En 2018, Andreu Canals negoció un salario de 25.000 euros anuales para
Mavi García en Movistar. La cifra, recordada por el expresidente de la Federación Balear de Ciclismo y primer entrenador de la mallorquina, permite poner números a la transformación experimentada por el ciclismo femenino durante los últimos años.
La diferencia entre ambos contratos supera los 575.000 euros anuales.
El salario de Blasi multiplicará por más de 24 el que percibía García en aquella negociación, aunque se trata de dos operaciones individuales que responden a momentos distintos de sus respectivas carreras y a un mercado que ha evolucionado considerablemente. Movistar ha apostado por la catalana con un contrato de tres temporadas, hasta finales de 2029, en una muestra de la inversión que pueden alcanzar las grandes figuras del pelotón femenino.
El mismo equipo incorporará a
Paula Blasi en 2027 con una remuneración que,
según publicó Maca, superará los 600.000 euros por temporada. La comparación requiere una precisión temporal: entre la firma del contrato de García y la llegada efectiva de Blasi habrán transcurrido nueve años, aunque desde la negociación hasta el anuncio de su fichaje hayan pasado ocho. Ese intervalo permite observar cómo han cambiado las condiciones económicas de algunas de las mejores corredoras, que hoy pueden acceder a acuerdos impensables para muchas profesionales hace menos de una década.
El crecimiento del ciclismo femenino se ha reflejado en la profesionalización de los equipos, la repercusión mediática de las carreras y la aparición de nuevas figuras capaces de atraer inversiones. La evolución de estos dos contratos ofrece una referencia concreta de ese proceso, aunque no permite extrapolar el incremento a todo el pelotón. Los salarios más elevados evidencian hasta dónde puede llegar el mercado para determinadas estrellas, pero no describen por sí solos la realidad económica del conjunto de las ciclistas profesionales.
Blasi, una apuesta de futuro para Movistar
Paula Blasi llegará a Movistar después de una temporada en la que ha conseguido resultados de primer nivel. La catalana ha conquistado la Amstel Gold Race y La Vuelta Femenina, además de terminar quinta en el Tour de Francia. Un balance que refuerza su condición de una de las corredoras españolas con mayor proyección y ayuda a explicar la dimensión económica del acuerdo que la vinculará al equipo telefónico durante tres temporadas.
Su incorporación también representa una apuesta por el futuro. Con el contrato vigente hasta finales de 2029, Movistar se asegura la continuidad de una ciclista que ya ha demostrado capacidad para competir por victorias importantes y que todavía dispone de margen para seguir creciendo. La duración del acuerdo ofrece estabilidad para planificar sus objetivos deportivos y desarrollar una trayectoria a largo plazo dentro de una estructura que aspira a consolidarse entre las referencias del ciclismo femenino.
La remuneración superior a los 600.000 euros anuales, según la información publicada por MARCA, refleja la valoración que el mercado hace de determinadas corredoras cuando reúnen resultados, proyección y capacidad para disputar las principales carreras del calendario. No se trata únicamente de premiar los éxitos conseguidos, sino también de invertir en una figura que puede convertirse en uno de los pilares deportivos de un equipo durante varias temporadas.
La comparación con Mavi García permite dimensionar ese cambio sin establecer una equivalencia directa entre ambas ciclistas. En 2018, los 25.000 euros que Canals negoció para la mallorquina constituían una referencia de las condiciones económicas de aquella época. Nueve años después, la llegada de Blasi a Movistar sitúa el foco en un mercado que ofrece oportunidades muy diferentes a sus principales protagonistas. Dos contratos, dos generaciones y una misma estructura sirven para ilustrar la evolución de un deporte que ha ganado espacio, visibilidad y capacidad de inversión.