En una primavera relativamente discreta para el Soudal Quick-Step, Paul Magnier ha emergido como una de las notas más prometedoras del equipo. El joven ciclista francés dejó una impresión destacada en Le Samyn, donde terminó segundo, únicamente por detrás de Mathieu van der Poel. Un resultado que dejaba entrever su potencial para competir al más alto nivel del pelotón internacional.
Magnier comenzó la temporada 2025 con buen pie, pero las últimas semanas se han visto empañadas por una sucesión de infortunios. Sufrió dos caídas durante la última etapa de la Tirreno-Adriático y volvió a tener mala suerte en la Dwars door Vlaanderen, lo que ha frenado su progresión. Por ello, las expectativas de cara al inminente Tour de Flandes deben manejarse con cautela.
En declaraciones a Wieler Revue, su entrenador, Roman Vanstaen, analizó la evolución de Magnier y su forma de entender el ciclismo: "La primera vez que estuvimos en una concentración en altitud, le pregunté por sus referentes. Me respondió: 'Mathieu van der Poel'. A Paul le atrae el estilo de carrera y la presencia de Mathieu. Ese tipo de figuras inspiran a los corredores jóvenes. De hecho, Mathieu preguntó por los vatios de Paul a través de Merlier".
Más allá de su rendimiento en carrera, Magnier también se ha hecho notar por su sinceridad y su carácter desenfadado, algo que lo distingue en el pelotón: "Paul publica todo en Strava. No somos especialmente partidarios de eso, porque es una información muy codiciada. Pero refleja bien el carácter abierto que tiene. En ese sprint contra Mathieu en Le Samyn, Paul alcanzó un pico de más de 1.400 vatios. Fue un gran sprint, pero, a diferencia de Van der Poel, no tenía esa aceleración final extra".
Vanstaen también compartió una anécdota que revela la faceta más juvenil y relajada del francés: "El año pasado, durante un stage en altitud con el equipo joven, hacía mal tiempo y Paul, junto a algunos compañeros, decidió salir a dar un paseo. Terminaron atrapados en una tormenta de nieve y regresaron completamente empapados, justo cuando aún tenían pendiente su entrenamiento del día".
Lejos de rendirse, Magnier optó por una solución poco convencional: "Entonces hizo una apuesta para librarse del entrenamiento. Al final, la cosa terminó en que tuvo que afeitar las colchonetas de dos chicos. Es un 'playboy' en ese sentido. Un poco como solía ser Mathieu, de hecho".
Las similitudes con Van der Poel no terminan ahí: "Por cierto, le gusta jugar al golf, igual que a Mathieu. Le encantaría estar en el campo con él. Para Paul, el ciclismo es una pasión. Puede ser muy serio y entregarse completamente a estar en forma, pero también quiere seguir disfrutando de la vida profesional".