Delgado explicó que los primeros kilómetros del recorrido eran relativamente llevaderos, con pendientes del cinco o seis por ciento y algunas rampas cercanas al ocho, antes de llegar a la zona realmente complicada. Ferrer comprobó pronto que el esfuerzo iba a ser considerable: “Me has puesto un reto complicado”.
A medida que avanzaban hacia la parte final, el extenista comenzó a descubrir otra de las claves del ciclismo: el sufrimiento acumulado. “Es un deporte que o disfrutas sufriendo o va a ser complicado, porque por aquí no sufrir va a ser complicado”, reconoció. Y mientras Delgado le animaba, Ferrer disfrutaba también del paisaje y de una experiencia que calificó como especial.
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Factor psicológico: clave en esfuerzos prolongadas
La conversación derivó hacia los apodos que acompañaron a Ferrer durante su carrera. ‘Ferru’, ‘Gladiador’, ‘La Pared’, ‘El León de Jávea’, ‘La Máquina’ o ‘El Inhumano’ fueron algunos de ellos. El tenista explicó que ‘The Wall’ era uno de los que más identificaba con su estilo de juego. “Era un jugador que fallaba poco, que era muy consistente en mi juego”, recordó.
Entre todos ellos, admitió que había uno que le gustaba especialmente. “Si tengo que decir un apodo que me gusta mucho es ese, cuando me sentía con confianza”, señaló sobre ‘La Pared’. También explicó que sus amigos y conocidos fuera del tenis suelen llamarle simplemente David, mientras que en el circuito era más habitual escuchar ‘Ferru’.
El diálogo llevó a ambos a comparar la época de grandes dominadores del tenis con la actual situación del ciclismo, marcada por figuras como Tadej Pogačar y Jonas Vingegaard. Ferrer reconoció que competir contra rivales de ese nivel puede resultar psicológicamente complicado, aunque trató de extraer una enseñanza de su propia experiencia. “Al final, en el deporte, siempre hay uno mejor que tú normalmente”, afirmó.
El extenista destacó especialmente la capacidad de aprendizaje que le proporcionaron Nadal, Djokovic y Federer. “Ellos me hicieron mejor, Pedro”, aseguró. Ferrer explicó que trataba de fijarse en su ambición y en su mentalidad ganadora, una característica que considera fundamental tanto en el tenis como en el ciclismo.
Perico Delgado, leyenda del ciclismo español
El legado de Nadal y una nueva pasión
Ferrer recordó uno de los episodios más especiales de su carrera: su victoria ante André Agassi en el Masters 1000 de Roma. Tenía apenas 20 o 21 años y se enfrentaba a uno de sus grandes ídolos, entonces número uno del mundo. “No podía ni mover las piernas”, relató sobre los nervios antes del encuentro.
El partido comenzó de la peor manera posible para el español, que llegó a verse prácticamente fuera del encuentro. Sin embargo, consiguió reaccionar y terminar imponiéndose en tres sets. “Al final no sé cómo, pero le pude dar la vuelta y gané 7-5 en el tercer set. Para mí fue un día muy especial”, recordó.
También evocó la final de la Copa Davis disputada en Sevilla contra Argentina y Juan Martín del Potro, ante más de 20.000 espectadores. “Ahí sí que sentí la presión y el miedo”, reconoció. La victoria convirtió aquel encuentro en otro de los recuerdos que guarda con especial cariño.
Pero Ferrer no solo habló de sus rivales. También explicó que competir durante años junto a Nadal, Djokovic y Federer le permitió desarrollar una mentalidad basada en estar preparado ante cualquier oportunidad. “Si tienen un mal día, voy a estar ahí. Voy a estar preparado”, resumió. Una filosofía que ahora aplica también sobre la bicicleta.
El salto de Ferrer a la bicicleta comenzó poco después de su retirada. “En 2019 dejé de jugar al tenis y al final del año empecé a hacer ciclismo con tres amigos”, explicó. La experiencia terminó convirtiéndose en una nueva pasión. “Me gustó tanto que mira, al final hacemos carreras juntos”, añadió.
