"Los primeros 8 km son durísimos": Alberto Contador, sobre la dureza del Mont Ventoux antes del etapón del Tour de Francia Femenino

Ciclismo
viernes, 07 agosto 2026 en 11:00
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El Tour de Francia Femenino afronta este viernes una de las etapas más importantes de toda la carrera. La séptima jornada tiene como protagonista al Mont Ventoux, una de las subidas más míticas del ciclismo mundial y un escenario llamado a marcar diferencias entre las grandes favoritas a la victoria final.
La general llega completamente abierta antes de la batalla en la montaña. Marlen Reusser defiende el maillot amarillo de Movistar Team con una ventaja mínima de apenas 12 segundos sobre Demi Vollering, mientras que Katia Niewiadoma ocupa la tercera posición a 1:17 y Elisa Longo Borghini se encuentra cuarta a 2:28. Paula Blasi, décima clasificada, mantiene sus opciones a 3:51, mientras que Pauline Ferrand-Prévot afronta la jornada en la 15ª plaza a 5:15.
El Mont Ventoux será el gran juez de la carrera. Una subida que no solo exige fuerza física, sino también una gran capacidad para gestionar el viento, la fatiga acumulada y los momentos de tensión que aparecen antes incluso de comenzar oficialmente la ascensión.

Contador explica las claves de un puerto único

Alberto Contador analizó para Eurosport la ascensión al gigante de la Provenza y destacó que la dureza del Mont Ventoux comienza mucho antes de la llegada al inicio oficial del puerto. Para el exciclista español, la aproximación puede ser tan importante como la propia subida, especialmente en días donde el viento puede romper el pelotón.
"Justo al pie del Mont Ventoux, del monte pelado, son 15,7 kilómetros con un 8,8% de pendiente media", explicó Contador. Sin embargo, advirtió que las corredoras llegarán muy exigidas antes de afrontar esos kilómetros decisivos: "Los kilómetros previos, los 7 u 8 kilómetros previos, son durísimos porque a veces el pelotón va encunetado por el viento".
El ganador del Tour de Francia recordó situaciones vividas en otras grandes carreras donde la aproximación al puerto ya provocaba un desgaste enorme. "Recuerdo alguna vez en algún Dauphiné, en algún Tour de Francia, llegar antes de empezar el puerto a 180 o 190 pulsaciones solamente en la aproximación", señaló, dejando claro que el esfuerzo empieza mucho antes de la pancarta de inicio de la subida.

Un inicio demoledor con rampas constantes

Una de las grandes dificultades del Mont Ventoux es que no ofrece margen para recuperar. Desde el momento en el que comienza oficialmente la ascensión, las rampas aparecen de manera constante y obligan a las favoritas a mantener un ritmo muy alto durante muchos kilómetros.
"Es pasar justo la pancarta de inicio de puerto oficial y empezar las rampas ya mantenidas constantemente del nueve-diez por ciento", explicó Contador. Esa regularidad convierte la subida en una prueba especialmente dura, ya que cualquier momento de debilidad puede provocar una pérdida importante de tiempo.
Además, la primera parte del puerto tiene una característica que favorece la selección natural. "No tiene grandes curvas en su parte inicial y vas viendo cómo poco a poco se te va yendo el grupo", comentó el excorredor español. En esos primeros kilómetros, las diferencias pueden empezar a abrirse entre las corredoras que aspiran a luchar por el maillot amarillo.
Para Contador, los primeros ocho kilómetros son la zona más exigente de toda la ascensión. "Los primeros 8 kilómetros son durísimos", afirmó, apuntando a una parte de la subida donde los ataques y los cambios de ritmo pueden empezar a decidir quién llega con opciones reales a la cima.

El viento puede cambiar la carrera

El Mont Ventoux no solo es conocido por sus porcentajes y su longitud. Su parte final, completamente expuesta a las condiciones meteorológicas, convierte al viento en un factor determinante que puede beneficiar o perjudicar a las corredoras dependiendo de la situación de carrera.
"Cuando termina la zona boscosa y comienza la de viento, si has conseguido aguantar los ataques de tus rivales en la zona de viento te puedes proteger a rueda y quizás salvar el día", explicó Contador. Mantenerse cerca de las rivales en ese momento puede ser clave para evitar una pérdida de tiempo que después sea imposible recuperar.
La parte final del puerto cambia de aspecto. Después de superar la zona más protegida por los árboles aparece el famoso paisaje lunar del Mont Ventoux, con una carretera más abierta y unas condiciones completamente diferentes.
"Se llega al terreno lunar con mejor asfalto, más pedaleable y menos porcentaje, en torno al 7%", explicó Contador. Sin embargo, esa menor pendiente no significa que la subida sea más sencilla, ya que el viento sigue siendo un elemento capaz de romper cualquier estrategia.

La mítica antena espera a las favoritas

El último tramo del Mont Ventoux es uno de los más reconocibles del ciclismo mundial. La carretera asciende hacia la famosa antena situada en la cima, un lugar donde se han vivido algunos de los momentos más históricos de este deporte.
"Es un puerto que marca la diferencia y es diferente a todos", resumió Contador. La última curva antes de alcanzar la cima representa uno de los puntos más duros de la ascensión y puede ser el escenario donde las grandes favoritas intenten lanzar el último ataque.
Con Marlen Reusser defendiendo un liderato muy ajustado y corredoras como Demi Vollering, Katia Niewiadoma y Elisa Longo Borghini buscando cambiar la clasificación general, el Mont Ventoux aparece como la gran oportunidad para que las mejores escaladoras del pelotón femenino demuestren quién está preparada para luchar por la victoria final.
La séptima etapa del Tour de Francia Femenino no será una jornada más. Será una batalla contra una montaña única, donde cada pedalada hacia la antena puede decidir el destino del maillot amarillo.
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