El
Pinarello-Q36.5 ha adoptado un enfoque poco ortodoxo para su preparación invernal. Mientras gran parte de sus rivales acumula kilómetros en la soleada España, una expedición compacta de siete corredores, incluido
Tom Pidcock,viajó al otro lado del mundo hasta la ciclísticamente exótica Chile. En Sudamérica, el verano está en su apogeo y las temperaturas tropicales lo confirman.
“Incluso a 2.700 metros, ya hace más de veinte grados cuando te despiertas sobre las ocho”, presenta Xandro Meurisse el alojamiento del grupo para
HLN. “Abajo, en el valle, a 700 metros de altitud, donde hacemos los intervalos, estamos a 36 grados o más. Cuando vas resguardado del viento en la bici, parece un horno. Sudas a mares.”
Insoportable para los mortales, pero en el fondo los profesionales agradecen estas condiciones como parte clave de la preparación. “Hoy todos los ciclistas profesionales hacen entrenamientos de calor como estímulo para someter al cuerpo a condiciones extremas. Algunos ruedan bajo techo con ropa de abrigo o se sientan en una sauna; aquí haces esas sesiones de calor directamente al aire libre, en la bici y con maillot y culote cortos”, apunta Quinten Hermans.
Sin embargo, el gran atractivo para el equipo es la altitud en sí. Hermans detecta diferencias con concentraciones europeas como el Teide en España: “La calidad del sueño es un poco peor de lo que estamos acostumbrados en las concentraciones en altura europeas.” Meurisse añade: “Siento que necesito más sueño que en Bélgica. Cuando camino de nuestro apartamento al garaje para coger la bici, ya se me dispara la frecuencia cardíaca a unos 110 latidos por minuto. Para un deportista de élite eso es inusualmente alto. Nuestros cuerpos están trabajando de verdad.”
Un paisaje encantador
Lo mejor de entrenar en un lugar poco habitual es descubrir escenarios que no ves en casa. Meurisse también sabe apreciar la belleza natural de Chile.
“El paisaje no se parece en nada a lo que ves en las montañas de Europa”, afirma Meurisse. “Cuando terminamos el entrenamiento en el valle y toca otra hora y media de subida hacia El Colorado, ves caballos salvajes corriendo por las laderas y cóndores planeando en el cielo.”
Tom Pidcock está disfrutando de los senderos naturales de MTB en Chile
Un país volcado con la bicicleta
Aislado del resto del mundo por las altas cumbres de los Andes, Chile no es un habitual del calendario ciclista. Pero eso no significa que la gente local no ame el ciclismo, insiste Brent Van Moer. “Se podría decir que están locos por la bici. Cuando subimos desde Santiago el sábado, cada cien metros nos paraban ciclistas de clubes para hacerse una foto con nosotros,
sobre todo con Tom Pidcock.”
“Había incluso más gente en bici que en un día concurrido en el Coll de Rates, en España”, añade Meurisse. “El asfalto a veces tiene grietas y baches, pero eso también lo ves en las Ardenas.”
Van Moer sí tuvo una queja: “Si tengo que quejarme de algo, es que después de cada entrenamiento todavía tenemos que subir otra hora y media hasta nuestro apartamento por una subida bastante dura.”
Por ahora, el equipo lo está disfrutando mientras dura. El regreso a Bélgica está previsto para el 05.02.2026. Hermans bromeó: “Al final de este ‘stage’ en altura incluso tenemos planificada una salida de siete horas, pero quizá sea para caer rendidos y dormir rápido en el vuelo de vuelta.”