Lo que pudo ser una victoria de etapa decisiva acabó en frustración para
Florian Vermeersch en la Volta a Comunitat Valenciana, después de que un dramático final en la etapa 3 viera cómo el triunfo se le escapaba en los últimos metros.
Vermeersch fue el arquitecto del movimiento decisivo del día, atacando a unos veinte kilómetros de meta y provocando una escisión que por fin cuajó tras una larga tarde de ciclismo agresivo. Junto a Jonathan Vervenne, Adne Holter y
Andrew August, el belga abrió hueco mientras el pelotón dudaba detrás, aún confiado en un reagrupamiento para el sprint.
El terreno favorecía a la escapada. Una aproximación final rápida y mayoritariamente descendente dificultó que el grupo organizara una persecución perfectamente cronometrada, incluso cuando las formaciones empezaron a intuir que la etapa se les iba de las manos.
Los cuatro líderes colaboraron lo justo para mantener una ventaja estrecha, pero la cooperación estuvo lejos de ser equitativa.
Frustración por las tácticas
En declaraciones a VTM Nieuws tras la llegada, Vermeersch no ocultó su decepción con el desenlace.
“Hablar claro: cruzo la meta con un sentimiento de mierda”, dijo. “Ese corredor de INEOS no dio un solo relevo, pero gana igual. Es su táctica, y lo entiendo si su sprinter sigue en el grupo perseguidor. Pero sabe mal, porque primero fuimos a tope a dos, y luego a tres, para mantenernos delante. Cuando el que se ha chupado rueda todo el rato acaba ganando, escuece un poco. Pero así es el ciclismo, y tendré que aprender a vivir con ello.”
La referencia aludía a la decisión de August de no colaborar en cabeza mientras Ben Turner se mantenía como posible baza al sprint detrás para INEOS Grenadiers. Fue una elección táctica defendible, pero que dejó expuestos a quienes hicieron la mayor parte del trabajo cuando llegó el esprint.
Un sprint que nunca terminó de encajar
Cuando el cuarteto entró en la recta final, la tensión era evidente. Vervenne lanzó el sprint desde lejos para sorprender, pero el movimiento se quedó corto lo justo para permitir que August pasara con las piernas más frescas.
“Jonathan arrancó desde muy atrás, pero dejó de pedalear un pelín demasiado pronto y eso hizo que bajara la velocidad”, explicó Vermeersch. “Entonces vinieron por detrás muy rápido. Me cogieron lanzado y perdí el impulso. Pero tampoco me quedaba mucho, porque hice la mayor parte del trabajo para abrir hueco al principio.”
Vermeersch cruzó la línea en tercera posición, con poco tiempo para asimilar el resultado antes de que llegara la frustración. “Estoy contento con las sensaciones”, añadió. “Pero es una oportunidad perdida.”
Un día definido por márgenes mínimos
Para Vermeersch, la etapa subrayó tanto su forma como los márgenes ínfimos que deciden las carreras a este nivel. Tuvo piernas para forzar el movimiento ganador y el instinto para anticiparse, pero le faltó el remate tras gastar tanta energía en cabeza.
La victoria fue finalmente para
Andrew August, para quien el momento tuvo un significado muy distinto. Para Vermeersch, la Etapa 3 trató de lo cerca que estuvo de convertir la agresividad en premio y de lo rápido que se esfumó esa oportunidad.