"No me queda mucho": Nairo Quintana admite que su retirada profesional está cerca

Ciclismo
domingo, 08 febrero 2026 en 10:11
nairoquintana
La temporada 2026 probablemente sea la última de Nairo Quintana con Movistar Team. El colombiano ha sido una de las caras más míticas del equipo telefónico a lo largo de la última década, pero a sus 36 años recién cumplidos es consciente de que no le queda mucha carrera por delante.
Las palabras no fueron dramáticas ni buscaban efecto, pero tenían peso. En voz baja, en Omán, el colombiano admitió que el tiempo le alcanza, reconociendo que el horizonte ya no es infinito. “Vamos sumando años y avanzando, y la experiencia ya está ahí”, dijo Quintana en conversación con AS. “Es momento de ver que queda poco y que también hay que empezar a pensar en otras cosas.”
A sus 36 años, en su 11ª temporada con Movistar Team repartida en dos etapas, Quintana ya no se define por lo que podría llegar a ser.
Sus palabras, más bien, apuntan a un corredor que sopesa cómo y cuándo escribir el capítulo final.

Aún presente, aún motivado

Pese al tono reflexivo, Quintana no compite a modo de despedida. Su calendario inicial ha sido meditado, empezando en climas más cálidos tras un invierno frío en Andorra y con el foco en construir inercia, no en perseguir la nostalgia.
“Me siento bien”, dijo. “Arrancamos la temporada temprano porque quiero tener una primera parte del año fuerte y construir buenas sensaciones para el resto del curso.”
Su rol en Omán ha sido nítido. Más que correr solo para sí, Quintana pone su experiencia al servicio del talento emergente, en especial Diego Pescador, con la idea de mantenerse delante y ayudar a forjar una general. “Intentar estar siempre delante con Diego Pescador y apuntar a la clasificación general con él”, explicó.
Ese equilibrio entre aportar y mantener ambición propia define cada vez más sus últimos años en el pelotón.
Nairo Quintana pasa junto al trofeo del Giro d'Italia
Ganador de dos Grandes, ¿puede Nairo Quintana ganarse una plaza en una grande en la que podría ser su última temporada?

Una carrera que redefinió expectativas

El estatus de Quintana en el deporte se forjó mucho antes de esta etapa introspectiva. Su explosión llegó pronto, con la victoria en el Tour del Porvenir en 2010, para después instalarse rápidamente entre la élite de las grandes vueltas.
Luego vinieron los años cumbre. Ganó el Giro de Italia en 2014 y la Vuelta a España en 2016, uno de los pocos de su generación en imponerse en la general de dos Grandes. A esos títulos se unieron varios podios en el Tour de Francia, con segundos puestos en 2013 y 2015.
Durante la década de 2010, Quintana se definió por su regularidad en la alta montaña. Victorias de etapa en las tres grandes y repetidos podios en la general lo hicieron fijo en la pelea de las carreras de tres semanas, incluso mientras el ciclismo cambiaba a su alrededor.

De aspirante a referente

Ese legado aún resuena en el pelotón. En Omán, Quintana comentó que los más jóvenes de equipos rivales siguen buscándolo, no por consejo táctico, sino para una foto y un momento.
“Intentamos dar lo mejor, el máximo, respetando a todos los rivales”, dijo. “También es muy valioso intentar dar un buen ejemplo y transmitirlo a los más jóvenes.”
Dentro de Movistar, su presencia convive ya con una nueva generación. El equipo ya no se construye a su alrededor, pero su experiencia sigue integrada en la estructura, mientras corredores como Romeo, Canal y Pescador asumen más responsabilidad.

La incógnita de lo que viene después

Si 2026 será la última temporada profesional de Quintana sigue sin resolverse, y él evita presentarlo como una decisión tomada.
“Aún no lo sé”, dijo. “Veremos cómo va la temporada y luego decidiremos qué hacemos, pero por ahora me siento bien, con buenas sensaciones, y espero tener la suerte de evitar lesiones.”
Esa incertidumbre alcanza también su programa. Quintana no descarta otra grande, y habla con cariño de la Vuelta y de su disposición a volver al Giro si el equipo lo requiere.

El instinto, intacto

Pese a hablar de transición, Quintana no suena como alguien dispuesto a desvanecerse. Insiste en que el instinto competitivo no se ha apagado.
“Subirme al podio en una carrera. Ganar”, respondió cuando le pidieron un deseo para la temporada. “El instinto sigue ahí y, aunque el perro envejezca, no pierde el olfato.”
Ese instinto, unido a una mayor conciencia del tiempo, define el momento actual de su carrera. No es una despedida, aún no, pero sí un reconocimiento claro de que el cruce de caminos es real y que la próxima decisión marcará cómo uno de los grandes vueltómanos de su generación se aleje del deporte.
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