Van der Poel volvió a dejar al pelotón sin respuesta en el
Tour de Luxemburgo con una de las
actuaciones más espectaculares de la temporada. El neerlandés convirtió la última etapa del Tour de Luxemburgo en una exhibición de potencia y resistencia que sorprendió incluso a quienes compartieron carretera con él.
El corredor de
Alpecin-Premier Tech atacó desde los primeros kilómetros y terminó completando nada menos que 175 kilómetros en solitario. Mientras sus rivales trataban de organizar la persecución y rodaban a un ritmo elevado, la diferencia apenas se reducía y la posibilidad de neutralizar al neerlandés comenzó a parecer cada vez más remota.
Pepijn Reinderink, uno de los corredores que vivió la exhibición desde dentro del pelotón, reconoció que llegó a plantearse seguir la rueda de su compatriota en los primeros compases. Sin embargo, pronto comprendió que el ritmo impuesto por Van der Poel estaba fuera del alcance del resto.
"El primer día también intenté seguirlo, pero tuve que pagarlo rápidamente. Hoy estaba realmente en otro planeta. Salió como un cohete al principio. Nadie podía seguirlo", explicó el ciclista de Soudal Quick-Step
en declaraciones a NPO Radio 1.
El pelotón, rendido ante la exhibición de Van der Poel
La diferencia comenzó a crecer mientras varios equipos intentaban organizar la persecución. El pelotón llegó a rodar con entre 15 y 20 corredores para intentar dar caza al neerlandés, pero la distancia apenas se reducía. "Íbamos realmente rápido, pero nos decían que la diferencia no disminuía. Entonces aparece una especie de incredulidad en el pelotón", relató Reinderink.
La situación sorprendió especialmente porque Van der Poel afrontó en solitario nada menos que 175 kilómetros, una distancia que convirtió su victoria en la escapada individual de mayor recorrido con éxito en una prueba profesional en lo que va de siglo. Su rendimiento llegó además apenas unos días antes del Campeonato del Mundo de Montreal, donde el neerlandés será uno de los grandes protagonistas.
Oliver Naesen también formó parte del grupo que intentó controlar la situación y explicó que, inicialmente, la estrategia del pelotón parecía tener sentido. "Pensábamos: estratégicamente esto nos viene bien. Va a convertir la etapa en un entrenamiento duro. ¿Casi 180 kilómetros en solitario? No pensábamos que fuera a suceder. El hombre más peligroso se está desgastando. Se acabará explotando. Era perfecto", recordó el corredor belga.
Sin embargo, el paso de los kilómetros cambió por completo esa percepción. Van der Poel no solo resistió, sino que mantuvo un ritmo que dejó sin argumentos a sus perseguidores. "Fue realmente rápido. Los vatios estuvieron cerca de los de una semiclásica. Puedo asegurarte que no fue un día tranquilo", explicó Naesen.
El corredor de Decathlon también destacó un factor añadido: la presencia de motos de televisión y fotógrafos alrededor del grupo perseguidor, que contribuyó a mantener una velocidad muy elevada. "Había unos 20 hombres detrás de él. Por eso tenía constantemente la sensación de que un solo hombre, con todo eso detrás, no podía llegar hasta el final", añadió.
Van der Poel terminó demostrando justo lo contrario. Ese ataque se convirtió en una exhibición de resistencia y potencia que dejó al pelotón mirando con incredulidad y confirmó, a pocos días del Mundial, que llega a Montreal dispuesto a ser uno de los grandes nombres de la carrera.