"Este puerto puede hacer mucho daño": Iván Romeo ante la escabechina de Pirineos en la Vuelta a España

Ciclismo
martes, 25 agosto 2026 en 10:00
Iván Romeo, estrella de Movistar Team.
Andorra vuelve a ponerse en el centro del mapa de la Vuelta a España 2026 con una jornada que, por distancia, puede parecer corta, pero que esconde una auténtica emboscada. Apenas 104 kilómetros y cerca de 4.000 metros de desnivel convierten el recorrido en un escenario propicio para que los grandes favoritos empiecen a enseñar sus cartas. "No sabía que se podía acumular tanto en tan poco tiempo", reconoce Iván Romeo mientras afronta junto a Pedro Delgado el particular reto de los Pericopuertos.
La ruta encadena tres dificultades que pueden marcar el devenir de la clasificación general: la Collada de Beixalís, el Coll de Ordino y La Comella. No hay prácticamente espacio para la recuperación y las bajadas tampoco ofrecen demasiadas facilidades para descansar o alimentarse. Para Delgado, la primera subida puede comenzar a seleccionar el pelotón desde muy pronto. "Ya va a haber daño en las piernas", advierte el exciclista, que sitúa Beixalís como uno de los puntos decisivos de la jornada.
El calor añade otro elemento de dificultad a una etapa concebida para castigar. Las rampas de Beixalís se mantienen durante varios kilómetros en porcentajes muy elevados y, según explica Romeo, la sensación térmica puede ser incluso mayor de lo que marca el termómetro. "Aquí da sensación de 35 grados por lo menos", apunta el corredor del Movistar Team, que destaca además la escasa vegetación y la falta de aire en algunos tramos.
El propio Romeo conoce bien las exigencias de una jornada de este tipo, aunque reconoce que su perfil de contrarrelojista le obliga a trabajar cada vez más la montaña. "En el ciclismo de hoy en día tienes que hacer todo", explica. Su objetivo pasa por seguir progresando en las vueltas de una semana, pero esta etapa de La Vuelta, admite, no encaja precisamente entre sus terrenos predilectos. "Para mí es un día de recuperación por ahora", señala con ironía mientras las rampas de Andorra empiezan a hacer mella.

Beixalís, la primera gran criba

La Collada de Beixalís es el primer gran examen. Una subida corta en comparación con otros colosos, pero extremadamente exigente por sus pendientes, que llegan a superar ampliamente el diez por ciento. Delgado recuerda además que el puerto fue descubierto para el ciclismo profesional por Joaquim Rodríguez, una referencia que sirve para entender hasta qué punto sus rampas pueden convertirse en una trampa para quienes lleguen con las piernas menos frescas.
El problema no está únicamente en la pendiente. Los corredores llegan después de un largo descenso y, tras los primeros días de competición y con temperaturas elevadas, el cuerpo puede acusar el cambio de ritmo. "Como vienes de bajar tantos kilómetros, pierdes el tono en las piernas", explica Romeo. El resultado puede ser una primera selección que todavía no decida la general, pero sí elimine a corredores importantes de la lucha por los primeros puestos.
Delgado también pone el foco en la dinámica de carrera. La fuga puede formarse desde el principio, pero cuando aparezcan los favoritos serán los equipos de la general quienes tomen el control. "Luego, aquí ya entran los hombres de la General, los equipos", apunta. Para el exciclista, el escenario es claro: "Es un día que ya se pueden hacer las primeras diferencias".
Tras coronar Beixalís llega un descenso técnico en el que tampoco resulta sencillo recuperar fuerzas. El asfalto, además, puede engañar a los corredores por su apariencia y obligar a extremar las precauciones. Después aparece el Coll de Ordino, una subida más constante y larga que vuelve a elevar el desgaste. "También este hay que tener en cuenta que se corona a 2.000 metros", recuerda Romeo, una altitud que puede hacer todavía más exigentes los kilómetros finales.

Ordino, el puerto de los favoritos

Para Romeo, Ordino está llamado a ser el gran punto de inflexión de la etapa. La subida mantiene una pendiente media cercana al siete u ocho por ciento y combina un inicio más exigente con una parte final algo más llevadera. Sin embargo, la altitud y el esfuerzo acumulado pueden transformar esos porcentajes en una auténtica prueba de resistencia. "Hoy Ordino tiene que ser el puerto de los hombres importantes de la carrera", sentencia.
Delgado coincide con su compañero de aventura. Desde la cima todavía quedará un largo descenso antes de afrontar La Comella, pero considera que Ordino ofrece la oportunidad perfecta para abrir diferencias. "Este es un puerto en el que se puede hacer mucho daño", afirma. Con alrededor de 30 kilómetros mayoritariamente favorables después de coronar, quien consiga marcharse con ventaja tendrá una oportunidad de consolidarla.
La Comella aparece entonces como el último cartucho para los favoritos. Apenas un par de kilómetros realmente decisivos, pero con un tramo final que supera el diez por ciento. Es una subida corta, aunque llega después de dos grandes esfuerzos y puede convertirse en el lugar donde se rompa definitivamente el grupo. "Como haya entrado en crisis en el puerto anterior, aquí muere", avisa Delgado.
La clave estará en saber cuándo atacar. El propio Delgado considera que los corredores podrían esperar hasta el tramo final, especialmente porque existe una zona de descanso antes del último kilómetro. Romeo, por su parte, conoce perfectamente la lógica de estas rampas: "Ese último kilómetro al 10% puede hacer diferencias porque luego ya, como quien dice, estás en meta". En una jornada tan corta, cualquier segundo puede adquirir un valor enorme.

Una bajada que también decide

El peligro no termina al coronar La Comella. La bajada hacia meta es rápida y, en su parte final, combina velocidad con curvas cerradas que obligan a gestionar el riesgo. Romeo explica que es una cuestión de equilibrio: "Vienes muy rápido al final y tienes que contemporizar un poco". Con la llegada prácticamente a la vista, una diferencia mínima en la cima puede convertirse en una ventaja definitiva.
La propia estructura de la etapa favorece esa posibilidad. Son solo 104 kilómetros, pero con cerca de 4.000 metros de desnivel, una combinación que puede provocar que los corredores lleguen a los últimos kilómetros completamente al límite. Delgado recuerda precisamente que las etapas cortas de montaña pueden resultar especialmente duras a nivel mental porque se afrontan desde el principio con una intensidad máxima.
Mientras ambos completan el recorrido del Pericopuerto, la conversación también deja espacio para conocer mejor a Romeo, un corredor que explica que comenzó en el ciclismo siguiendo los pasos de su hermano. Su evolución le ha llevado a plantearse objetivos cada vez más ambiciosos. "Ganar una etapa en el Tour de Francia es el más ambicioso que puedo tener ahora en un futuro cercano", confiesa.
La jornada de Andorra, en cualquier caso, representa mucho más que una primera toma de contacto con la montaña. Beixalís, Ordino y La Comella forman un encadenado capaz de poner a prueba las piernas, la resistencia al calor, la capacidad de bajar y, sobre todo, la ambición de los favoritos. Romeo lo resume desde su propia experiencia: "Seguir trabajando, voy mejorando bastante y quedan todavía muchos detalles por pulir". Para Delgado, el resultado puede tener consecuencias mucho mayores: "El que salga de rojo hoy tiene grandes posibilidades ya de llevárselo a Madrid".
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