Paula Blasi puso punto final antes de tiempo a su participación en el
Mundial de Montreal. La ciclista catalana se vio implicada en una multitudinaria caída cuando restaban 94 kilómetros para la llegada y, aunque consiguió volver a subirse a la bicicleta, las consecuencias del golpe terminaron obligándola a abandonar.
La española afrontaba su primera prueba en ruta de categoría élite en unos Mundiales después de una temporada sobresaliente, pero las circunstancias tampoco habían acompañado desde antes de la salida. Blasi había reconocido que no se encontraba al cien por cien tras pasar una mala noche debido a un virus, aunque decidió tomar la salida con la intención de competir al máximo.
El accidente terminó de truncar sus opciones en una carrera en la que partía como una de las principales bazas españolas. Blasi pudo continuar durante unos minutos después de la caída y dirigirse hacia la zona de boxes sobre su bicicleta, pero finalmente tuvo que poner pie a tierra y confirmar su retirada.
Ahora, el objetivo pasa por recuperarse cuanto antes y mirar hacia las próximas citas del calendario. La catalana quiere dejar atrás el mal sabor de boca de Montreal y centrar sus esfuerzos en el
Campeonato de Europa y en el tramo final de la temporada.
El abandono en el Mundial, un jarro de agua fría
La caída se produjo en la parte trasera del pelotón, cuando todavía quedaban siete vueltas al circuito y 94 kilómetros para alcanzar la meta. Blasi quedó atrapada en el accidente junto a varias corredoras, entre ellas la vigente campeona del mundo, Magdeleine Vallières, y otras de las participantes que aspiraban a estar delante.
La catalana consiguió levantarse y reemprender la marcha, aunque las sensaciones no eran las mejores. Después de avanzar durante algunos minutos, decidió dirigirse hacia la zona de boxes para valorar la situación y terminó abandonando una carrera que había comenzado con grandes expectativas.
"Esta estuvo muy lejos de ser la carrera que esperábamos", reconoció Blasi después de la prueba
en declaraciones a Diario Marca. La española explicó además que tampoco había llegado a Montreal en las mejores condiciones, aunque el equipo decidió mantener el plan previsto para afrontar una jornada especialmente exigente.
La imagen posterior al abandono mostró a Blasi con varias heridas visibles junto al ojo derecho y magulladuras provocadas por la caída. La ciclista catalana, no obstante, quiso transmitir tranquilidad y centrarse desde el primer momento en comprobar que no hubiera consecuencias de mayor gravedad.
El futuro: ser campeona de Europa
Con el
Mundial ya terminado, Blasi tiene ahora la mirada puesta en el Campeonato de Europa, una de las próximas grandes citas de su calendario. La prioridad inmediata será recuperarse de los golpes sufridos en Montreal antes de volver a competir.
La catalana también explicó que tenía previsto someterse a nuevas pruebas a su regreso para descartar cualquier problema en las costillas. "Toca volver a casa, hacerme un par de pruebas en las costillas para asegurarme de que todo está bien", señaló en sus redes sociales.
La temporada de Blasi había estado marcada hasta ahora por grandes resultados, con victorias de enorme relevancia y un protagonismo creciente en el pelotón internacional. Precisamente por ello, el abandono de Montreal supone un final amargo para una carrera mundialista en la que España había depositado buena parte de sus esperanzas.
Pese al golpe, Blasi quiso cerrar su mensaje con optimismo y mirando hacia adelante. "Aún queda guerra por dar", escribió la catalana, dejando claro que su temporada todavía no ha terminado y que su intención es recuperarse rápidamente para afrontar el Campeonato de Europa y las últimas carreras del año.