"No": Purito Rodríguez, sobre si se equivocó durante el bochorno de España en el Mundial de Florencia

Ciclismo
domingo, 01 febrero 2026 en 11:40
Joachim Rodríguez fue podium amargo en el Mundial 2013
El Mundial de Florencia 2013 sigue siendo una de esas carreras que no se explican con una sola imagen. No basta con mirar el desenlace, ni con aislar el último movimiento decisivo. Joaquim Rodríguez ha analizado la carrera que marcó parte de su carrera en su canal de Youtube, desmenuzando una prueba que, para él, se decide mucho antes de que la carrera entre en su fase final. Un Mundial en el que Rui Costa acabó comiéndole la tostada al catalán y a Alejandro Valverde.
Purito siempre explica en que una carrera de este tipo hay que entenderla como un todo. No empieza en el último puerto ni se decide únicamente en el último cambio de ritmo. Empieza desde el primer kilómetro, cuando el pelotón aún va compacto, pero ya se está librando una batalla invisible.
“Hay que poner en contexto a la gente. La carrera, para mí, se separa en tres zonas.”
Desde el inicio, el catalán pone el acento en un aspecto clave: la colocación. En un Mundial, explica, no puedes permitirte correr desordenado si eres uno de los nombres señalados. Cada metro mal situado se paga más adelante, cuando ya no hay margen para recuperar.
“Si eres un líder, tienes que estar bien colocado para no comerte un latigazo, que no haya un corte, que no te toque perseguir mucho, sobre todo de salida, porque tienes que guardar mucho al final.”
Los primeros kilómetros no son un trámite. Son un terreno de control constante, donde las selecciones miden fuerzas sin enseñar las cartas del todo. Es el momento en el que se forma la fuga y, con ella, una de las decisiones más importantes del día.
Purito Rodríguez, en el Mundial de Florencia 2013
Joachim Rodríguez fue podium amargo en el Mundial 2013
“Más o menos sobre el kilómetro 15, 20, 25 se suele hacer la fuga.”
Ahí comienza un juego de equilibrios entre los equipos que quieren disputar el Mundial. No se trata solo de dejar marchar a unos corredores, sino de vigilar quién se cuela delante. Purito lo explica desde la experiencia de haber estado muchas veces en ese papel de favorito.

Equilibrios para ganar el Mundial

“Intentas que ningún otro equipo que quiera disputar, en nuestro caso estaba Liquigas con Vincenzo, Valverde con Movistar, pues intentar que ningún equipo de esos metan en la fuga porque si no te va a tener que currar a ti.”
Meter a un corredor por delante no es un gesto menor. Es una inversión de futuro. No hacerlo implica asumir un desgaste que, en una carrera tan larga y tan dura, puede acabar siendo determinante.
“O si tú metes a alguno, salvas el trabajar al final.”
“En este caso no metimos ninguno.”
Ese detalle condiciona el desarrollo posterior del Mundial. A partir de ahí, la carrera entra en una segunda fase donde el terreno empieza a hacer daño y el margen de error se reduce al mínimo.
“Entonces ya te esperas a la segunda parte, que normalmente es en una zona muy dura.”
“Cien a meta, una zona muy dura.”
Florencia no concede tregua. El recorrido aprieta cuando todavía queda mucha carrera por delante y obliga a los corredores a gastar fuerzas antes de lo previsto. Es una dureza que no se refleja solo en los números, sino en la tensión constante por mantenerse delante.
“Muy dura y un estrés, macho, para entrar ahí, por lo que hablamos siempre.”
En ese punto, Purito describe una escena que resume bien cómo se fue seleccionando la carrera. Un vistazo alrededor, una fotografía rápida del grupo delantero y la sensación de que muchos favoritos ya no están donde deberían.
“Y nos presentamos ahí los Katusha y miro para alrededor de los veinte primeros, los ocho del equipo, y no veía ningún líder a mi alrededor.”
“Y yo miraba y decía hostias, tal, tal, tal.”
El ritmo impuesto desde muy pronto convierte el Mundial en una carrera sin pausas. No hay momentos para reorganizarse ni para recuperar lo perdido. Todo va demasiado rápido.
“Se había ido bastante rápido ese día.”
“No llevábamos nadie en la fuga.”
“La fuga tampoco estaba muy lejos.”
Imagen de los 3 primeros del Mundial de Ciclismo de Florencia 2013
Podium del Mundial de Florencia 2013: Rui Costa, Purito y Valverde

El desgaste de Florencia

Cada uno de esos factores va sumando desgaste, decisiones forzadas y situaciones límite. Florencia se convierte así en una carrera de fondo, donde no siempre gana el que mejor se encuentra, sino el que mejor ha sabido gestionar el conjunto del día.
Con el paso del tiempo, el Mundial de 2013 se ha analizado desde muchos ángulos. Sin embargo, cuando a Purito se le pregunta de forma directa por aquella carrera, su respuesta no deja espacio para la duda ni para el arrepentimiento público.
“¿Te equivocaste en Florencia? No.”
Esa respuesta seca y directa encierra toda su visión de lo que fue aquel Mundial. No una carrera perdida por un único error, sino una prueba condicionada por múltiples factores, por la dinámica colectiva y por una dureza que no admite lecturas simples. Florencia fue un Mundial que se empezó a correr mucho antes del último ataque y que recordó, una vez más, que en un campeonato del mundo no basta con llegar fuerte: hay que estar siempre en el sitio correcto.
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