"Hay que cambiarlo todo": Un insaciable Enric Mas ya piensa en el Mundial de Montréal

Ciclismo
martes, 15 septiembre 2026 en 14:30
Enric Mas, ciclista de Movistar
Enric Mas necesitó esperar muchos años, superar momentos difíciles y recuperar poco a poco una confianza que llegó a perder para alcanzar el gran objetivo de su carrera. A los 31 años, el ciclista español consiguió finalmente ganar La Vuelta a España, una victoria que, más allá del resultado deportivo, le ha permitido cerrar una etapa y afrontar el futuro con una sensación diferente. Ahora ya tiene la mente puesta en el Mundial de Montréal.
«No sé si me cambiará la vida, pero me siento más en paz con el deporte. Tantos años intentando conseguirlo y ahora que lo he conseguido sí que te cambia un poco», reconoce el corredor, consciente de todo el camino recorrido hasta llegar a lo más alto, en una entrevista con el diario AS.
El triunfo llegó después de una temporada especialmente exigente y de un proceso de recuperación que se prolongó durante meses. Mas recuerda que estuvo «casi cuatro meses sin poder hacer deporte» y que aquel parón terminó siendo también una oportunidad para recuperar la calma.
«Me vino bien para estar tranquilo unos meses y volver a empezar. Me costó muchísimo volver a mi forma y recuperar el cien por cien y casi un año después ha llegado. Lo hablaba con mi entrenador, que nos llevaría un año estar de nuevo al cien por cien y así ha sido», explica.

Un año para volver a ser él mismo

El momento más complicado de ese proceso se concentró, según el propio Mas, entre enero y el Giro de Italia. «Creo que fue desde enero hasta el Giro, eso fue lo más duro», señala.
Sin embargo, el ciclista considera que hubo un elemento que resultó fundamental para recuperar su mejor versión: la tranquilidad mental. «No he visto muchas cosas diferentes, pero sí he estado muy tranquilo desde después del Giro, y eso sí que me ha ayudado mucho. Eso ha sido lo más importante. Tener una tranquilidad mental durante todo este tiempo es lo que más me ha ayudado».
Su recuperación también estuvo marcada por la paciencia. «Sí, ha sido varios meses después, pero ha valido la pena esperar todo este tiempo», afirma.
En cuanto a la intervención para solucionar una variz y su posible influencia en el rendimiento, Mas evita sacar conclusiones que considera imposibles de demostrar. «Eso es imposible saberlo. Los números que he logrado en esta Vuelta son mis números, no es que haya podido rendir más por el hecho de quitar una variz o no. La verdad es que nunca lo sabremos porque es incalculable».

"Lo hubiese firmado": Enric, sobre La Vuelta

La victoria, en cualquier caso, superó sus propias expectativas. «Lo hubiese firmado», admite entre risas. «Nunca esperas una cosa así, pero ha sucedido».
Mas también pone en perspectiva su triunfo dentro de la evolución que ha experimentado el ciclismo en los últimos años. La competencia es cada vez mayor y las nuevas generaciones han irrumpido con fuerza.
«El ciclismo ha evolucionado mucho después del COVID, todo ha cambiado muchísimo y cada vez hay más promesas que ya son presentes y que rinden tan bien», apunta.
Su propia historia es un ejemplo de perseverancia. «Mi primer podio en una grande lo logré con 23 años, en La Vuelta 2018, y he estado muchos años luchando y trabajando y al final, con 31 años, lo he conseguido».
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Enric Mas y sus compañeros de Movistar Team celebrando la Vuelta a España 2026.

El papel de la familia para Enric Mas

Detrás del triunfo hay también una parte menos visible, pero fundamental. Mas concede a su familia buena parte del mérito de haber soportado los momentos más difíciles de su carrera.
«Todo. Son quienes me aguantan cada día. Los nervios cuando las cosas no van bien, los altos y los bajos cuando hay caídas, el Giro de este año, esperar tanto para coger la forma... Quienes principalmente vive con ello es mi familia», explica.
El corredor considera que esos años de dificultades también forman parte de la explicación de su éxito. «Las personas que me conocen saben que intento trabajar al cien por cien, intento ponerlo todo de mi parte y así ha sido durante todos estos años. Ha habido baches, alguno más grande que otro, pero hemos podido salir de ellos».
Ahora, después de tantos meses de sacrificio, toca asimilar el éxito. Y el cansancio ya ha empezado a aparecer. «Estoy cansado, cansado de verdad. El mismo día lo celebré con la familia, con el equipo y con los amigos y ayer tocó viaje a casa, a Andorra, donde llegué por la tarde. Era tiempo de deshacer la maleta y estar con la familia», cuenta.
El bajón físico todavía no ha llegado, aunque Mas sabe que será inevitable. «Aún no me ha dado el bajón, pero me dará. Después de carreras de una semana tienes unos días de bajón y aquí después de una vuelta grande, que son 21 días de carrera muy intensos, el cuerpo tiene que recuperar y la única manera de recuperar es durmiendo».

Aitana, una victoria especial

Aunque la clasificación general es el gran premio de su carrera, Mas guarda un recuerdo especialmente destacado de otro momento de La Vuelta: la victoria en Aitana.
«Creo que la victoria en Aitana fue más bonito. En la pugna que tuve con Tadej en meta fue segundo y en Aitana sí pude conseguir la victoria. Aitana siempre será especial», afirma.
El desenlace de la carrera estuvo condicionado por la ausencia de Tadej Pogacar, cuya desgracia cambió el escenario de la competición. Mas lo reconoce abiertamente: «Sin Pogacar, la carrera cambiaba. Ya sabemos quién es y lo que hace en cada carrera que va».
Pero también entiende que forma parte del deporte. «Con la desgracia de Tadej la carrera cambió mucho. Ayudó a que la carrera estuviese más abierta y que el aficionado creyera en nosotros y así ha sido».

Un campeón que ahora mira al futuro

Tras años persiguiendo una victoria que parecía resistirse, Enric Mas puede mirar ahora su trayectoria desde otra perspectiva. La espera fue larga, los obstáculos numerosos y la recuperación exigente, pero el premio terminó llegando. «No sé si me cambiará la vida», repite el campeón, «pero me siento más en paz con el deporte».
Y quizá esa sea la mejor definición de lo que significa para él esta Vuelta. No solo una victoria, sino el final de una larga búsqueda. Una forma de demostrar que, después de los baches, las dudas y los años de trabajo, la paciencia también puede acabar teniendo recompensa.
Ahora toca descansar, estar con los suyos y asimilarlo. Después llegará el momento de cambiar el chip, porque la selección espera: «Eso es, pero hay que cambiarla, porque al ir con la selección hay que cambiar todo».
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