En Aitana pudo comprobar hasta qué punto había cambiado su relación con el deporte. La subida se hizo progresivamente más dura, con tramos constantes cercanos al ocho por ciento y rampas que alcanzaban el nueve y el diez. Ferrer resumió la dureza del puerto con una frase: “Este puerto es largo, pero duro”.
Delgado aprovechó entonces para comparar las condiciones del ciclismo actual con las de su época. Recordó las etapas de más de 200 kilómetros, las carreteras en peor estado y los desarrollos mucho más exigentes. Ambos coincidieron en que la evolución tecnológica ha transformado tanto la bicicleta como la raqueta.
Sin embargo, Ferrer consideró que existe un elemento que permanece intacto. “En el tenis, en ciclismo, la cabeza es la que te mantiene ahí con ambición”, afirmó. Para él, cuando las diferencias físicas son pequeñas, la fortaleza mental acaba marcando la diferencia.
"La dificultad no está en el desnivel sino en el ritmo de carrera"
La parte final de Aitana permitió comprobarlo. Ferrer comenzó a acusar el cansancio, pero mantuvo el ritmo mientras Delgado le animaba en los últimos kilómetros. El extenista explicó que en el ciclismo también hay que aprender a gestionar mentalmente el esfuerzo y no pensar demasiado lejos. “Te lo planteas de no ir mucho más allá. De pensar en cada punto lo que tienes que hacer”, explicó, estableciendo un paralelismo directo con el tenis.
Para Ferrer, además, el ritmo puede resultar más determinante que la propia pendiente. “La dificultad no está en la rampa, sino en el ritmo. La velocidad con que se va”, señaló. También destacó factores como el calor, el viento y la acumulación de kilómetros como elementos capaces de convertir una subida aparentemente asequible en un auténtico calvario.
Ya en los últimos metros, con la cima al alcance, Ferrer reconoció el esfuerzo. “Frito estoy yo ya”, bromeó antes de afrontar la última rampa. Delgado siguió empujándole hasta coronar Aitana, donde ambos celebraron el final de un Pericopuerto que terminó convirtiéndose en un encuentro entre dos campeones unidos por una misma pasión.
Una vez arriba, Ferrer resumió sus sensaciones: “Dura, pero subirlo contigo, la verdad que me ha motivado y ha sido más ameno”. Y mientras Delgado advertía de que Aitana sería uno de los grandes escenarios de la Vuelta, el extenista dejó clara su intención de seguir disfrutando del ciclismo: “No me lo voy a perder para nada en el mundo”.
Javier Rampe es analista deportivo con más de 15 años de experiencia. Licenciado en Economía por la Universidad de Roma y Diplomado en Empresariales por la Universidad de Cádiz, a pesar de venir de una rama poco amable con el ciclismo, su pasión por las dos ruedas y el periodismo viene inculcada desde niño. Creció con Indurain y «el Chava» Jiménez. Admirador de la ‘escuela’ comunicativa de Michael Robinson, que le empujó a afrontar la Licenciatura en Periodismo en la Universidad de Buenos Aires; que aún cursa.
Ha estado siempre en contacto con el mundo del deporte y la cultura, participando desde muy joven en blogs deportivos y sitios de reseñas cinematográficas y musicales. Cuenta con presencia en medios como Cope, RAI o Radio Con Vos, fundador del pódcast especializado en ciclismo El Contraanálisis y un canal dedicado a entrevistas con futbolistas profesionales, Días De Fútbol.
Además de su labor en Ciclismoaldia, Javier ha entrevistado a lo largo de este tiempo a figuras clave en el devenir de nuestro deporte como Alejandro Valverde o Tadej Pogačar y otras en política antidopaje como Alberto Yelmo, David Varillas o Marcelo Milano. Marcos Maynar, en el ámbito de la 'Operación Ílex', también aparece entre los personajes entrevistados. Le gusta analizar en profundidad el ecosistema ciclista donde ha asistido a pruebas de gran calado como Strade Bianche, Vuelta a Andalucía o la Itzulia junto a diversos CX nacionales.
La formación en economía y su experiencia en marketing y comunicación en la empresa privada hacen que no deje de estudiar distintas estrategias de posicionamiento y que tenga siempre el foco en un titular evocador"