Paula Blasi afronta el Mont Ventoux con las piernas preparadas, pero también con la certeza de que en una jornada como la séptima etapa del
Tour de Francia Femenino no bastará únicamente con la fuerza física. La corredora española del
UAE Team ADQ atendió a los medios antes de la salida y explicó que el factor mental tendrá un peso determinante en una jornada marcada por el viento y la ascensión final al mítico puerto francés.
“Creo que las piernas están, pero en la bici también hay que tener cabeza. Vamos a ver si la cabeza está”,
reconoció Blasi a Eurosport, consciente de que el Ventoux exigirá gestionar los esfuerzos con inteligencia. La primera parte de la etapa, con viento favorable, puede provocar que el pelotón avance a gran velocidad antes de afrontar la subida. Sin embargo, la situación cambiará radicalmente en las rampas finales.
“En la subida al Ventoux será todo viento de cara, así que habrá que ser listas y cubrir bien a las líderes y estar por ellas”, explicó la española. Su misión dentro del UAE Team L’IMAD estará, por tanto, estrechamente ligada al trabajo para Dominika Wlodarczyk y Elisa Longo Borghini, las dos principales referencias del equipo en la clasificación general.
Blasi también tendrá que medir sus propias ambiciones en una jornada especialmente importante para ella. La joven corredora considera que el equipo cuenta con un bloque muy fuerte para la montaña y que las circunstancias de carrera determinarán hasta dónde puede llegar cada una.
Blasi espera que Longo Borghini afloje fuerzas para correr por la general
“Somos tres chicas muy fuertes en la subida, así que seremos muy honestas entre las tres”, señaló, en referencia a su propio papel junto a Wlodarczyk y Longo Borghini. La italiana parte con ventaja en la general y, por ello, el objetivo inicial será protegerla. “Elisa está adelante en la clasificación, pero vamos a ver. Si todo va bien intentaremos ayudarla y, si no, pues vamos a ver”, explicó Blasi.
La española, además, afrontará el ascenso al Ventoux sin demasiada experiencia previa sobre sus carreteras. “Poquito, poquito. No he hecho la reconnaissance”, reconoció. Su preparación ha llegado principalmente a través del trabajo realizado con el equipo de rendimiento, que le ha permitido conocer los puntos más relevantes de la subida.
Entre ellos destaca especialmente la parte superior del puerto, donde la carretera queda mucho más expuesta y el viento puede convertirse en uno de los grandes protagonistas. “Arriba es muy abierto y picará mucho el viento de cara”, advirtió.
Por eso, Blasi tiene claro que la clave no estará únicamente en tener buenas piernas. El Mont Ventoux exigirá saber esperar, administrar las fuerzas y elegir el momento adecuado para responder a los ataques. “Habrá que tener paciencia y ganará la que más paciencia tenga”, concluyó la española antes de enfrentarse a una de las etapas más importantes del Tour.