Las claves del triunfo de Benjamín Noval en el Mundial de Montreal: fuerza, estrategia y un ataque perfecto

Ciclismo
viernes, 25 septiembre 2026 en 10:51
Benjamin Noval, estrella del ciclismo mundial
Benjamín Noval ya es historia del ciclismo español y mundial. El asturiano conquistó la prueba en línea junior del Mundial de Ciclismo de Montreal 2026 apenas unos días después de haberse proclamado campeón del mundo contrarreloj. Un doblete que, en la historia del ciclismo masculino, hasta ahora solo había conseguido Remco Evenepoel en 2018.
Pero más allá del resultado, la victoria de Noval deja una serie de claves que permiten entender cómo consiguió imponerse en una carrera que terminó ganando en solitario ante Simon Defrance. El asturiano fue el corredor más fuerte, pero también demostró una notable capacidad para interpretar una prueba en la que tuvo que buscar diferentes caminos para conseguir abrir el hueco definitivo.

1. Noval empezó a seleccionar la carrera a 65 kilómetros de meta

La primera señal de que Noval no quería esperar a los kilómetros finales llegó a 65 kilómetros de la llegada. El asturiano lanzó un primer ataque cuando todavía había bastantes corredores en el grupo principal.
No consiguió marcharse definitivamente, pero sí provocó una primera selección y dejó en cabeza a un grupo de alrededor de 30 o 40 ciclistas fuertes. Fue una primera demostración de intenciones y, sobre todo, una manera de empezar a endurecer la carrera.
España, además, pudo jugar estratégicamente con la presencia de Aitor Martínez en una fuga. La situación permitió que Noval tuviera un momento para recuperar fuerzas mientras su compañero estaba por delante. El trabajo de equipo, por tanto, tuvo también importancia en la construcción de la carrera del asturiano.

2. No dejó de probar cuando los primeros ataques no funcionaron

Noval no se conformó con ese primer movimiento. A 47 kilómetros de meta volvió a intentarlo y esta vez consiguió abrir un hueco junto al italiano Pezzo Rosola.
El movimiento tampoco sería el definitivo. Más adelante, a 38 kilómetros de la llegada, llegó un tercer ataque después de que el grupo en el que se encontraba Aitor Martínez fuese neutralizado. El propio corredor español tuvo entonces un papel importante al lanzar a su compañero.
La carrera ya estaba completamente seleccionada y Noval seguía buscando el momento adecuado. A 33 kilómetros de meta volvió a atacar. Esta vez únicamente pudo seguirle el francés Simon De France, que terminaría consiguiendo la medalla de plata y que había demostrado tener la capacidad de responder a los movimientos del español en las subidas.

3. Entendió que en las subidas no podía soltar a Defrance

Esta fue probablemente una de las decisiones tácticas más importantes de toda la carrera. Noval estaba demostrando ser el corredor más fuerte, pero había encontrado un rival capaz de seguirle cuando la carretera se empinaba.
Defrance era el único que conseguía responder a sus movimientos en los duros repechos del circuito de Montreal. Noval había probado repetidamente en subida y no había conseguido marcharse definitivamente.
En lugar de insistir de la misma manera, el asturiano cambió el escenario de su ataque. Si el francés podía aguantarle en las subidas, la solución pasaba por buscar otro terreno en el que sorprenderle.
Benjamín Noval, doblete en el Mundial
Benjamín Noval ganó el Mundial de Montreal gracias a un gran ataque

4. El ataque decisivo llegó en el llano

Con un grupo reducido de cinco o seis corredores en cabeza, Noval esperó hasta el penúltimo paso por la línea de meta, a 27 kilómetros de la llegada.
Y ahí cambió completamente el guion. En lugar de volver a atacar en una subida, el asturiano lanzó su movimiento en terreno llano. Defrance y el resto de sus compañeros de escapada fueron sorprendidos por el demarraje.
Noval consiguió abrir inmediatamente unos segundos de diferencia y, esta vez, nadie pudo cerrar el hueco. Francia intentó organizarse con dos corredores que fueron relevándose para tratar de alcanzar al español, pero la persecución no funcionó.
La ventaja fue creciendo rápidamente hasta alcanzar aproximadamente el medio minuto. Noval había encontrado el terreno y el momento que necesitaba.

5. La ausencia de pinganillos hizo todavía más importante su lectura de carrera

En un Mundial no hay comunicación por pinganillo entre los corredores y los seleccionadores. España podía tener una estrategia previamente diseñada, pero una vez en carrera era Noval quien tenía que interpretar lo que estaba ocurriendo y decidir cómo ejecutar cada movimiento.
Y eso fue precisamente lo que hizo. Después de comprobar que Defrance podía seguirle en los repechos, entendió que continuar atacando de la misma manera podía no ser suficiente. La solución fue cambiar el escenario y aprovechar un momento en el que los demás corredores podían estar menos preparados para responder.
El ataque llegó además en un paso por meta, un momento en el que los corredores podían estar más pendientes de recibir indicaciones y avituallamiento. Noval aprovechó esa situación para salir por el lado contrario al que circulaban sus compañeros de escapada y abrir el hueco definitivo.

6. Noval tuvo la fuerza para convertir la decisión táctica en una victoria

La estrategia habría servido de poco sin las piernas necesarias para mantener el ataque durante 27 kilómetros. Una vez que consiguió unos segundos de ventaja, el asturiano fue aumentando rápidamente la diferencia hasta situarla en torno al medio minuto.
La persecución francesa no pudo neutralizarle y Noval mantuvo el margen hasta cruzar la línea de meta en solitario. La victoria, por tanto, fue la combinación de dos factores: una superioridad física que ya había mostrado durante toda la carrera y la capacidad para encontrar una forma diferente de utilizarla.
Ese es probablemente el elemento más significativo de su exhibición. Noval atacó varias veces, comprobó qué movimientos funcionaban y cuáles no y terminó encontrando la solución en el momento y el lugar que menos esperaba el grupo.
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Benjamín Noval, doble campeón del Mundo en Montreal.

Una exhibición que va más allá de la fuerza

El doblete mundialista de Benjamín Noval tiene una dimensión histórica por sí mismo, pero su triunfo en la prueba en línea también deja una conclusión clara: el asturiano no ganó únicamente porque fuese el corredor más fuerte.
Ganó porque fue capaz de endurecer la carrera desde lejos, aprovechar el trabajo de Aitor Martínez, insistir cuando sus primeros ataques no fructificaron, identificar a Defrance como el único rival capaz de responderle en las subidas y, finalmente, cambiar completamente su estrategia para atacar en el llano.
A 27 kilómetros de meta llegó el movimiento que decidió el Mundial. Noval encontró el momento perfecto y después tuvo las piernas para convertir esos primeros segundos en una ventaja definitiva.
El resultado es un doblete mundialista que solo tenía un precedente en la categoría masculina: el conseguido por Evenepoel en 2018. Benjamín Noval ya forma parte de esa historia y lo ha hecho después de una actuación en Montreal en la que la fuerza y la inteligencia táctica fueron de la mano.
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