Soudal - Quick-Step será un equipo casi irreconocible en 2026. Sin Remco Evenepoel, gran parte del foco vuelve de inmediato a las Clásicas, donde el conjunto belga confiará en su nuevo fichaje estrella,
Jasper Stuyven, para que rinda desde ya y reavive el espíritu de la
vieja Manada. Pero es un cambio de entorno notable para el corredor de 33 años y aún está por ver cómo se concreta su transición desde
Lidl-Trek.
En cualquier caso, el antiguo vencedor de
Milán-San Remo se muestra ilusionado con su nuevo equipo tras haber desarrollado toda su carrera previa en la misma estructura: “Estuve doce años en un mismo equipo, así que es realmente agradable tenerlo todo nuevo otra vez”, dice el belga en una entrevista en el
podcast Wolfpack Howls.
Stuyven añade que poder correr por fin en un equipo mayoritariamente belga puede ser la pieza que le faltaba en el multicultural Lidl-Trek. “Es algo muy agradable; no es que en un equipo estadounidense no fuera bien, pero siempre disfruté mucho entrenando con la selección nacional.”
La temporada 2026 de Stuyven arranca con una carrera de puesta a punto, la Volta ao Algarve, antes de regresar a Bélgica para Omloop Het Nieuwsblad y Kuurne - Bruxelles - Kuurne a finales de la próxima semana. París-Niza servirá de puente entre las pruebas del “Opening Weekend” y el bloque de un día que comienza con Milano-San Remo.
Aún le quedan muchos sueños por cumplir
Como ganador de Milano-Sanremo, de una etapa en la Vuelta y de las dos citas del Opening Weekend, Stuyven ya ha marcado muchas casillas en su carrera. Aun así, subraya que hay muchas pruebas que le gustaría conquistar, como los Monumentos del adoquín —Tour de Flandes y París-Roubaix—, donde ya terminó varias veces entre los cinco primeros.
“He cumplido grandes sueños, pero aún me faltan muchos por lograr. Por eso sigo compitiendo y mantengo la misma pasión por este deporte”, afirma con ambición Stuyven.
Jasper Stuyven cambió de colores tras 12 temporadas
Para él, el triunfo en Omloop en 2020 es una de las dos mejores victorias de su carrera. “Y no solo porque también sean las más importantes”, explica el belga. “En 2019 tuve un año muy mediocre y mi victoria en el Omloop 2020 fue la oportunidad de demostrar que seguía fuerte”, recuerda, pese a que aquella temporada terminó de forma abrupta por el confinamiento global.
Además, el belga sigue saboreando su inesperado éxito en Milano-Sanremo. “Todo el mundo estaba pendiente de Van Aert (Wout), Van der Poel (Mathieu) y Alaphilippe (Julian), pero nadie se fijaba en mí”, rememora con orgullo el ganador de Monumento.
Curiosamente, la carrera con la que sueña para añadir a su palmarés no es el Monumento belga: “Me encantan Flandes y la E3, pero, en el fondo, la que más me gusta es París-Roubaix.”