La edición 2026 de
París-Roubaix fue una de las carreras más caóticas e imprevisibles de los últimos años, con averías repetidas que afectaron a todos los grandes favoritos.
Desde el triple pinchazo de
Tadej Pogacar hasta los problemas constantes de Wout van Aert y Mathieu van der Poel, la prueba estuvo marcada tanto por el material y las decisiones como por las piernas. Para Alan Marangoni, seis veces en Roubaix y ex gregario de Clásicas, el momento clave llegó dentro del Bosque de Arenberg.
Confusión en Arenberg
El doble pinchazo casi consecutivo de Van der Poel desencadenó una de las secuencias más comentadas de la carrera, ya que la confusión en torno a un cambio de bicicleta costó un tiempo valioso. “En mi opinión, todo empezó con una decisión equivocada de
Jasper Philipsen, que luego generó confusión,”
explicó Marangoni a Bici.Pro. “No lo pensó bien. Quiso darle de inmediato su bicicleta a Van der Poel sin considerar que él es más bajo, así que la bici es más pequeña y, sobre todo, que llevaba pedales distintos. De ahí vino el desastre.”
En términos prácticos, la solución podía haber sido mucho más simple. “Cuando habría bastado con darle la rueda y habrían perdido la mitad de tiempo,” añadió, subrayando cómo una decisión menor se volvió decisiva.
Decidir bajo presión
Para Marangoni, el problema no fue solo el error, sino la falta de preparación para estos escenarios. Considera que incluso Van der Poel “no estaba completamente lúcido”, pese a lo que pudiera parecer desde fuera.
“En esas situaciones no siempre es fácil tomar la decisión correcta,” dijo. “Por eso creo que también deberían entrenar esto, gestionar imprevistos, especialmente en una carrera como Roubaix.”
Esa mirada apunta a una carencia más amplia en la preparación moderna. “No creo que hagan reuniones sobre esto, lo cual es raro si piensas que el resto de detalles se estudian al milímetro,” continuó Marangoni. “Bastaría con decidir de antemano qué hacer si pasa algo. Hacer una lista de posibles problemas. Por ejemplo, cuándo conviene dar la bici al líder, cuándo es mejor esperar al coche y cuándo basta con cambiar la rueda.”
Pogacar y Van Aert casi se caen aquí
Bici o rueda: un error clave
El incidente de Arenberg también evidenció lo que Marangoni ve como una tendencia creciente en el pelotón. “A veces parece que los corredores están tan acostumbrados a cambiar de bici ante cualquier problema que ni se plantean que, en ocasiones, es mejor cambiar solo la rueda,” dijo.
Esa distinción, sostiene, puede ser decisiva. “Claro, quizá cambiando la rueda pierdes unos segundos de entrada, pero luego tienes tu propia bici,” explicó Marangoni. “Si en cambio te ves en una bicicleta que no es la tuya y debes rodar 10 o 20 kilómetros, obviamente no puedes empujar igual.”
Pogacar y el servicio neutral
La mala suerte del esloveno añadió otra capa al caos mecánico de la carrera, en particular su uso de una bici del servicio neutral. “Hablé con un mecánico de Shimano y me dijo que tienen cinco bicicletas con las medidas de los cinco favoritos, más una tija telescópica para cubrir cualquier situación,” señaló Marangoni.
“Quizá Pogacar no lo sabía o no cayó en el momento, pero solo habría hecho falta un segundo para ajustar el sillín,” prosiguió. “Por las imágenes, parecía demasiado alto y no pedaleaba bien. Así que creo que sus comentarios fueron un poco injustos.”
Fallas de comunicación
Marangoni también apuntó a factores situacionales que agravaron el problema. “En ese momento iba en la parte trasera del grupo y creo que simplemente no lo vieron.”
“Además, la radio no tenía señal en ese sector, así que hubo problemas de comunicación,” añadió. “Pero eso es otra cosa que hay que anticipar, porque en esa carrera puede pasar de todo.”
El caos como parte de Roubaix
En última instancia, la edición de 2026 reforzó el carácter imprevisible de París-Roubaix, donde preparación e instinto deben adaptarse constantemente. “Les diría a los corredores que los problemas van a surgir, pero casi siempre se pueden gestionar con la ayuda de los compañeros,” afirmó Marangoni.
“Claro, si partes la bici en dos tienes que esperar al coche del equipo, pero eso no sucede en cada carrera,” continuó. “Yo dedicaría media hora el día anterior, o la mañana de la prueba, a listar diez posibles problemas y diez soluciones rápidas para gestionarlos de la mejor manera.”
En una carrera definida por el caos, esas decisiones pueden marcar la diferencia entre seguir en la pelea o ver cómo se te escapa.