Lotte Kopecky celebró su triunfo en la
Milán-San Remo Femenina 2026 con una sonrisa, confianza y la satisfacción de una carrera que había caído a la perfección, pero la belga
dejó claro tras la meta que la escalofriante caída en la Cipressa seguía en su cabeza.
“Esto es simplemente increíble”, dijo Kopecky tras lograr uno de los mayores triunfos de su carrera. “Hoy conté con el apoyo total de mi equipo y, después de mi victoria en Nokere Koerse, llegaba con mucha confianza”.
“Todo encajó a lo largo de la carrera. Como
Team SD Worx - Protime, asumimos la responsabilidad cuando tocaba”, añadió. “Todas han hecho un trabajo excelente para colocarnos bien antes de las subidas”.
Ese fue el relato deportivo del día de Kopecky. El trasfondo emocional fue distinto. Tras hablar de la carrera en sí, la vencedora también abordó la dura caída en el descenso de la Cipressa que sacudió el final y dejó fuera de la pelea a varias corredoras. “Espero que todas estén bien”.
La caída en la Cipressa ensombrece el final
La carrera se encaminaba hacia su fase decisiva cuando estalló el caos en una de las zonas más técnicas del recorrido. La Cipressa ya había seleccionado el pelotón, pero el descenso trajo un punto de inflexión mucho más serio, con varias ciclistas en el suelo tras una caída pesada.
Entre las afectadas estuvieron Kasia Niewiadoma y Kim Le Court, dos corredoras que habían marcado el carácter agresivo de la carrera. Sus abandonos alteraron el guion de San Remo, rompieron el ritmo del pelotón y obligaron a las favoritas restantes a reajustarse con rapidez antes del Poggio.
Fue uno de esos momentos que ningún resultado puede desligar por completo de la propia carrera. Kopecky terminó ganando el Monumento, pero el incidente quedó como parte de la historia.
Las opciones de Kasia Niewiadoma y Kim Le Court en la Milano-Sanremo Women terminaron por una caída
Kopecky cumple en el Poggio y la Via Roma
Una vez que la carrera se estabilizó, Kopecky hizo exactamente lo que tocaba. Respondió al movimiento decisivo en el Poggio y entró en el pequeño grupo delantero que se jugaría la victoria. “Estoy contenta de haber podido responder por fin a un ataque. Coronamos cinco corredoras y sabía que debía tener paciencia con Lorena aún por detrás”.
Esa paciencia fue decisiva. Kopecky se mantuvo atenta en un final tenso, con todas en el grupo delantero conscientes del peligro de un ataque tardío y del sprint que se avecinaba. “Estuve muy atenta a un ataque a última hora, pero todas somos rápidas y todas apostamos por el sprint”.
Cuando llegó el momento, Kopecky lo hizo perfecto. “Lancé mi sprint en el instante ideal y estoy súper feliz”.
Luego subrayó su actuación con la mayor claridad posible: “Al final, fui la más fuerte”.
Un Monumento con perspectiva
La victoria de Kopecky se sostuvo en forma, colocación y templanza en la toma de decisiones. Tuvo piernas para seguir en el Poggio, sangre fría para esperar en el final y velocidad para rematar en la Via Roma.
Pero su reacción, aunque mostró a una corredora plenamente consciente de lo bien que había corrido, dejó claro que la caída en la Cipressa no se desvaneció al cruzar la meta.
De ahí la carga de sus palabras posteriores. Kopecky habló primero del triunfo que se ganó, pero reservó espacio para reconocer el incidente que ayudó a definir la jornada.